Nueva emisión cuantitativa de la Reserva Federal transfiere riqueza a sus bancos propietarios

Los inversores en metales se están posicionando para eventos políticos y geopolíticos en rápido desarrollo, así como para un balance de la Reserva Federal en rápida expansión.

Lo que comenzó como una intervención limitada para proporcionar liquidez temporal a los mercados de préstamos a un día se ha transformado en una campaña masiva de compra de bonos del Tesoro de $ 60 mil millones por mes. Según algunas medidas, es incluso más grande que el último programa de expansión cuantitativa.

La Fed aún no ha explicado completamente por qué todo esto es necesario dada la falta de una crisis inmediata en la economía real. La semana pasada, el presidente de la Fed, Jerome Powell, hizo grandes esfuerzos para insistir en que sus operaciones ampliadas de mercado de repos “no son emisión cuantitativa”, solo para anunciar un nuevo programa masivo de compra de letras del Tesoro el viernes.

¿Hay alguna emergencia detrás de escena que los funcionarios de la Fed no quieren que sepamos? Bien podría ser que están diseñando otro rescate de bancos “demasiado grandes para quebrar” en una escala que no están admitiendo.

Naturalmente, no quieren asustar a los mercados o provocar una reacción pública contra un programa de rescate impopular. Pero las negaciones de la emisión cuantitativa de Powell solo se suman a las crecientes sospechas de que la Reserva Federal está tratando de arreglar algo mucho más grande que un problema de fontanería en el mercado de repos.

Más de una década después de que la Fed iniciara rescates secretos de instituciones financieras estadounidenses y extranjeras, todavía no sabemos a dónde fue todo ese dinero. O bajo autoridad de quién se determinaron los ganadores y perdedores.

Todo lo que sabemos es que desde 2008, billones de dólares se han inyectado directamente en el sistema bancario. Y la Fed no muestra signos de detenerse.

Si la Reserva Federal se volviera completamente transparente, el público probablemente se sorprendería por el amiguismo, la corrupción y el absoluto parasitismo involucrado en la relación de los bancos con la Reserva Federal. Sería un escándalo mucho más grande que el corrupto capitalismo de amigos practicado por Hunter Biden, eso es seguro.

Desafortunadamente, la Reserva Federal tiene su propio brazo de cabildeo en el Congreso que siempre encuentra una manera de derribar el proyecto de ley para “Auditar a la Reserva Federal” en el Senado, a pesar de que previamente se aprobó con amplio apoyo bipartidista en la Cámara.

El presidente Donald Trump ha pedido una mayor transparencia en la Reserva Federal y ha golpeado reiteradamente al presidente Powell. Esta semana, el presidente se enfrentó con el establishment de política exterior por su controvertida decisión de retirar las fuerzas militares en el norte de Siria (cosa que no ha hecho por cierto). Trump reclamó al “complejo militar-industrial” por impulsar guerras y ocupaciones interminables en el extranjero. Lo cierto es que Estados Unidos sigue en Siria y está robando su petróleo a pesar de lo que Trump balbucea en público.

Las palabras de Trump se hicieron eco de las de Dwight Eisenhower. En su discurso de despedida, el presidente Eisenhower, militar él mismo, advirtió a los estadounidenses sobre los peligros de un complejo militar-industrial de autoservicio.

“En los consejos de gobierno, debemos protegernos contra la adquisición de influencia injustificada, ya sea buscada o no por el complejo industrial militar. El potencial para el aumento desastroso del poder fuera de lugar existe y persistirá. Nunca debemos dejar que el peso de esta combinación ponga en peligro nuestras libertades o procesos democráticos”.

 

Eisenhower bien podría haber emitido una advertencia similar sobre los peligros de un cartel de bancos centrales autosuficiente y totalmente inexplicable.

La Fed se ha desviado mucho más allá de su doble misión de buscar precios estables y pleno empleo. Ha efectuado una transferencia masiva de riqueza en manos de quienes son los primeros en recibir sus emisiones monetarias. Ha ampliado y amplificado artificialmente los mercados alcistas en Wall Street al tiempo que disminuye el poder adquisitivo de los ahorros en efectivo.

Probablemente algún día habrá otra gran transferencia de riqueza, desde activos financieros sobrevalorados artificialmente hasta activos duros infravalorados como el oro y la plata.

Si la Reserva Federal continúa dañando su propia credibilidad al decir una cosa y hacer otra —aumentando a su estilo la emisión cuantitativa del balance general mientras insiste en que no es emisión cuantitativa— los inversores podrían comenzar a preferir la credibilidad inexpugnable de los metales preciosos físicos.

 

La Fed revela plan para expandir balance general pero insiste que no es emisión cuantitativa

 

Fuentes:

Money Metals Exchange — Federal Reserve’s New QE Transfers Wealth to Its Owner Banks.

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