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COVID-19: Por qué el Consejo Atlántico tilda de ‘difusor de teorías conspirativas’ al virólogo y Premio Nobel Dr. Luc Montagnier

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El aspecto más poderoso de las declaraciones recientes del virólogo y Premio Nobel Dr. Luc Montagnier en la política mundial no es que respalde la teoría de que el COVID-19 fue creado en laboratorio, sino más bien que este científico ha propuesto un programa internacional de terapia de ondas electromagnéticas para tratar las enfermedades, en vez de invertir en vacunas. Montagnier ha explicado que sería mucho más sensato que las naciones del mundo lanzaran un proyecto de choque bajo un enfoque muy distinto de los tratamientos virales al que es comúnmente usado actualmente en la sociedad educada. ¿Qué consecuencias traerían esta y otras propuestas de Montagnier al multimillonario complejo industrial farmacéutico regresivo que se basa en mantener al mundo encerrado en una práctica de medicamentos químicos y vacunas?

 

“Estoy acostumbrado a los ataques de estos académicos que no son más que burócratas jubilados, cerrados a toda innovación. Yo tengo las pruebas científicas de lo que digo” — Dr. Luc Montagnier.

 

 

Por Matthew Ehret

A principios del pasado mes de abril, el Dr. Luc Montagnier, el virólogo galardonado con el premio Nobel que dirigió un equipo que incluía a la Dra. Judy Mikovitz en la secuenciación del virus del VIH en 1983, causó sensación al afirmar que el COVID-19 tenía las características de una creación cultivada en laboratorio. Si se demuestra que esto es cierto, entonces toda la narrativa para el cierre global coordinado de la economía mundial, la cuarentena masiva y los protocolos de vacunación impulsados por la OMS y el Foro Económico Mundial no sólo son erróneos, sino potencialmente criminales.

Mientras que el Dr. Montagnier fue apoyado por docenas de destacados profesionales de la salud, virólogos y especialistas en armas biológicas en los meses siguientes a sus declaraciones, estas fueron recibidas con desprecio en los ámbitos de la oficialidad. Mientras Montagnier era atacado con saña y desprecio, y tildado de charlatán de las teorías de la conspiración, el Consejo Atlántico (un centro de pensamiento vinculado a la OTAN) volvió a arremeter recientemente contra el Premio Nobel llamándolo “superdifusor de teorías de la conspiración sobre el COVID-19”.

 

 

Un científico chino se une a Montagnier

A pesar de estos ataques, Zeng Guang, epidemiólogo jefe del Centro de Control de Enfermedades de China, se unió recientemente al club de la conspiración el 9 de febrero de 2021 en una entrevista con los medios de comunicación chinos. Aunque negó que el laboratorio chino de Wuhan sea la fuente del virus, como han afirmado muchos en Occidente, Guang afirmó que no hay que descartar la idea de que el COVID-19 haya surgido en un laboratorio, señalando los laboratorios de armas biológicas estadounidenses extendidos por todo el mundo (y citando el historial probado de Estados Unidos de desplegar armas biológicas como parte de su arsenal asimétrico desde la Segunda Guerra Mundial). Guang preguntó:

“¿Por qué hay tantos laboratorios en Estados Unidos cuando los laboratorios de biología están por todo el mundo? ¿Cuál es el propósito? En muchas cosas, Estados Unidos exige a los demás que sean abiertos y transparentes, sólo para descubrir que es el propio Estados Unidos el que suele ser más opaco. Independientemente de que esta vez Estados Unidos tenga una fama especial en el tema del nuevo coronavirus, debería tener el valor de ser abierto y transparente. Estados Unidos debería asumir la responsabilidad de demostrar su valía ante el mundo, en lugar de quedarse atrapado en el pensamiento hegemónico, escondiéndose del virus y hacer a un lado a los demás”.

 

A Guang se le unió el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Hua Chunying, que también había señalado el conjunto de laboratorios de armas biológicas del Pentágono, extendido por todo el mundo, diciendo:

“Me gustaría subrayar que si Estados Unidos respeta realmente los hechos, debería abrir el laboratorio biológico de Fort Detrick, dar más transparencia a cuestiones como sus más de 200 laboratorios biológicos en el extranjero, invitar a expertos de la OMS a realizar el rastreo del origen en Estados Unidos y responder a las preocupaciones de la comunidad internacional con acciones reales.”

 

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A pesar de que se impuso una prohibición temporal de 2014 a 2017 sobre la financiación de “doble uso” en la investigación de armas biológicas de Estados Unidos en suelo estadounidense, nada impidió que este trabajo ocurriera a nivel internacional o incluso de forma encubierta dentro de los 11 laboratorios militares en el propio suelo estadounidense y vinculados al mismo Fort Detrick que fue cerrado en julio de 2019 bajo circunstancias sospechosas. Como señalé en mi artículo “El Proyecto para un Nuevo Siglo Americano, el 11 de septiembre y las armas biológicas”, desde 2001 se han gastado más de 50.000 millones de dólares en la investigación de armas biológicas que, según el manifiesto del Proyecto para un Nuevo Siglo Americano, desempeñarían un papel importante en el arsenal de la guerra del siglo XXI afirmando que: “las formas avanzadas de guerra biológica que pueden “apuntar” a genotipos específicos pueden transformar la guerra biológica del reino del terror a una herramienta políticamente útil”.

 

COVID-19: Los laboratorios secretos de bio-armas del Pentágono y el jesuita Anthony Fauci

 

 

La terapia de ondas de Luc Montagnier: ¿Chacota o genialidad?

El aspecto más poderoso de la intervención de Montagnier del 16 de abril en la política mundial, en mi opinión, no se encuentra realmente en su apoyo a la teoría del origen en el laboratorio, sino más bien en la propuesta del científico, a menudo pasada por alto, de un programa internacional de choque en algo llamado terapia de ondas electromagnéticas. En lugar de invertir en vacunas, Montagnier ha explicado que sería mucho más sensato que las naciones del mundo lanzaran un proyecto de choque en un enfoque muy diferente de los tratamientos virales que es común actualmente en la sociedad educada:

“Creo que podemos hacer ondas de interferencia que están detrás de las secuencias de ARN que pueden eliminar esas secuencias con ondas y en consecuencia detener la pandemia.”

 

Estos conceptos fueron respaldados por Trump días después, quien había indicado su interés en el enfoque de Montagnier en una sesión informativa del 23 de abril en la que dijo a los periodistas:

“Supongamos que golpeamos el cuerpo con una tremenda … ya sea ultravioleta o simplemente una luz muy potente. Y creo que usted dijo que eso no se ha comprobado, pero que lo va a probar… Y luego dije que supongamos que llevamos la luz al interior del cuerpo, lo que se puede hacer a través de la piel o de alguna otra manera. Y creo que usted dijo que iba a probarlo”.

 

Aunque Trump fue atacado como “anticientífico” por sus declaraciones, eso sólo se debe a la gran ignorancia de los increíbles descubrimientos de Montagnier sobre las propiedades electromagnéticas de la vida. Las innovaciones de Montagnier en la “terapia de blanqueo” a la que Trump se refirió en el mismo discurso son también mucho más complejas de lo que suponen los detractores de la oficlialidad y no tienen nada que ver con la simple “inyección” de desinfectantes en el torrente sanguíneo. Estas terapias están altamente interconectadas con las ondas electromagnéticas emitidas por ciertos tipos de bacterias que Montagnier ha descubierto que son el mecanismo más probable de muchas de las enfermedades tanto crónicas como agudas que plagan a la humanidad. Más adelante se hablará de ello.

 

El Covid-19 como arma bioenergética y la vacuna cuántica del Dr. Gariaev

 

 

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¿Qué es la biofísica óptica y qué descubrió Montagnier?

La biofísica óptica es el estudio de las propiedades electromagnéticas de la física de la vida. Esto significa prestar atención a las emisiones de luz y a las frecuencias de absorción de las células, el ADN y las moléculas de la materia orgánica, cómo éstas interactúan con el agua (que constituye más del 75% del cuerpo humano) y cómo son moderadas por el conjunto anidado de campos magnéticos situados en el nivel cuántico y que se extienden hasta el nivel galáctico.

Para no descartar la naturaleza bioquímica de la vida que es hegemónica en el ámbito de las ciencias de la salud, el biofísico óptico se pregunta: ¿cuál de ellas es PRIMARIA en el crecimiento, la replicación y la división del trabajo de las células individuales o de especies enteras de organismos? ¿Son los atributos químicos de la materia viva o las propiedades electromagnéticas?

Permítanme explicar la paradoja un poco más.

En el cuerpo humano medio hay aproximadamente 40 billones de células altamente diferenciadas, cada una de las cuales realiza funciones muy específicas y requiere un inmenso campo de coherencia e intercomunicación. Cada segundo mueren aproximadamente 10 millones de esas células, para ser sustituidas por 10 millones de células nuevas que nacen. Muchas de esas células están formadas por bacterias, y gran parte del ADN y el ARN de esas células está formado por virus (en su mayoría inactivos), pero que pueden ser activados/desactivados por diversos métodos tanto químicos como electromagnéticos.

Esta es la gran pregunta:

¿CÓMO puede mantenerse este complejo sistema sólo mediante procesos químicos, ya sea en el transcurso de un día, un mes o toda una vida?

La simple física del movimiento de las enzimas que transportan la información en el cuerpo de un lugar a otro simplemente no se acerca a la coordinación de la información necesaria entre todas las partes. Aquí es donde entra la investigación de Montagnier.

Después de ganar el Premio Nobel en 2008, el Dr. Montagnier publicó en 2010 un artículo revolucionario y herético titulado “Las ondas de ADN y el agua”, que tomó por asalto a la comunidad médica. En este trabajo, Montagnier demostró cómo la radiación electromagnética de baja frecuencia dentro de la parte de ondas de radio del espectro era emitida por el ADN bacteriano y viral y cómo dicha luz era capaz tanto de organizar el agua como de transmitir información. Los resultados de sus experimentos se muestran maravillosamente en este vídeo de 8 minutos:

 

 

Utilizando un dispositivo de fotoamplificación inventado por el Dr. Jacques Benveniste en la década de 1980 para captar las emisiones de luz ultrabaja de las células, Montagnier filtró todas las partículas de ADN bacteriano de un tubo de agua y descubrió que las soluciones postfiltradas que no contenían partículas materiales seguían emitiendo ondas de ultrabaja frecuencia. ¡Esto se volvió más fascinante cuando Montagnier demostró que, bajo condiciones específicas de un campo de fondo de 7 Hz (el mismo que la resonancia Schumann que se produce naturalmente entre la superficie de la tierra y la ionosfera), el tubo de agua no emisor que nunca había recibido material orgánico podía ser inducido a emitir frecuencias cuando se colocaba cerca del tubo emisor! Y lo que es más interesante, cuando se introdujeron en el agua pura proteínas básicas, nucleótidos y polímeros (componentes básicos del ADN), ¡se formaron clones casi perfectos del ADN original!

El Dr. Montagnier y su equipo plantearon la hipótesis de que la única manera de que esto ocurriera era que el plano del ADN se imprimiera de alguna manera en la propia estructura del agua, lo que daba lugar a una forma de “memoria del agua” de la que había sido pionero Jacques Benveniste, cuyos resultados se muestran en este increíble documental de 2014 “Water Memory”.

 

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Del mismo modo en que Benveniste sufrió una de las más horrendas cacerías de brujas de los tiempos modernos (liderada en gran medida por la revista Nature en 1988), el premio Nobel de Montagnier no pudo evitar correr la misma suerte, pues le ha sido víctima de una campaña internacional de difamación que le ha perseguido durante los últimos 10 años de su vida. Cerca de 40 premios Nobel han firmado una petición denunciando a Montagnier por su herejía y el gran científico incluso se vio obligado a huir de Europa para escapar de lo que describió como una cultura de “terror intelectual”. En respuesta a esta calumnia, Montagnier declaró a la revista LaCroix “Estoy acostumbrado a los ataques de estos académicos que no son más que burócratas jubilados, cerrados a toda innovación. Yo tengo las pruebas científicas de lo que digo”.

Al describir los mayores retos para avanzar en esta investigación, Montagnier declaró:

“Hemos optado por trabajar con el sector privado porque no podían venir fondos de las instituciones públicas. El caso Benveniste ha hecho que cualquiera que se interese por la memoria del agua sea considerado… diabólico, azufroso o infernal”.

 

 

La investigación de Montagnier bajo una nueva luz

En una entrevista de 2011, el Dr. Montagnier recapituló las consecuencias de sus descubrimientos:

“La existencia de una señal armónica que emana del ADN puede ayudar a resolver antiguos interrogantes sobre el desarrollo celular, por ejemplo cómo el embrión es capaz de realizar sus múltiples transformaciones, como si fuera guiado por un campo externo. Si el ADN puede comunicar su información esencial al agua por radiofrecuencia, entonces existirán estructuras no materiales en el entorno acuoso del organismo vivo, algunas de las cuales ocultan señales de enfermedad y otras participan en el desarrollo saludable del organismo.”

 

Con estas ideas en mente, Montagnier ha descubierto que muchas de las frecuencias de las emisiones electromagnéticas de una amplia variedad de ADN microbiano también se encuentran en los plasmas sanguíneos de los pacientes que sufren de gripe A, hepatitis C, e incluso muchas enfermedades neurológicas que comúnmente no se consideran influenciadas por las bacterias, como el Parkinson, la esclerosis múltiple, la artritis reumatoide y el Alzheimer. En los últimos años, los equipos de Montagnier incluso han encontrado ciertas señales en los plasmas sanguíneos de personas con autismo y varias variedades de cáncer.

Más de una docena de médicos franceses se han tomado las ideas de Montagnier lo suficientemente en serio como para recetar antibióticos para tratar el autismo en el transcurso de seis años y, en contra de las teorías convencionales, han descubierto que, entre los 240 pacientes tratados, ¡4 de cada 5 vieron cómo sus síntomas retrocedían drásticamente o desaparecían por completo!

Estos resultados implican de nuevo que ciertas especies de microbios emisores de luz difíciles de detectar están más cerca de la causa de estos males de lo que la industria farmacéutica moderna quiere admitir.

 

 

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Un nuevo paradigma de pensamiento: Por qué las grandes farmacéuticas deberían tener miedo

Como demostró el experimento filmado en 2014, Montagnier fue aún más lejos al demostrar que las frecuencias de las emisiones de ondas dentro de un filtrado ubicado en un laboratorio francés pueden ser grabadas y enviadas por correo electrónico a otro laboratorio en Italia, donde esa misma grabación armónica fue infundida en tubos de agua no emisora, ¡haciendo que los tubos italianos comenzaran a emitir señales lentamente! Estas frecuencias de ADN fueron entonces capaces de estructurar los tubos de agua italianos desde la fuente madre a miles de kilómetros de distancia, ¡resultando en una réplica de ADN 98% exacta!

Estando como estamos, en la cúspide de tantos avances emocionantes en la ciencia médica, deberíamos preguntarnos: ¿qué podrían significar estos resultados para el multimillonario complejo industrial farmacéutico que se basa en mantener al mundo encerrado en una práctica de medicamentos químicos y vacunas?

En este sentido, Montagnier afirmó:

“El día que admitamos que las señales pueden tener efectos tangibles, las utilizaremos. A partir de ese momento podremos tratar a los pacientes con ondas. Por lo tanto, es un nuevo dominio de la medicina que la gente teme, por supuesto. Sobre todo la industria farmacéutica… un día podremos tratar los cánceres con ondas de frecuencia”.

 

El amigo y colaborador de Montagnier, Marc Henry, profesor de Química y Mecánica Cuántica en la Universidad de Estrasburgo, declaró:

“Si tratamos con frecuencias y no con medicamentos, resulta extremadamente rentable en cuanto a la cantidad de dinero que se gasta. Gastamos mucho dinero para encontrar las frecuencias, pero una vez encontradas, no cuesta nada tratarlas”.

 

Tanto si se ha producido en un laboratorio, como afirma Montagnier, como si ha aparecido de forma natural, como afirma la revista Nature, el hecho es que la actual pandemia de coronavirus ha acelerado el colapso del sistema financiero mundial y ha obligado a los líderes del mundo a debatir la realidad de un necesario nuevo paradigma y un nuevo orden económico mundial. Queda por ver si ese nuevo sistema será impulsado por los cárteles farmacéuticos y los banqueros sociópatas que dirigen la política sanitaria mundial para una élite tecnocrática de ingenieros sociales, o si será impulsado por los Estados nación que configuran los términos de ese nuevo sistema en torno a las necesidades humanas.

Si los Estados nación consiguen mantenerse en el asiento del conductor de este nuevo sistema, entonces tendrá que ser impulsado por ciertos principios fundamentales de asistencia sanitaria para todos, la reforma de la práctica de la ciencia y una reforma política/económica más amplia en la que el carácter sagrado de la vida humana se sitúe por encima de todas las consideraciones de beneficio monetario. En este sentido, estos programas de choque en proyectos a largo plazo en la ciencia espacial, la defensa contra los asteroides y el desarrollo de la Luna/Marte serán tan necesarios en el ámbito astrofísico como los programas de choque en la energía de fusión lo serán en el ámbito atómico. Uniendo ambos mundos, está el dominio de las ciencias de la vida que cruza las propiedades electromagnéticas de los átomos, las células y el ADN con las propiedades electromagnéticas a gran escala de la Tierra, el Sol y la galaxia en su conjunto.

 

El Covid-19 como arma bioenergética y la vacuna cuántica del Dr. Gariaev

 

Fuente:

Matthew Ehret — Big Pharma Beware: Dr. Montagnier Shines New Light on COVID-19 and The Future of Medicine.

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