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Coronavirus y la OMS: Cómo se fabrica una pandemia a nivel burocrático. Buenas tardes, soy Daniel Estulin. Bienvenidos a mi podcast. Hoy os quería comentar una historia. Pensémosla como si fuera una película de Hollywood.

 

Toma uno

22 de enero del año 2020. Sede de la Organización Mundial de la Salud, en Ginebra, Suiza. Una reunión extraordinaria del Comité. Agenda: el brote de una nueva enfermedad en China. En ese momento, según los números oficiales, solamente 800 personas estaban infectadas con coronavirus. El director ejecutivo de gestión de emergencias de la OMS es el epidemiólogo Peter Salama. Salama es el responsable de introducir medidas de emergencia o lo contrario, rechazarlas.

 

Toma dos

El día siguiente, 23 de enero del año 2020. Sede de la Organización Mundial de la Salud, en Ginebra, Suiza. Se reporta que el director ejecutivo de emergencia de la OMS murió “por causas naturales”, según dicen. O, como decimos en Rusia: “accidentalmente se olvidó de respirar”.

Es difícil creer que un hombre fuerte y deportista de 50 años, que era médico de profesión y que seguramente monitoreaba su salud constantemente, de repente muere en un período crucial del mundo.

Asesinando o muerto, Salama no sólo era un importante especialista y un epidemiólogo de renombre que trabajó en muchos países, sino que era un funcionario cuyo trabajo era decidir si algo es o no una pandemia.

 

Toma tres

23 de enero del año 2020. Sede de la Organización Mundial de la Salud, en Ginebra, Suiza. El segundo día de la reunión, la decisión del Comité de Emergencia de declarar una emergencia en el mundo en relación con el brote de un nuevo coronavirus en China y su posterior propagación en todo el mundo, se considera prematura.

 

Toma cuatro

23 de enero del año 2020. Sede de la Organización Mundial de la Salud, en Ginebra, Suiza. La OMS y los medios de comunicación intentaron ocultar información sobre la muerte de Peter Salama durante dos días. Pero algo salió mal y la familia se precipitó —un cónyuge y tres hijos— y el 23 de enero del año 2020 por fin decidieron informar a los medios de comunicación.

 

Toma cinco

24 de enero del año 2020, Moscú, Federación Rusa. El servicio de prensa de la Oficina Central de la organización que cuida la salud de Rusia informa sobre las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y “sobre el inicio de las medidas contra a epidemia” así como sobre la implementación de las recomendaciones de cuarentena en su totalidad y lo antes posible.

 

Toma seis

26 de enero del año 2020. Washington, Estados Unidos de América. Sede del Departamento de Estado de los Estados Unidos. Se toma una decisión sobre la evacuación urgente del Consulado General de los Estados Unidos en la República Popular de China en Wuhan. La parte china está proporcionando toda la asistencia necesaria para la evacuación de los diplomáticos.

28 de enero, puerto de Wuhan. Comenzó la carga de bienes y documentos oficiales del Consulado General a toda prisa. Pero dejaron evidencia, pruebas.

El 29 de enero, el primer avión con 240 estadounidenses a bordo vuela a California, Estados Unidos.

 

Toma siete

28 de enero del año 2020. Beijing, República Popular de China. La residencia del Comité Central del Partido Comunista Chino en Zhongnanhai. El gobierno estudia la información proporcionada por los servicios especiales chinos, con pruebas de la participación del ejército estadounidense en la propagación de coronavirus.

 

Toma ocho

30 de enero del año 2020. Ciudad de Wuhan Provincia de Hubei, República Popular de China. Consulado General de los Estados Unidos.

Las autoridades de investigación chinas, sujetas a normal legales, ingresan al territorio desierto del Consulado General estadounidense para llevar a cabo medidas de búsqueda operativa.

En la esquina más alejada del patio trasero del consulado, observan rastros de movimiento de tierra. Empezaron a cavar. Se descubrió un objeto envuelto en tela densa a una profundidad de un metro y medio. Encontraron dos capas de lona y realizaron una inspección. Contenedores vacíos.

A juzgar por el Estado, recientemente enterados, los chinos prestaron atención a las etiquetas. Todo sin daños y sin signos de eliminación. En cada descripción pone “Atención. Peligro biológico”. Esto pasa mucho más de lo que la gente podría imaginar. Lo sé. He trabajado la contrainteligencia militar durante un cuarto de siglo. La evidencia no siempre se destruye por muchas razones.

Las autoridades estadounidenses se dieron cuenta de que dejaron pruebas del crimen al huir rápidamente del país. Obviamente. Las pruebas existen. Es imposible justificarlo. Entonces, la mejor defensa es el ataque.

Del fraude del Rusiagate al del Chinagate, así opera la propaganda de guerra de Londres

 

Toma nueve

30 de enero del año 2020. Londres, Gran Bretaña. El secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo, declara que “el Partido Comunista chino es la amenaza central de nuestro tiempo”.

Lo interesante es que tales declaraciones no son características de los diplomáticos de más alto nivel, sobre todo del primer mundo. Se trata de una indicación directa del intento de desacreditar a China, lo que que según la lógica del Departamento de Estado de los Estados Unidos, sería capaz de neutralizar la información resonante sobre su propia participación en la propagación del coronavirus por el mundo.

 

Toma diez

Wuhan, provincia de Hubei, República Popular de China. Laboratorio biológico. Como referencia, el laboratorio Wuhan tiene uno de los más altos grados de protección y confiabilidad de seguridad en el mundo, y es absolutamente imposible llevarse algo del laboratorio y que algún virus se escape, sobre todo porque ese virus no estaba ahí.

 

Toma once

Sobre las armas bacteriológicas. Pregunto: ¿Verdaderamente existen personas que creen que estas armas no existen, sobre todo en las grandes potencias como Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Rusia, China, Israel, etcétera?

Las armas biológicas existen, y el COVID-19 es un arma biológica. Muchos dudan que lo sea debido a que la velocidad de propagación es débil. Pero esa es la intención. Pues lo que buscan sus creadores es sembrar el pánico y la psicosis, causar crisis económicas, financieras, sociales, etcétera. Las personas mayores y las personas con enfermedades crónicas mueren.

¿Por qué este dato es tan importante? Porque el Banco Mundial, varios gobiernos (entre ellos Japón) y el Fondo Monetario Internacional —a través de su directora Christine Lagarde— han dicho que los viejos viven demasiado tiempo y son una carga innecesaria sobre los presupuestos de la salud, y su muerte libera miles de millones de dólares que pueden destinarse a las corporaciones a cambio de vacunas y medicamentos.

 

Toma doce

12 de febrero del año 2020. Chaoyang, Beijing, República Popular de China. Residencia del Ministerio de Relaciones Exteriores. El portavoz del Ministerio acusa al ejército estadounidense de haber llevado al coronavirus a la República Popular China. Una de las pruebas fue el informe de Robert Redfield, director del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, quien dio testimonio en el Congreso de los Estados Unidos.

China sostiene declaración oficial sobre la participación de EEUU en el brote del COVID-19

 

Toma trece

14 de febrero del año 2020. Atlanta, Estados Unidos. La sede de la CNN. CNN confirma que gente murió de un coronavirus antes de la fecha en que las autoridades anunciaron que entraría a los Estados Unidos.

 

Toma catorce

A modo de referencia, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chinos, hizo una serie de preguntas por escrito, obviamente a las autoridades estadounidenses. Pero no hubo respuesta a ninguna de ellas.

 

Toma quince

Septiembre del año 2019. Estado de Maryland, Condado de Montgomery, Estados Unidos. Oficina del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de los Estados Unidos.

Mucho antes de la aparición oficial del paciente cero y cuando nadie sabía sobre la infección, se firmó un contrato con una Greffex Inc. para el desarrollo de la vacuna de la cepa china. El valor del contrato con esta empresa es de dieciocho coma nueve mil millones de dólares.

Tan pronto como aparecieron los primeros casos de coronavirus, la compañía anunció a bombo y platillo la disponibilidad de una vacuna y expresó su intención de venderla a otros países después de su creación. De repente se callaron y tuvieron la justificación infantil de decir que “les malinterpretaron”.

Según fuentes abiertas, el coronavirus se creó en el año 2015, dentro de los muros del Instituto Pirbright de investigación británica (1, 2), que tiene una estrecha relación estructural de investigación con la Organización Mundial de la Salud.

Los vínculos entre el coronavirus, la Pilgrims Society y el Instituto Pirbright de la corona británica

El 18 de octubre del año 2019 se recibió una patente de coronavirus, es decir, aproximadamente dos meses antes de que se detectara el virus en Wuhan a finales de diciembre del año 2019.

 

Toma dieciséis

11 de marzo del año 2020. Ginebra, Suiza. La sede de la Organización Mundial de la Salud. La OMS anuncia la pandemia de coronavirus a escala planetaria.

 

Cómo se fabrica una pandemia a nivel burocrático

Ahora os quiero explicar cómo se genera una pandemia a nivel burocrático. Vamos a imaginar que hay un grupo de personas a nivel supranacional, es decir, por encima de los presidentes y primeros ministros. Esta gente, el Estado Profundo que maneja los hilos del poder, entiende que el mundo está a punto de quebrarse, que la deuda planetaria de cuatro cuatrillones de dólares es absolutamente impagable. Esa gente necesita desgravar esta deuda de alguna forma. Intentaron hacerlo vía una guerra termonuclear cuando mataron al general iraní Soleimani el 3 de enero del año 2020, en espera de que alguna de las grandes potencias que operan en la zona —Irán Rusia, China, Estados Unidos, Israel, Turquía, quien sea en Oriente Medio, se metiera en medio y empezara una Tercera Guerra Mundial termonuclear que básicamente matara cuatro o cinco mil millones de personas ayudando así a esta élite a desgravar la deuda a través de lo que conocemos como una “fuerza mayor”.

Pero la élite se dio cuenta que las grandes potencias del mundo no tenían interés en una guerra termonuclear —con todas sus consecuencias. Por lo que la deuda de cuatro cuatrillones de dólares sigue en pie. El mundo a nivel sistémico está a punto de quebrarse. La élite entiende que si el mundo se quiebra, la gente se dará cuenta de que son ellos, esa élite, los responsables de llevar al mundo al punto de no retorno.

Por lo tanto han tenido que buscar, desesperadamente, otra forma de desgravar esta deuda. Y tenían algo planeado: un virus. Obviamente, si tú piensas lanzar un virus y crear una pandemia, necesitas un vacuna. Nadie crea un virus en laboratorio sin tener la vacuna ya preparada. Lo que necesitan es la aprobación y la bendición de la Organización Mundial de la Salud.

Entonces, estos hombres oscuros, sin cara y sin nombre, se reúnen con el director general de la Organización Mundial de la Salud y le explican la situación económica. Le explican la necesidad de crear una pandemia para poder inducir el acontecimiento de fuerza mayor mediante el cual puedan desgravar esta deuda, y piden la colaboración del director general. Si él dice que sí, perfecto para ellos.

Si el director de la OMS dice que no, argumentando que esto mataría a muchísima gente y causaría estragos en la economía mundial, etc., entonces le proponen un trato. Te vamos a dar 300, 400 ó 500 mil millones de dólares para la lucha contra la epidemia. Si el director de la Organización Mundial de Salud dice que sí, perfecto.

Si no, entonces suben la apuesta. Le ofrecen 100 millones de dólares para él mismo a depositar en cualquier cuenta bancaria en Suiza o Islas Caimán o donde sea. Si él dice que sí, perfecto, si dice que no…. entonces siguen subiendo la apuesta. Le ofrecen el Premio Nobel de la Paz como el hombre que supuestamente salvó el mundo de la pandemia. Si se lo dieron a Obama, ¡cómo no se le van a dar este! Si el hombre dice que sí, todo bien.

Si dice que no, entonces le amenazan. Le dicen: “mira, nosotros necesitamos la pandemia sí o sí, por las buenas o por las malas. Entonces, o declaras la pandemia y sacas beneficio y tajada propia, o te matamos. Ya hemos matado a John F. Kennedy y a tantos otros presidentes y primeros ministros. Somos nosotros quienes llevamos a cabo el autoatentado del 11 de septiembre de 2001 en los Estados Unidos, y ya vez, le echaron la culpa a un talibán que vivía enchufado a una máquina de diálisis metido en una cueva en Afganistán. Qué va a saber la gente, ellos creerán cualquier cosa solo porque sale en los medios de comunicación que nosotros controlamos”.

Entonces, el hombre se da cuenta que estas personas van a llevar a cabo el acto de la pandemia de alguna forma u otra, y entonces accede al trato. Es así como la élite obtiene la bendición de la Organización Mundial de la Salud. ¿O de verdad alguien piensa que esto ha sido de forma gratuita? No.

Como segundo paso, hay que convencer a los presidentes de los países. ¿Cómo se hace esto? Es muy fácil. Muchas personas piensan las conspiraciones ocurren en una sala oscura con cuatro viejos mirando una bola de cristal y planificando el futuro del mundo. Pero a realidad es muchísimo más banal que eso.

La élite controla los medios de comunicación. Todos los grandes medios de comunicación del mundo entero están sus manos. No existe ningún medio “independiente”. Los periodistas que sean, de CNN, de la BBC, Le Monde, New York Times, Washington Post, The Congress… ellos representan y trabajan para los que les pagan sus salarios, su baja maternal, sus vacaciones, etcétera, etcétera; representan su línea editorial. Y a nivel planetario, la línea editorial es liberal, banquero financista.

Al controlar a todos los medios de comunicación del mundo, se vuelve muy fácil la tarea de controlar a los presidentes, porque vía la propaganda y los medios de comunicación de propaganda mediática se puede hacer creer a la masa sucia —es decir, a nosotros— si el presidente está haciendo su deber en la lucha contra esta “epidemia”, o no. Y esto significa que el presidente de cualquier país que accede a jugar el juego, recibirá el dinero del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial, de la Organización Mundial de la Salud, de la Fundación Rockefeller, de los Rothschild y de todos los demás. Por lo tanto, ese presidente quedará como un héroe y ganará las próximas elecciones, lo que le dará la posibilidad de pasar cuatro años más robando. Y si se niega, no sólo pueden matarle, sino que pueden remitirlo a la Haya por no hacer lo suficiente para defender la integridad de las personas de su país, y acabaría enjaulado en una prisión de manera similar a como los ciudadanos se encuentran en este momento debido al estado de cuarentena.

Así funciona la pandemia a nivel mundial.

La Organización Mundial de la Salud vive con el 28 por ciento de las contribuciones regulares de los países miembros de la OMS y el 72 por ciento de otras contribuciones “voluntarias” que vienen de la Fundación Rockefeller, de George Soros, de los Rothschild, etcétera.

En 2010, la Fundación Rockefeller planteó un escenario de epidemia de virus en China y estado de sitio como el actual

En 2009, la OMS anunció la pandemia de gripe porcina. ¿Sabéis lo que pasó después? Los medios de comunicación organizaron una campaña de publicidad y videos falsos que dispersaron el pánico entre la población. Bajo presión de la OMS, se dijo que esta gripe es increíblemente contagiosa y patógena. Diferentes países compraron cientos de millones de vacunas a las compañías recomendadas por la OMS, con las cuales tenía contactos y contratos directos.

En el año 2010 estalló el escándalo alrededor de la OMS cuando salió a la luz una conspiración entre el holding farmacéutico Roche y Glaxo y la Organización Mundial de la Salud, que permitió a la farmacéutica Roche obtener una ganancia de 18 mil millones de dólares.

“Un informe presentado este viernes acusa a la Organización Mundial de la Salud (OMS) de no hacer público el conflicto de intereses de al menos tres de las personas que escribieron las pautas por las que se rigieron decenas de gobiernos a la hora de gastar miles de millones de dólares en medidas contra la gripe porcina.
Según el documento elaborado por el diario médico British Medical Journal (BMJ) y la Oficina de Periodismo de Investigación, al menos tres de los investigadores que presentaron el grueso de los documentos científicos en los que se basó la adquisición de medicamentos por parte de los gobiernos habían recibido dinero de alguna de las empresas farmacéuticas que producían los fármacos.
Los autores del estudio afirman que, de haber sabido que este era el caso, los gobiernos hubieran podido tratar la información y la recomendación de otra manera.
Iaian Overton, editor jefe de la Oficina de Periodismo Investigativo le dijo a BBC Mundo que ‘las pautas (de comportamiento contra una pandemia) estaban muy influenciadas por tres anexos que fueron escritos por tres individuos, los profesores Fred Hayden, Arnold Monto y Karl Nicholson, que estaban o habían estado poco antes de ese momento recibiendo dinero de compañías farmacéuticas que obtendrían benificios de sus recomendaciones’.
Las compañías mencionadas son Roche y GlaxoSmithKline (GSK). Roche tuvo beneficios de miles de millones de dólares con la venta de tamiflú a gobiernos que siguieron las recomendaciones de la OMS, mientras que GSK produce relenza y algunos antivirales.”

¿Dónde están estas vacunas hoy en día? Acumulando polvo en los almacenes. Como resultó más tarde, las estadísticas mostradas por la OMS y aparecidas en los medios de comunicación del mundo no tenían absolutamente nada que ver con las estadísticas oficiales. Después salió a la luz que las víctimas del tal gripe porcina en realidad no murieron de gripe porcina, sino de gripe común.

A comienzos del siglo XXI, la OMS se fusionó con corporaciones multinacionales farmacológicas desde donde los asesores y consultores ingresaron a la OMS. ¿Quiénes pagaron a la OMS cientos de miles de millones de dólares, esta vez para declarar la locura que el mundo está viviendo con el coronavirus? Yo no lo sé, pero desde la óptica conceptual entendemos cómo se hace el juego.

Ahora pasemos del umbral de la realidad al mundo de la realidad paralela del humo y los espejos. Según la historia canónica, el primero en darse cuenta del coronavirus fue el oftalmólogo de 34 años Li Wenliang. Sólo unas horas después de su publicación en redes sociales, el Departamento de Salud Municipal de Wuhan respondió y envió una advertencia a las instalaciones médicas de la ciudad. Desafortunadamente, el testigo clave de la pandemia global, según la versión canónica, hoy está muerto. Al revisar un paciente con glucoma, Li Wenliang contrajo el virus que había descubierto. Lo conectaran un aparato de ventilación pulmonar, pero ni su juventud ni los esfuerzos de los médicos pudieron salvarle la vida. Es cierto que la información de su muerte que apareció en los medios de comunicación fue inicialmente refutada por los empleados del hospital en el que se encontraba. Pero después de la visita de algunos altos mandos del gobierno chino, los empleados del hospital, al revisar el paciente, se dieron cuenta que sí estaba muerto. Me parece que si Li Wenliang hubiera sobrevivido, nos podría haber contado algo interesante sobre el trasfondo del asunto.

Como comenté al principio del podcast, otra muerte “extraña” asociada con el coronavirus es la muerte súbita —a finales de enero del año 2020— del epidemiólogo en jefe de la OMS y director ejecutivo de situaciones de emergencia, Peter Salama, de 51 años de edad.

El Director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, envió en Twitter la conmovedora noticia de la muerte de su colega. Y después de su muerte, el 30 de enero, la OMS pisó el acelerador declarando el brote de coronavirus COVID-19 como una situación internacional de emergencia. ¿Pura coincidencia y nada más?

Una semana después, la OMS sufrió una nueva pérdida. ¡Qué mala suerte, caray! En Nueva York, el subdirector de la OMS, Ryan Paterson, anunció en una rueda de prensa urgente en la que prometió revelar información “sensacional” sobre el COVID-19. ¡Pero qué tragedia! Una hora antes de la rueda de prensa, el subdirector de la OMS tenía hambre y murió atragantado con un pedazo de brócoli. La Policía anunció que esto podría sucederle a cualquier persona y que no se encontraban rastros criminales en su muerte. Por lo que los controles adicionales no tenían sentido, y el cuerpo fue incinerado el mismo día y las cenizas pasaron a sus familiares.

“De acuerdo con las instrucciones para la muerte de dignatarios, para evitar especulaciones y verificaciones adicionales sin sentido, al final del día, incineramos el cuerpo del difunto y pasamos las cenizas a los familiares ”, especificaron las autoridades policiales.
“Algunos medios de comunicación estadounidenses señalaron una serie de rarezas en este asunto, por ejemplo, en el sitio web de la OMS no solo no aparecieron noticias del trágico incidente, sino que todas las referencias a Patterson desaparecieron. Además, los periodistas en el lugar fotografiaron a numerosos empleados del FBI, aunque el departamento afirma que este caso no está en su jurisdicción.” (Fuente: Panorama News Agency & Publishing House)

Y así funciona la pandemia del coronavirus. Repito, lo que estamos viendo es una operación secreta que ya he comentado en varios podcasts y también en varios de mis videoblogs. Lo que estamos presenciando en tiempo real es el desmontaje del sistema económico, el cambio de paradigma y la transición al sexto tecno paradigma tecnológico que permitirán a este mundo, que está a punto de desaparecer sobre todo a nivel sistémico, renacer como un ave fénix con características absolutamente distintas.

En este sentido, la lucha encarnada a muerte sigue siendo entre los liberales banqueros financistas (que no tengo ninguna duda que están detrás de la operación coronavirus) y los grupos alternativos nacionalistas/aislacionistas que quieren crear un mundo basado en las necesidades productivas de cada país.

Daniel Estulin: El coronavirus como arma de pasaje al sexto paradigma tecnológico

 

Fuente:

Daniel Estulin / Ángel Metropolitano — Coronavirus y la OMS.

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