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Rusia abre las puertas a la integración euroasiática de Irán

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La reunión de Raisi y Putin en enero pudo parecer anticlimática, pero Rusia está abriendo ahora las puertas a la integración euroasiática de Irán

 

Por Yeghia Tashjian

El 20 de enero, el presidente iraní, Ebrahim Raisi, viajó a Moscú para reunirse con su homólogo ruso, Vladimir Putin, con el propósito expreso de avanzar en los lazos bilaterales entre ambos países al más alto nivel.

Entre los temas de conversación de los dos líderes se encontraban los asuntos regionales e internacionales que comparten, las negociaciones de Viena sobre el programa nuclear iraní y la cooperación regional en Eurasia.

En contra de las expectativas y de las declaraciones positivas realizadas antes de la reunión, la visita no terminó con el anuncio de un gran acuerdo estratégico, como el que se produjo entre China e Irán hace un año.

Sin embargo, la visita impulsó las negociaciones entre ambas partes a un nivel superior y facilitó la integración económica de Irán en la arquitectura euroasiática ruso-china.

 

Grandes expectativas, no grandes declaraciones

En los últimos años, tanto la mejora de las relaciones entre Teherán y Moscú como la orientación hacia una asociación estratégica se han convertido en tareas especialmente importantes para Irán.

Además de trabajar para impulsar los lazos comerciales y económicos -una prioridad para un Irán cargado de sanciones-, es posible que se dé un impulso adicional al desarrollo de la interacción político-militar en el futuro.

En octubre de 2021, citando al ministro de Asuntos Exteriores iraní, Hossein Amir-Abdollahian, Interfax anunció que Teherán estaba dispuesto a forjar una asociación estratégica con Moscú, y que se espera que ambas partes firmen documentos de acuerdo en los próximos meses.

Según la agencia TASS, ambas partes estaban a punto de concluir los trabajos sobre un documento de cooperación integral para un periodo de 20 años.

El momento es importante para ambos países. El presidente de la comisión parlamentaria iraní de seguridad nacional y política exterior, Mojtaba Zulnur, declaró a la agencia de noticias Mehr que, para superar las sanciones estadounidenses, Irán busca un acuerdo de asociación con Rusia, que sería análogo al acuerdo entre Teherán y Pekín.

Sin embargo, en contra de las expectativas y de algunas declaraciones previas al viaje del líder iraní a Rusia, la visita del presidente Raisi no ha logrado, al menos por el momento, un avance importante en ese frente. Según las fuentes, este proceso puede llevar algún tiempo y puede, al menos para Moscú, estar vinculado al resultado de las negociaciones nucleares de Irán.

Sin embargo, dos acontecimientos recientes en los que participaron Rusia e Irán tuvieron una resonancia significativa: las maniobras navales conjuntas entre Rusia, China e Irán en el océano Índico, y las relaciones de Irán con la Unión Económica Euroasiática (UEE) junto con la materialización del Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur (INSTC).

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¿Ingresará Irán en la UEEA en algún momento?

El analista político iraní y antiguo redactor jefe de la Agencia de Noticias Fars (en inglés), Mostafa Khoshcheshm, afirma, en cambio, que Rusia parece estar presionando para que Irán entre en la UEEA. “Las negociaciones”, revela, “ya están en marcha”.

En 2019 entró en vigor el acuerdo comercial preferencial (ATP), firmado entre Irán y la UEEA en 2018.

El acuerdo ofrecía aranceles más bajos para 862 tipos de productos básicos, de los cuales 502 eran exportaciones iraníes a la UEEA. Como resultado, en el período comprendido entre octubre de 2019 y octubre de 2020, el volumen comercial aumentó en más del 84 por ciento.

Según Vali Kaleji, el experto iraní en estudios sobre Asia Central y el Cáucaso, este volumen de comercio se logró en un momento en que Estados Unidos, bajo el ex presidente Donald Trump, se retiró del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) en mayo de 2018 y seguía la política de “máxima presión” contra Irán.

En octubre de 2021, Irán y la UEEA empezaron a negociar la conversión del acuerdo de libre comercio en un acuerdo de libre comercio. Si se logra, esto desencadenará un aumento masivo del volumen de comercio entre Irán y la UEEA, también conocida como la Unión.

Tanto Moscú como Teherán tienen razones para impulsar una mayor integración de Irán en la Unión.

Para Irán, esta oportunidad supondrá un mejor acceso a los mercados euroasiáticos y europeos. También proporcionará a los Estados miembros de la UEEA un mayor acceso al Golfo Pérsico y al Mar Mediterráneo. Por esta razón, Moscú puede estar pensando un paso adelante.

Moscú considera que la firma de un acuerdo de libre comercio con Irán es un paso crucial para la entrada de este país en la Unión.

A Rusia le preocupa que, si Irán llega a un acuerdo con EE.UU. sobre su cuestión nuclear, se produzcan cambios positivos en la política iraní hacia Occidente, lo que podría no servir a los intereses de Rusia en Asia Occidental, especialmente en Siria.

Para Rusia, un Irán nuclear es preferible a uno prooccidental. Por esta razón, Rusia se alegraría de ver la aceleración de la integración de Irán en las instituciones regionales euroasiáticas.

 

Abrir puertas, con prudencia

La adhesión de Irán a la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), de nueve miembros, debe considerarse desde esta perspectiva. Además, con la adhesión de Teherán a la UEEA, los países vecinos y amigos, como Irak y Siria, podrían seguirla.

Rusia dispondría entonces de una conexión directa por ferrocarril y carretera a través de Irán con su base militar costera siria de Tartous. Esto serviría a sus objetivos militares a nivel logístico y operativo en caso de que se produzca una crisis en el Mar Negro y la armada rusa se enfrente a desafíos.

El 27 de diciembre de 2021, Irán e Irak acordaron construir un ferrocarril que conectara ambos países. Los 30 kilómetros de ferrocarril serían estratégicamente importantes para Irán, ya que unirían al país con el Mar Mediterráneo a través de los ferrocarriles de Irak y Siria.

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Se trataría de una situación en la que tanto China como Rusia saldrían ganando; una situación en la que China, a través de su Iniciativa de la Franja y la Ruta, y Rusia, a través de su Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur, tendrían acceso ferroviario directo al mar Mediterráneo.

Esta ruta también competiría con el Corredor Árabe-Mediterráneo de la India, que conecta a este país con el puerto israelí de Haifa a través de los distintos ferrocarriles de los EAU, Arabia Saudí y Jordania.

Así pues, para China y Rusia, consolidar la posición geopolítica y geoeconómica de Irán en la región es un paso importante. Desde la perspectiva rusa, disponer de una ruta terrestre directa a través del Levante hasta el Mediterráneo reforzará su base de poder en Siria y ampliará su poder blando mediante acuerdos comerciales y energéticos en los países vecinos.

Por este motivo, Irán actuó con prudencia ante las recientes provocaciones azerbaiyanas en la frontera armenia. La preocupación de Teherán era que Turquía tuviera acceso directo al Mar Caspio y a Asia Central a través de un posible “corredor” que pasara desde el sur de Armenia.

Se trata del llamado Corredor Medio de la Ruta de Transporte Internacional Transcaspiano, que conecta Europa con Asia Central a través de Turquía.

Para Irán, esto equivaldría a la expansión de la OTAN en el Mar Caspio y más hacia China. Por tanto, la ruta comercial oeste-este supondría una grave amenaza para Irán y Rusia y los aislaría en Eurasia.

Para los iraníes, esta ruta no sólo dejaría de lado a Irán y Rusia, sino que impondría un serio desafío a la ruta comercial norte-sur iniciada por los iraníes, los rusos y otros países asiáticos.

Según Khoshcheshm, “la animosidad del bloque occidental ha acercado a Irán y a Eurasia, lo que ha motivado fuertemente a los rusos y a los chinos a acelerar la adhesión de Irán al bloque euroasiático para impulsar la cooperación conjunta en áreas económicas y geopolíticas e impedir la penetración de Estados Unidos en la región”.

La entrada de Irán en la UEEA es, por tanto, una situación en la que tanto Moscú como Teherán salen ganando. Rusia consolidaría su posición geoeconómica y geopolítica en Oriente Medio, e Irán dispondría de una conexión ferroviaria con Rusia y Europa y ampliaría aún más la influencia de Moscú en la región.

Sin embargo, este objetivo final puede necesitar aún tiempo, y se enfrentará a los desafíos de Estados Unidos y sus aliados en la región.

 

Confianza en medio de la incertidumbre

La posible adhesión de Irán a la UEEA atraería inversiones de los países vecinos a la subdesarrollada comunicación ferroviaria entre Irán y Rusia en la región del Cáucaso.

La apertura de canales de comunicación entre Armenia y Azerbaiyán, como parte de la declaración trilateral del 9 de noviembre, facilitaría el comercio y el transporte de mercancías en la región como parte del corredor de transporte Norte-Sur.

En estas circunstancias, la red ferroviaria es muy importante, ya que el volumen de mercancías transportadas por ferrocarril es mucho mayor y más rápido que las rutas terrestres y de camiones. Sin embargo, la realización de estos proyectos no es todavía una certeza.

La empresa estatal Russian Railways dejó de ejecutar sus proyectos en Irán en abril de 2020 por temor a las sanciones estadounidenses. Esta decisión afectaría a otros programas en el marco de la iniciativa ruso-iraní de creación del Corredor de Transporte Norte-Sur.

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Ambas partes tendrían que esperar para superar las sanciones estadounidenses, ya que las rutas económicas son siempre una situación en la que todos ganan.

Al adherirse a la UEEA e integrarse en las organizaciones regionales euroasiáticas, Irán consolidaría su posición geoeconómica en un centro de transporte regional, abriendo la puerta de Asia occidental para el acceso ferroviario de Moscú al Mediterráneo oriental.

 

Réquiem por un imperio y precuela a la Gran Eurasia (el eje Rusia-China-Alemania-Irán)

 

 

Fuente:

Yeghia Tashjian, en The Cradle: Russia Opens Doors for Iran’s Eurasian integration.

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