Trump declarará ‘organizaciones terroristas’ a cárteles mexicanos, pero omite sus vínculos con la CIA

Cárteles mexicanos terroristas operadas por la CIA y el Vaticano

Cárteles mexicanos terroristas. Mientras transcurre el circo del impeachment en los Estados Unidos, Trump advirtió en una entrevista con el experto conservador Bill O’Reilly, que designará a los cárteles de la droga mexicanos como terroristas por su papel en el tráfico de drogas y personas, y que dicha medida ya está en proceso desde hace tres meses. La gran paradoja de Trump es que, como señala el investigador del IIS de la UNAM, José Luis Velasco, “la alianza entre la inteligencia de EE.UU. y el narco explica la fuerza actual de las organizaciones criminales en México.”

Además de Velasco, otros autores, analistas y académicos han advertido cómo esta nueva categorización trumpiana sobre los «cárteles mexicanos terroristas» en realidad obedece a los planes intervencionistas de Washington, Londres y el Vaticano para balcanizar México, tal como lo están haciendo en otros países de América Latina mediante la estrategia del orden a través del caos —con los jesuitas desmantelando cualquier gobierno nacionalista para controlar sus recursos naturales—, pues al verse desplazados de Oriente Medio y Asia, por Rusia y China, no les ha quedado otro remedio que enfocarse en el “patio trasero” de los Estados Unidos.

La intervención de agencias estadounidenses en el mercado ilegal de drogas también fue expuesta por el periodista Gary Webb, quien documentó la manera en que la CIA facilitó la venta de crack en California para financiar operaciones anticomunistas también en Centroamérica.

Y es que tampoco es una causalidad histórica que —como señala el autor Paul L. Williams en su libro “Operación Gladio, la alianza impía entre el Vaticano, la CIA y la mafia” (2015)— en su momento la CIA también alentó a Pablo Escobar y otros importantes señores de la droga a depositar sus ganancias en ocho firmas que el Vaticano había establecido como lavanderías.

Por su parte, el analista Alfredo Jalife-Rahme define las declaraciones anunciadas por Trump como parte de una “cruzada sionista evangélica pactada entre la feligresia sicaria pan/yunquista y los grupos extremistas de la yihad gringa prestos a invadir a nuestro país con ‘mulas de Troya’.” El cometido de los Estados Unidos, dice, es “desestabilizar a los estados del norte del país” con el objetivo de buscar adherirlos a los Estados Unidos debido a “la riqueza de hidrocarburos en la Cuenca de Burgos y Sabinas a lo cual se suma la riqueza de litio en Sonora.”

De este modo, mientras transcurre el circo el impeachment contra Trump, en vez de enjuiciar al actual presidente de los Estados Unidos por la guerra genocida en Yemen perpetrada con armas estadounidenses, por el lanzamiento de la “Madre de todas las bombas” en Afganistán, o por sus intentos de cambio de régimen en Venezuela y el golpe consumado en Bolivia, los demócratas parecen estar más “ofendidos” por su “uso del cargo para apoyarse en un jefe de estado extranjero” para ventilar una trama que anula las posibilidades de otro candidato corrupto que aspira a la elección presidencial de 2020.

La interrogante es ¿qué tanto está actuando Trump en lo que concierne a México sólo para ganarse el apoyo de los estadounidense y asegurar la reelección? y ¿qué tanto busca impulsar realmente la agenda jesuita de balcanización de América Latina de cara al Nuevo Orden Mundial Multipolar compartido con Rusia y China?

 

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Trump: ‘He estado trabajando en eso durante los últimos 90 días’

Cárteles mexicanos terroristas. El 27 de noviembre, el presidente de EEUU, Donald Trump, afirmó que designará a los cárteles de la droga mexicanos como terroristas por su papel en el tráfico drogas y personas. En una entrevista con el experto conservador Bill O’Reilly, el mandatario agregó que la medida ya había estado en proceso durante tres meses:

“He estado trabajando en eso durante los últimos 90 días. Sabes, la designación no es tan fácil, tienes que pasar por todo un proceso, y estamos en ese proceso”, declaró Trump.

De esta manera, el Gobierno estadounidense podría sancionar a quien apoye materialmente o con recursos a los criminales, así como bloquear sus activos.

“Mire, estamos perdiendo 100.000 personas al año por lo que está sucediendo y lo que viene a través de México”, agregó, refiriéndose a las muertes relacionadas con el tráfico de drogas. “Los carteles tienen dinero ilimitado, porque es dinero de drogas y dinero de tráfico humano”.

Cuando se le preguntó si “comenzaría a golpearlos con drones y cosas así”, sin embargo, el presidente objetó:

“No quiero decir lo que voy a hacer, pero sí serán designados como organizaciones terroristas”.

 

José Luis Velasco: ‘El Cártel de Sinaloa se volvió trasnacional gracias a la CIA’

Cárteles mexicanos terroristas. Una alianza forjada entre la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EE.UU. y los cárteles de la droga, junto con gobiernos mexicanos, hace tres décadas, provocó que el Cártel de Sinaloa se convirtiera en una organización trasnacional con el poder de desafiar al Estado mexicano, tal como ocurrió el pasado 17 de octubre en la ciudad de Culiacán, tras la captura y liberación de un hijo del narcotraficante Joaquín ‘Chapo’ Guzmán.

Pero mientras las disputas territoriales entre los cárteles han provocado que México registre niveles récord de violencia, el académico José Luis Velasco Cruz, profesor del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), sostiene que la verdadera misión que el actual Gobierno ha encomendado a los militares no es acabar con las organizaciones del narcotráfico, sino reconstruir el Estado mexicano, tras los estragos sociales que dejó la etapa neoliberal.

Según el experto, que encabeza un proyecto para tratar de entender la violencia del narcotráfico en el país y su relación con procesos políticos, la estrategia de seguridad del Estado mexicano en las últimas décadas ha estado orientada en contener la violencia de los cárteles, en lugar de erradicarlos. Una situación que, en cualquier caso, se mantienen prácticamente intacta.

 

El pacto entre la CIA y narcotraficantes sinaloenses

Para Velasco, el origen de esta historia se remonta a la década de 1970, con la intervención de EE.UU. en América Latina a través de la Operación Cóndor, un plan diseñado por Henry Kissinger para apoyar a las dictaduras de derecha en la región y acabar con la «amenaza comunista». Dicha estrategia incluyó el apoyo a los gobiernos autoritarios para acabar con opositores, lo que generó una colaboración cada vez más estrecha entre los servicios de inteligencia estadounidense y las florecientes organizaciones de narcotraficantes, que eran utilizadas en operaciones clandestinas de contrainsurgencia.

Esta relación entre la CIA y el narco se fortaleció aún más en México durante la década de 1980, cuando en un contexto de crisis económica y revoluciones sociales en Centroamérica, la CIA, el Cártel de Guadalajara y la hoy extinta Dirección Federal de Seguridad (DFS) de México, establecieron un pacto que explica el crecimiento y la internacionalización de los cárteles de la droga mexicanos.

Esa colaboración entre el Cártel de Sinaloa, el Gobierno mexicano y EE.UU. para apoyar a la contra en Nicaragua y a la derecha en El Salvador y Guatemala, fue lo que le dio el enorme impulso al narcotráfico mexicano

«A veces se soslaya la alianza especialmente entre el Cártel de Sinaloa y el aparato de seguridad de México y EE.UU. Sobre todo en la década de 1970 y de 1980. Los narcotraficantes sinaloenses, asentados en Guadalajara a principios de los 80 –que dejaron Sinaloa después de la Operación Cóndor de finales de los 70 y se asentaron en Guadalajara– colaboraron con la DFS de México y con la CIA en la guerra de Centroamérica, una historia bastante contada, pero cuyo impacto en el desarrollo ulterior del narcotráfico en México se olvida», afirma Velasco en entrevista con RT.

«Esa colaboración entre el Cártel de Sinaloa, el Gobierno mexicano y EE.UU. para apoyar a la contra en Nicaragua y a la derecha en El Salvador y Guatemala, fue lo que le dio el enorme impulso al narcotráfico mexicano, permitiéndole pasar de ser un negocio local, binacional, a un negocio auténticamente trasnacional, hemisférico», afirma el académico.

De este modo, la CIA colaboró con el Cártel de Guadalajara, encabezado por Caro Quintero, con el objetivo de utilizar parte de las ganancias del narcotráfico para financiar la contraguerrilla sandinista en Nicaragua, de acuerdo con testimonios como los de los exagentes de la DEA (la Administración para el Control de Drogas de EE.UU) Phil Jordan y Héctor Berrellez. De acuerdo con algunas versiones, la CIA incluso entrenaba a los contras nicaragüenses en el rancho El Búfalo, propiedad de Caro Quintero.

La intervención de agencias estadounidenses en el mercado ilegal de drogas también fue expuesta por el periodista Gary Webb, quien documentó la manera en que la CIA facilitó la venta de crack en California para financiar operaciones anticomunistas también en Centroamérica.

Y fue precisamente en este periodo que las autoridades estadounidenses bloquearon la ruta de la cocaína por el Caribe para abrir la llave a los cárteles mexicanos, coludidos con agencias de EE.UU.

«Mientras la ruta del Caribe florecía, los mexicanos tenían poca oportunidad de participar en ese mercado. La ruta natural de Colombia a EE.UU. es por el Caribe, pero se selló esa ruta y por otro lado se hizo una alianza con los narcotraficantes. Eso le dio a los mexicanos y particularmente a los sinaloenses, asentados en Guadalajara, la entrada como jefes al negocio de la cocaína», apunta el académico.

Un acontecimiento que explicaría el surgimiento del Cártel de Sinaloa como una fragmentación del Cártel de Guadalajara. No pasaría mucho tiempo para que los narcotraficantes sinaloenses se convirtieran en la principal organización de tráfico de drogas a nivel global.

 

Paul L. Williams: La conexión con el Vaticano

Como advierte el autor Paul L. Williams en su libro “Operación Gladio, la alianza impía entre el Vaticano, la CIA y la mafia” (2015), en los meses previos a las elecciones de 1948, la CIA depositó unos $ 65 millones en el Banco del Vaticano. La fuente de estos fondos provino de la heroína producida por el gigante farmacéutico italiano, Schiaparelli, y que luego fue transportada por la mafia siciliana a Cuba, donde fue cortada y luego distribuida a Nueva Orleans, Miami y Nueva York por la familia Santo Trafficante.

El asistente, y más tarde director del famoso Banco Ambrosiano, con sede en Milán, Roberto Calvi, era uno de los tres banqueros amigos del Banco del Vaticano. Calvi fue una figura clave en el establecimiento de una serie de ocho compañías fantasmas (seis en Panamá, dos en Europa) a través de las cuales se animó a los capos de la droga como Pablo Escobar en América del Sur a depositar su botín mal recibido. (La CIA los puso hombro a hombro al ayudar a transportar la cocaína Escobar en una flota de aviones que operaban desde el aeropuerto de Scranton en Pensilvania). Luego, el dinero se transfirió a través del Banco Ambrosiano al IOR (Banco del Vaticano), que tomó una tarifa de procesamiento del 15 al 20 por ciento. Desde allí, los fondos se distribuyeron a una gran cantidad de bancos europeos creados por Sindona para su uso por las unidades Gladio repartidas por todo el continente. Además del flujo de efectivo de los cárteles, se transfirieron fondos del Banco Ambrosiano a las ocho empresas fantasmas, nuevamente para su uso por parte de la CIA para financiar sus operaciones encubiertas.

cárteles mexicanos terroristas

Hoja de calificaciones de Donald Trump en la Universidad jesuita de Fordham.

 

Alfredo Jalife-Rahme: Las mulas de Troya en México

Cárteles mexicanos terroristas. Alfredo Jalife-Rahme, experto en geopolítica y catedrático de la UNAM, ofreció su punto de vista sobre la controvertida decisión del presidente estadounidense Donald Trump de catalogar a los cárteles del narcotráfico como «organizaciones terroristas». Jalife explicó el escenario político que se vive en Estados Unidos y en medio del cual se tomó esta decisión, también señaló a los responsables de solicitar la balcanización/invasión de México. «Factor mormón Romney/binacionales familia Le Barón aunado al impeachment/reelección: Trump cataloga a los cárteles mexicanos de la droga como “Terroristas”. Peligro de balcanización de los gobernadores binacionales del norte de Mexico (Javier Corral y Jaime Calderón) y de una invasión selectiva de Trump que se juega su reeleccion en el sur de la frontera de EU con el norte de Mexico.

Además, Jalife compartió a través de su página oficial de Facebook un fragmento de su conferencia del 21 de noviembre de este mes, en la cual él ya anticipaba el escenario de un posible nombramiento de «Terroristas» a los cárteles mexicanos de la droga. «Si mañana se les ocurre en Estados Unidos decir que los narcos en México son terroristas, ya tienen derecho a invadir el país, ¿Ustedes creen que le van a pedir permiso al Secretario de la Defensa o a Andrés Manuel?» , comentó Jalife a penas el jueves pasado. Finalmente, el también colaborador del portal Sputnik informó que el estado de Sonora, donde ocurrió la masacre de la familia LeBarón, posee uno de los mayores depósitos de litio en el mundo.

Arrecian las veleidades secesionistas para balcanizar a México con el opositor Partido Acción Nacional (PAN), que amaga con la ‘disociación fiscal’ en tres estados fronterizos del norte. Paralelamente se produce la amenaza del senador republicano Daniel McCarthy para ‘anexar a México’, que ha avivado los rescoldos de la Nueva Vizcaya y la República del Río Grande del siglo XIX. Antecedentes Durante el Virreinato de la Nueva España, la Nueva Vizcaya, al norte de Zacatecas (pletórica en plata), constituyó a inicios del siglo XVI la primera provincia en el norte de México, que engloba los presentes estados de Coahuila, Chihuahua, Durango y Sinaloa y parte de Sonora. Según la Texas State Historical Association, Nueva Vizcaya constituyó el ‘núcleo terrenal heartland’ —concepto geoestratégico del británico Halford MacKinder— en la frontera norte durante 250 años.

La Nueva Vizcaya permaneció como provincia separada después de la guerra de independencia de México (1821), pero fue dividida en los estados de Chihuahua y Durango en 1824. Diecisiete años más tarde se constituyó la República del Río Grande como país independiente con dos capitales —Laredo y Victoria (hoy en Tamaulipas)—. La divisa pasó a ser el peso mexicano, cuyos insurgentes combatieron contra la República Centralista de México, establecida con un enfoque federalista. En ese entonces se gestaron varios movimientos de independencia contra el Gobierno central, que incluyeron la República de Texas (todavía perteneciente a México), la República de Zacatecas y la República de Yucatán, en el sur. Su bandera ostentaba tres estrellas, que representaban a Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas —curiosa y coincidentemente, donde hoy se encuentran las pletóricas reservas de gas/petróleo lutita (shale gas/oil) de la Cuenca de Burgos (específicamente entre Tamaulipas y Nuevo León) y la Cuenca de Sabinas, que se ubica en Coahuila, los tres estados mexicanos colindantes hoy con Texas. La República del Río Grande duró menos de un año al carecer del abierto apoyo de Texas —aunque la apuntaló en forma clandestina—. Texas fue ambivalente ya que, por un lado, la Nueva Republica le concedía el carácter de Estado amortiguador (buffer state) para impedir la reinvasión de Texas, y, por otro lado, Texas necesitaba el reconocimiento a su independencia de México.

La Republica del Río Grande, entre las fronteras de la República de Texas y la República Mexicana, fue incitada por el descontento popular en contra del régimen basado en las centralistas Siete Leyes, que desfiguraron con su excesivo centralismo a la reciente formada República Federal de los Estados Unidos Mexicanos, basada en la Constitución Federal de 1824. Las Siete Leyes dieron pie a un cuarto poder, el Supremo Poder Conservador, integrado por cinco ciudadanos que tenían la facultad de regular a los otros tres poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial). Las Siete Leyes provocaron la declaración de independencia de Texas, Tamaulipas y Yucatán. Poco se habla de la separación de Tabasco —Estado natal del hoy presidente López Obrador—, así como de los levantamientos de Zacatecas y Sinaloa.

Desde hace dos décadas, la balcanización de México ha sido tema estratégico en EEUU. En fechas recientes han existido imprecaciones salvajes y discriminativas contra el sur del país, que padece una balcanización de facto frente al próspero norte que fue retribuido con el TLCAN, hoy rebautizado T-MEC.

De facto existe una balcanización económica, ya que los estados del norte tienen un crecimiento mayor de su PIB a partir de Querétaro hasta el norte de la frontera con EEUU.

Destacan como ejemplos Aguascalientes y Baja California Sur, con un 11% del PIB, este debido al auge del turismo proveniente de California, el estado con el mayor apogeo económico de EEUU, y como consecuencia del envío de remesas de los mexicanos, que ya son mayoría en el estado dorado. En el sur destaca Tabasco, estado petrolero y natal del presidente López Obrador, con un humillante desplome económico del 11%, nada distante de los otros estados del sur, en particular del otrora próspero estado petrolero de Campeche, que pierde un 8%, por no hablar de Chiapas y Oaxaca. El polémico gobernador de Nuevo León —un Estado muy próspero que compite con la capital por la supremacía financiera, y asiento de empresarios plutócratas con mucha influencia—, Jaime Rodríguez Calderón, apodado El Bronco, fue candidato a la Presidencia con un magro 5% de votos. En una ocasión Rodríguez Calderón profirió, palabras más palabras menos, que al paupérrimo estado de Chiapas —que ostenta el primer lugar del índice de pobreza del país frente a la prosperidad cuatro veces mayor de Nuevo León— debía quitársele su presupuesto, de alrededor de 60.000 millones de pesos —3.055 millones de dólares— para subsanar el déficit fiscal de Nuevo León.

Con entonaciones secesionistas que se escuchan con la pudiente Liga del Norte en Italia frente a los mafiosos del sur, más recientemente otro candidato presidencial muy menor, Gabriel Quadri, que obtuvo un 2,29% de votos, acaba de enunciar que México no crecía en su conjunto por culpa de los estados paupérrimos del sur, primordialmente Oaxaca, Chiapas y Guerrero. ¡Retumba el desprecio balcanizador! Cabe señalar que el actual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ganó con un 63% y tiene una aceptación hoy del 70%, lo cual es un fenómeno a escala global cuando la democracia occidental se encuentra sumida en una grave crisis de legitimidad. A los dos lados de la transfrontera retumban los discursos balcanizadores y/o anexionistas/irredentistas.

En forma ominosa, Daniel McCarthy, empresario y candidato a senador por el Partido Republicano en Arizona —estado fronterizo con los estados mexicanos de Sonora y Baja California, donde existen también amagos secesionistas—, propone anexar a México, ya que «la mitad del país desean ser ciudadanos de EEUU». Como consecuencia del primer presupuesto del presidente López Obrador —que hasta los neoliberales de Wall Street y la City (específicamente The Financial Times) festejaron por su «gran disciplina fiscal»—, tres gobernadores de los estados del norte, pertenecientes al partido opositor de corte fascista PAN —proclive a la intervención foránea y firmante de la entreguista Reforma Energética anglosajona/española que despojó a México de su principal activo geoestratégico—, han expresado estruendosamente su disconformidad con el presupuesto que, aducen, los discrimina: Chihuahua —el mayor estado del país y futura potencia energética solar—; Durango —enclave de la minería nacional—; y Tamaulipas, donde curiosamente la superestratégica Cuenca de Burgos forma parte del territorio que controla el poderoso Cartel de los Zetas. Los tres gobernadores panistas de marras han amenazado con una «descoordinacion fiscal» que, en la práctica, significa un amago secesionista y centrífugo, si no protobalcanizador, lo cual cobra mayor relieve prospectivo y retrospectivo cuando se rememoran la Nueva Vizcaya y la República del Norte del siglo XIX.

No por casualidad ha dejado George Soros su indeleble impronta en su asociación coordinada con uno de los tres gobernadores aludidos. Por si lo anterior fuera poco, el candidato a gobernador del Partido MC por Nuevo León, Samuel García, se ha sumado al reclamo de la “descoordinación fiscal”. Dados los antecedentes irrendentistas de Trump y/o el trumpismo que buscan comprar Groenlandia con fines geoestratégicos, una hipótesis operativa de trabajo radica en exponer la codicia irredentista de Texas para apropiarse de las reservas de lutita tanto con la Cuenca de Burgos, en Tamaulipas/Nuevo León, como en la Cuenca de Sabinas, en Chihuahua, cuando se agote la Cuenca Pérmica de Texas. Dejo en el tintero las veleidades secesionistas en el estado más sureño de México, Chiapas, con sus pletóricos yacimientos de uranio y quizá de “minerales de tierras raras”, tan preciados como consecuencia de la guerra comercial de Trump contra China.
México vuelve a peligrar como en el siglo XVIII, cuando fue cercenada más de la mitad de su territorio desde California hasta Texas.

 

Masacre de LeBarón: ¿Bandera falsa del imperio británico y EEUU para desestabilizar México?

 

Fuentes:

Sputnik — Trump declarará a los carteles mexicanos ‘organizaciones terroristas extranjeras’.

RT — Cómo el Cártel de Sinaloa se volvió trasnacional gracias a la CIA (y por qué el modelo militar no busca erradicar el narco).

Zero Hedge — Operation Gladio: The Unholy Alliance Between The Vatican, The CIA, & The Mafia.

Alfredo Jalife-Rahme / Canal132 — Las mulas de Troya en México.

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