Un cambio de fase sacude al mundo; es el momento de LaRouche

El 1º de octubre marca el 70avo aniversario de la fundación de la República Popular de China. Pekín fue el escenario de una celebración extraordinaria esta ocasión, con la presencia de más de un millón de personas para honrar la transformación más espectacular de una nación en la historia. Las estadísticas simples muestran la transformación, entre 1949 al presente, en donde aumento la esperanza de vida de 35 años a 77 años actualmente; la mortalidad infantil cayó de cerca de 250 por mil (casi la cuarta parte de los nacimientos) a menos de 10 por mil; el analfabetismo cayó del 80%, a menos de 1% actualmente, en todos los segmentos con excepción de los más ancianos.

Sin embargo, la casta dominante en Occidente sigue ignorando estos logros impresionantes, para difundir en su lugar a lo largo y a lo ancho la violenta revolución de color que pusieron en marcha y financian en Hong Kong. El día de la conmemoración, las turbas incendiaron, cerraron y vandalizaron las estaciones del metro y edificios de gobierno, arrojaron bombas molotov a la policía, y finalmente, obtuvieron su “logro”, la “camisa ensangrentada” que buscaban, cuando un joven enmascarado que se lanzó con un tubo de fierro contra un policía recibió un disparo y se encuentra en condición crítica al momento de escribir esto. El objetivo es un cambio de régimen en Pekín, con la mentira de que hay una dictadura opresiva e inhumana.

Los ciudadanos de cualquier país que se dejan engañar con esta mentira, deben reflexionar en el hecho de que las mismas personas, tanto de la “derecha” neoconservadora como de la “izquierda” neoliberal, que dirigen realmente la operación de cambio de régimen contra China, bajo la falsa consigna de la “democracia”, son las mismas personas que están ejecutando en Estados Unidos la operación de cambio de régimen para sacar al Presidente Donald Trump de su cargo antes de que estalle el derrumbe financiero inminente del sistema financiero occidental. Ambas operaciones están controladas desde Londres. Los medios noticiosos liberales que difunden las mentiras sobre el enjuiciamiento del Presidente Trump, alabaron hoy abierta y descaradamente al orate belicista de John Bolton por el ataque que hizo a Trump, por no haber lanzado una guerra contra Corea del Norte, en vez de negociar una desnuclearización pacífica. Extraños compañeros realmente, pero no sorprende realmente a quienes entienden la metodología del imperio británico, de pandillas y contrapandillas, que ha expuesto desde hace tiempo el semanario EIR.

Pero la población estadounidense se huele a esas ratas. Hay un cambio de fase que sacude el ánimo de los estadounidenses, cosa que han reconocido los organizadores larouchistas y están movilizando esa reacción por todo el país. El proceso de juicio político es un intento de pánico para impedir que Trump y su Procurador General, William Barr, hagan público los detalles del intento de golpe traicionero que inició el gobierno de Obama y sus equipos de inteligencia corruptos, dirigidos por el agente británico Christopher Steele y sus superiores en las agencias de inteligencia británicas MI6 y el GCHQ. El lunes 30 de septiembre por la noche, el senador Lindsey Graham identificó claramente a este enemigo británico: “Si en verdad les preocupa la intervención de extranjeros en nuestras elecciones”, dijo Graham, “deberían estar preocupados de que el Partido Demócrata haya contratado a Christopher Steele”.

La población estadounidense no se tragará tampoco el veneno que les ofrece Greta Thunberg y sus patrocinados fascistas ecológicos. Lo que quizás no entiendan tan bien todavía, es que esta histeria sobre el cambio climático lo dirigen desde la City de Londres y sus piezas en Wall Street. El mismo lunes 30 de septiembre, el Banco de Pagos Internacionales (BPI), el mentado “banco central de los bancos centrales” con sede en Basilea, Suiza, estableció una “un fondo de iniciativa de bonos verdes” para facilitar el “enverdecimiento del sistema financiero” que se puso en marcha bajo la dirección del jefe del Banco de Inglaterra, Mark Carney. De acuerdo a esta monstruosidad, el criterio para la “gestión de riesgo”, no es la viabilidad de un proyecto industrial o agropecuario, sino que tanto CO2 se va a generar con la inversión. En otras palabras, las inversiones en prácticamente todo proyecto industrial o agrícola modernos, serán penalizados hasta recortarlos totalmente.

Trump tiene el propósito de iniciar la cooperación internacional en la misión Luna-marte. Al igual que China, Rusia, India y la mayoría de las naciones en desarrollo, Trump no tiene la intención de cometer un suicidio económico para reducir el desarrollo de los combustibles fósiles. Esta semana, envió a China al director de la Oficina de Política de Control de las Drogas, para concluir el acuerdo de cooperación en la lucha contra la crisis del fentanilo y otros rubros del narcotráfico. Este tipo de cooperación internacional, con base a la ciencia real, al progreso real, y a la salud física y mental real de la población, es de hecho el medio para derrotar los planes genocidas del imperio británico. El imperio está aterrado de que cuando su burbuja estalle, lo cual es inminente, Trump adopte el programa completo de LaRouche, para restaurar el sistema hamiltoniano y unir al mundo en torno al espíritu de la Nueva ruta de la Seda. Tenemos que hacer realidad sus temores, porque no hay ninguna otra alternativa real.

 

Fases del Plan LaRouche de recuperación para EEUU y el mundo

 

 

Fuente:

Larouche PAC — Un cambio de fase sacude al mundo; es el momento de LaRouche.

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