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Zepp-LaRouche: Solo un tonto no notaría que las sanciones contra Rusia amenazan con destruir la industria y la agricultura en toda Europa

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“Las sanciones contra Rusia, pero también contra todos los demás países contra los que se han impuesto durante años por motivos geopolíticos —Irán, Venezuela, Cuba, Afganistán, Siria, Yemen— ¡deben terminar de inmediato! Las sanciones, en condiciones de hambruna mundial, pandemia e hiperinflación, significan genocidio para los países en desarrollo y un suicidio para nuestra industria y nuestra agricultura.” — Un llamado a la sensatez. Declaración emitida por Helga Zepp-LaRouche, fundadora y presidenta del Instituto Schiller, que se está distribuyendo en varios idiomas a nivel internacional.

 

Helga Zepp-LaRouche: ¡Levanten las sanciones contra Rusia, de inmediato!

Solo un tonto no puede verlo: ¡las sanciones contra Rusia sólo perjudican a Rusia marginalmente, pero amenazan con destruir de forma permanente sectores esenciales completos de la industria y de la agricultura en Alemania y en toda Europa! Por ello, los agricultores de muchos países están saliendo a la calle con sus tractores, apoyados por taxistas y camioneros, porque saben que muy pronto tampoco tendremos suficiente para comer en Europa. Nuestros ahorros de toda la vida se los está tragando la inflación, que además las sanciones han exacerbado. Es inminente que estalle un caos social. Y para los países en desarrollo, las sanciones significan la muerte por hambre de cientos de millones de personas.

¿Y todo esto por qué? El Presidente de Serbia, Aleksandar Vučić, está correcto: el conflicto de Ucrania no es una guerra local o regional; todo Occidente ya está librando una guerra mundial contra Rusia a través de Ucrania para “arruinar a Rusia”, como dice la señora Annalena Baerbock. Ucrania no es más que el medio para aplastar a Rusia por razones geopolíticas, como lo exigieron recientemente, de forma abierta, congresistas estadounidenses. Y luego, China, cuyo ascenso económico hay que contener a toda costa, se tiene que “desacoplar”.

¿Y quién se beneficia de esta política demente que solo puede terminar en una Tercera Guerra Mundial?

  • Primero: la OTAN y la industria militar, que siempre necesitan nuevas guerras para mantener la maquinaria de ganancias bien engrasada y funcionando.
  • Segundo, los especuladores de la City de Londres, Wall Street y de otros centros financieros, cuya especulación dispara por las nubes los precios de los alimentos y la energía, y a quienes muy poco les importa que mueran millones de personas para pagar sus enormes ganancias.
  • Tercero: los maltusianos verdes, que son de la opinión de que menos personas significa que hay una huella de carbono más pequeña, y que de cualquier manera eso sería mejor para “el clima”. O gente como el jefe del grupo de Davos, Klaus Schwab, que piensa que el principal problema para el clima ¡es el empeño de la gente en querer superar la pobreza!
  • Y cuarto, una casta política dominante compuesta por una mezcla de estos tres primeros elementos, que ha demostrado ser absolutamente incapaz de acertar en nada, ya sea en la lucha contra la pandemia, en el apoyo a la red ferroviaria o en el suministro de trabajadores cualificados que requiere la industria. En lugar de reflexionar sobre el hecho de que es su ideología política la razón por la que hoy en día nos enfrentamos a un colapso económico total, ya están construyendo una nueva narrativa según la cual, o bien Putin tiene la culpa de todo, o bien los círculos de derecha o populistas se están aprovechando de la crisis, blablabla.

Pero en su aparentemente ilimitada arrogancia, estos santurrones engreídos defensores del “orden basado en reglas” pasan por alto que el resto del mundo no es tan estúpido, y que se dan cuenta de que de lo que se trata es de mantener un orden mundial que, en última instancia, sigue siendo colonial y que defiende los privilegios de los multimillonarios y millonarios a costa de la mayoría de la especie humana. El Primer ministro en funciones de Sri Lanka, Ranil Wickremesinghe, ha condenado las sanciones contra Rusia, y ha señalado que su objetivo final es hacer caer al tercer mundo en el abismo y obligarlo a arrodillarse. Nuestra industria y agricultura corren el riesgo de ser destruidas irremediablemente, mientras que Rusia, China y la mayoría de los países del Sur Global, no tienen más opción que unirse y crear un nuevo sistema financiero, económico y monetario que defienda sus intereses. Este nuevo sistema ya está surgiendo, y excluye explícitamente la especulación y promueve la economía real, el crecimiento y la reducción de la pobreza mediante la inversión en el progreso científico y tecnológico.

China, y no las “democracias basadas en reglas”, está respondiendo ante el hecho de que, según la ONU, 1.700 millones de personas no tienen suficiente para comer. China, junto con el Programa Mundial de Alimentos, creará una reserva mundial de emergencia humanitaria, desde la cual se movilizarán las reservas mundiales de alimentos y su distribución a través de siete centros estratégicamente situados para combatir y superar la catástrofe del hambre en el mundo con todas sus fuerzas.

Hay una manera obvia de desatar el nudo gordiano de un plumazo; el gas y el petróleo pueden volver a fluir, los fertilizantes y los pesticidas pueden volver a distribuirse, y los alimentos pueden llegar a donde se necesitan urgentemente.

Las sanciones contra Rusia, pero también contra todos los demás países contra los que se han impuesto durante años por motivos geopolíticos —Irán, Venezuela, Cuba, Afganistán, Siria, Yemen— ¡deben terminar de inmediato! Las sanciones, en condiciones de hambruna mundial, pandemia e hiperinflación, significan genocidio para los países en desarrollo y un suicidio para nuestra industria y nuestra agricultura.

Las sanciones no son la justa retribución de las “democracias” moralmente superiores por los crímenes de las “autocracias”; son una forma brutal de guerra contra las poblaciones respectivas de los Estados sancionados con el objetivo de hacer sus condiciones de vida tan intolerables que se levanten contra sus respectivos dirigentes y los derroquen. Pero las víctimas son siempre los pueblos, dondequiera que estén, ¡ya sea en Rusia, Afganistán, Yemen, Ucrania o Alemania!

Por lo tanto, es necesario:

  • ¡Poner fin de inmediato a todas las sanciones que no cuenten con el apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU!
  • ¡Lograr una amplia cooperación entre todas las naciones de este mundo para un nuevo orden económico mundial justo!
  • ¡Que haya cooperación, no confrontación!
  • ¡Duplicar la producción de alimentos en todo el mundo!

 

Fuente:

Executive Intelligence Review: Declaración de Helga Zepp-LaRouche: ¡Levanten las sanciones contra Rusia, de inmediato! 19 de julio de 2022.

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