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La guerra de propaganda en torno al origen del coronavirus COVID-19. La CIA está llevando a cabo una campaña de propaganda que presenta como de «reinformación». Según esa ‎campaña, el Covid-19 sería originario de China, y Rusia estaría tratando de hacer creer que ‎la pandemia es resultado de un complot estadounidense. Lo cierto es que Estados Unidos no ha sido capaz de aclarar el motivo por el cual cerró en julio pasado el mayor centro de ‎investigaciones de Estados Unidos sobre armas bioquímicas, en Fort Detrick (Maryland), después del cual apareció ‎en Estados Unidos una serie de casos de neumonía o de una afección similar que el gobierno el gobierno disfrazó de gripe cuando en realidad puso tratarse de la ‎neumonía del nuevo coronavirus. ¿Por qué varios altos funcionarios estadounidenses se deshicieron de ‎numerosos títulos antes de la caída de las bolsas de valores, mientras aseguraban al público ‎estadounidense que la epidemia de Covid-19 era controlable en Estados Unidos? ¿Y por qué en 2019 hubo un simulacro de pandemia global de coronavirus para el que Occidente no se preparó? ¿Acaso es una mera casualidad que el 18 de octubre de 2019, el Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud llevó a cabo un ejercicio de “juego de guerra” en la Ciudad de Nueva York llamado “Event 201”, en asociación con el Foro Económico Mundial y la Fundación Bill y Melinda Gates?

 

La polémica sobre el origen del Covid-19 se inició el 12 de marzo, con un tweet de Zhai Lijian ‎, vocero del ministerio del ministerio de Exteriores de la República Popular China. ‎El funcionario chino se refería entonces a las declaraciones del virólogo estadounidense Robert ‎Redfield, director de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, siglas ‎en inglés) ante una audiencia de la Comisión de Control y Reformas (House Oversight and Reform ‎Committee) de la Cámara de Representantes.

Ante la lluvia de preguntas, Robert Redfield había dejado escapar que las autoridades sanitarias ‎encontraron el Covid-19 en cadáveres de estadounidenses que supuestamente habían muerto de ‎gripe y el vocero del ministerio chino de Exteriores señalaba que cabía preguntarse si el virus ‎apareció primero en Estados Unidos.

Seguidamente exhortaba las autoridades estadounidenses a ‎dar muestra de transparencia, llamado que ha quedado sin respuesta estadounidense.

El 23 de marzo, la embajada de la República Popular China en París (no la de Rusia), publicó en ‎Twitter 3 preguntas dirigidas directamente a las autoridades de Estados Unidos:

1. «Primera pregunta: ¿Cuántos casos de Covid-19 había entre los 20 000 muertos de la gripe que ‎comenzó en septiembre pasado? ¿Estuvo tentado Estados Unidos de disfrazar de gripe la ‎neumonía del nuevo coronavirus?‎

2. La segunda pregunta tiene que ver con el repentino cierre, en julio pasado, del mayor centro de ‎investigaciones de Estados Unidos sobre armas bioquímicas, en Fort Detrick (Maryland) [2]. Después del cierre de ese centro, apareció ‎en Estados Unidos una serie de casos de neumonía o de una afección similar.

3. Tercera pregunta: ¿Por qué varios altos funcionarios estadounidenses se deshicieron de ‎numerosos títulos antes de la caída de las bolsas de valores, mientras aseguraban al público ‎estadounidense que la epidemia de Covid-19 era controlable en Estados Unidos?»‎

 

La respuesta de la CIA

La CIA está llevando a cabo una campaña que presenta como de «reinformación». Según esa ‎campaña, el Covid-19 sería originario de China, y Rusia estaría tratando de hacer creer que ‎la pandemia es resultado de un complot estadounidense.

Por su parte, la agencia Reuters reporta que el Servicio Europeo de Acción Exterior (European ‎External Action Service) redactó un documento confidencial de 9 páginas donde acusa a Rusia de ‎haber divulgado 80 noticias tendenciosas (fake news) para sembrar el pánico en los países de la ‎Unión Europea [1].‎

Según la «Fuerza de Tarea» sobre la desinformación del Servicio Europeo de Acción Exterior, la ‎supuesta «campaña rusa» se apoyaría en la publicación en Oriental Review de un artículo del ‎universitario australiano Binoy Kampmark y de un análisis de Alexander Dugin publicado en ‎‎Geopolitica. Sin embargo, nada permite acusar a estos ‎dos autores de haber deformado la verdad. ‎

Notas

[1] “Russia deploying coronavirus disinformation to sow panic in West, ‎EU document says”, Robin Emmott, Reuters, 18 de marzo de 2020.

[2] “Deadly ‎Germ Research Is Shut Down at Army Lab Over Safety Concerns”.

 

La conexión entre el coronavirus y el monopolio angloamericano de la guerra, el comercio y la cultura

El 18 de octubre de 2019, el Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud llevó a cabo un ejercicio de “juego de guerra” en la Ciudad de Nueva York llamado “Event 201”, en asociación con el Foro Económico Mundial y la Fundación Bill y Melinda Gates.

Una investigación de Americans for Innovation, sostiene que la Pilgrims Society anglo-americana desarrolló el coronavirus como arma biológica para impulsar su monopolio de la guerra, el comercio y la cultura. El descubrimiento, anunciado hace unas semanas por Francis A. Boyle, autor de la Ley Antiterrorista de Armas Biológicas de 1989 (BWATA), profesor de derecho internacional, indica que la Universidad de Carolina del Norte estuvo involucrada en actividades de guerra biológica prohibidas que ayudaron a causar el Brote de coronavirus en China. Leer el artículo completo en el siguiente enlace.

La conexión entre el coronavirus y el monopolio angloamericano de la guerra, el comercio y la cultura

 

Fuente:

Red Voltaire — Propaganda y preguntas sin respuesta sobre el origen ‎del Covid-19‎.

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