Al analizar una más de las grandes programaciones emprendidas contra la raza humana, el catedrático Carlos Delfino explica cómo la palabra es la forma de comunicación más limitada del universo, pues ni siquiera sirve para comunicar sentimientos de manera eficaz y mucho menos para transmitir la verdadera información de la conciencia. El ser humano posee la capacidad de transmitir información a través de la telepatía, la intuición y otros potenciales que tal vez usó en tiempos ancestrales para comunicarse de manera correcta, incluso pudiendo llegar a manifestar su propia realidad y hacer cosas hermosas y tan sublimes como la intercomunicación a nivel especie y con el cosmos, afirma Carlos Delfino. Y aunque el Dr. Rupert Scheldrake comprobó en laboratorio que el ser humano aún posee la función telepática para comunicarse, casi toda la raza humana ha olvidado la forma de hacerlo. Los propios artistas de la palabra —los grandes poetas de antaño— ya se quejaban de esta situación. Gustavo Adolfo Becker decía “rebelde y mezquino idioma”, en su desesperación de no poder transmitir lo que sentía. Pero más allá de la creación poética, Carlos Delfino afirma que la palabra, al ser la forma de comunicarse propia y única del ego, está diseñada para generar malos entendidos, equívocos, y errores de todo tipo. Por eso hay que usarla con mucho cuidado. ¿Pero cómo pudo llegar a imponerse la palabra sobre la telepatía? De la forma más burda y predecible: La telepatía era demasiado peligrosa para los que se adueñaron de este mundo, pues no permitía la mentira. Así que los controladores impusieron la palabra al ser humano a través de una de las grandes programaciones contra la raza humana, para poder mentirle y hacerlo perderse entre las mentiras implantadas y su interpretación desesperada de las mismas. Pero estos “secretos” apenas empiezan a desvelarse ahora que la cantidad de pruebas empíricas, experimentos y cálculos de científicos honestos se están multiplicando de manera exponencial para superar la programación de la palabrería egóica, inútil y carente de sentido. Tanto la sanación genética con intención lingüística sostenida, aplicada por el Dr. Peter Gariaiev; como los experimentos de potencial transferido a través del enrejado cósmico o “lattice”, practicados por el Dr. Jacobo Grinberg; y el envío de información coherente a través del campo geomagnético o “campo unificado”, aplicado por Carlos Delfino en la cosmovisión Vida Coherente, son pruebas empíricas y científicas de que “TODO ES UNO” en el universo, y de que la comunicación no verbal a nivel consciencial es una manera viable y comprobada para comenzar a equilibrar el escenario global actual en que la incoherencia predomina en todos los ámbitos de la actividad humana.

 

La palabra es la forma de comunicarse propia y única del EGO

Los propios artistas de la palabra, los grandes poetas de antaño, ya se quejaban de esto. Gustavo Adolfo Becker decía “rebelde y mezquino idioma”, en su desesperación de no poder transmitir lo que sentía. En lo personal afirmo, por encima de eso, que la palabra al ser la forma de comunicarse propia y única del EGO, está diseñada para generar malos entendidos, equívocos, y errores de todo tipo. Por eso hay que usarla con mucho cuidado.

Somos capaces de manifestar, de hacer cosas hermosas y sublimes, de comunicarnos todos con todos y con el COSMOS de forma verdadera. Pero esto se apenas se está aceptando ahora que la cantidad de pruebas empíricas, experimentos, y cálculos de científicos honestos, se están multiplicando de manera exponencial para superar a la palabrería egóica, inútil y carente de resultados.

 

De la palabra limitada a la palabra sostenida con intención coherente

“La comprobada lectura del holograma de información de otra persona, no se realiza en forma de palabras o eventos explícitos, sino en forma de intuiciones o sensaciones. El ejemplo más extendido y, por lo tanto, más conocido, entre todos ellos es el dolor que sienten de forma simultánea las personas gemelas, y las intuiciones reveladoras repentinas de las madres y los amantes cuando los seres queridos sufren un daño o una experiencia traumática. Incluso aunque en la vida diaria nuestro acceso al campo ‘A’ está fundamentalmente restringido a nuestros propios hologramas, no estamos condenados a ver el mundo a través de los sentidos. En los estados no ordinarios de la conciencia (meditación), podemos acceder a una variedad mayor de hologramas. Podemos abrir el tejado para ver el cielo, y recuperar los lazos que nos unen unos a otros y al mundo en su conjunto.” (Fuente: Ervin Laszlo, ‘El Universo In-formado’)

Además de la belleza casi poética de este erudito al hacer una afirmación tan bien fundamentada, hay otros científicos no reconocidos por el sistema, como Pjotr Garjajev, quien de una manera mucho más práctica y concreta que la anterior, ha logrado sanar plantas moribundas, a través de palabras, con ayuda de una secuencia generada gracias al sistema de descodificación computacional de un ADN sano.

Estas palabras las dice en tres idiomas diferentes: inglés, alemán y ruso. Cuando le preguntaban por qué hace esto, él dice que es para para dejar en claro que la palabra en sí misma no tiene nada que ver en el proceso de sanación, sino la intención del que realiza la sanación. Y para que funcionen, esas palabras deben estar sostenidas con una intención de curación.

 

La comunicación a través del ‘campo unificado’ del universo

Como un verdadero milagro, gracias a las ondas generadas por la perturbación mencionada se puede recibir la información necesaria para realizar cualquier manifestación, hasta en la percepción cotidiana que no es otra cosa que una manifestación de la cual no somos conscientes.

Así es como ocurre toda manifestación en el universo. Es la intención de la conciencia individual la que perturba el “enrejado” o “Lattice”, como le llamaba Jacobo Grinberg, o el “campo unificado” como le ha denominado Carlos Delfino en la cosmovisión Vida Coherente.

Para realizar el gran experimento de potencial transferido que demuestra, sin lugar a dudas, que “TODO ES UNO”, primero se sometió a dos personas durante veinte minutos a una comunicación profunda no verbal que Grinberg llamaba la acción de “sentirse.” Cuando ambas personas podían sentirse sin palabras, sus cerebros comenzaban a trabajar como uno solo, sin la más mínima posibilidad de algún otro tipo de comunicación, pues se encontraban físicamente aislados en jaulas Faraday.

Luego de estar sometidos a 20 minutos de lo que Grinberg llamaba “sentirse” (comunicación profunda no verbal) y, aunque ambos estaban totalmente separados y aislados en jaulas Faraday y solo a uno se lo sometía a estímulos lumínicos, las lecturas eran iguales como se aprecia en lo que se destaca con círculos en la figura No. 2. La figura No. 1, de arriba, es la del grupo de control donde no se esperan resultados.

grinberg potencial transferido

Figura No. 1 (arriba), Grupo de Control, no se esperan similitudes. Figura No. 2 (abajo), los picos corresponden al estímulo de uno de los sujetos.

La limitación de la palabra implica la necesidad de usarla con precaución

La palabra es lo que hay en este momento, y lo que habrá por mucho tiempo, por lo que tendremos que seguir usándola para transmitir la información, como a través de este artículo. La palabra es muy efectiva y útil para muchas cosas, y en ciertos contextos es imprescindible. Aunque también es limitada y proclive a la mala interpretación.

La palabra tampoco funciona en los ámbitos conscienciales, pues la conciencia no utiliza palabras sino ideas completas. Y ahora que estos conocimientos están siendo reconocidos por la ciencia, es relevante que la Asociación Vida Coherente esté trabajando en unión con la Iniciativa de Coherencia Global del Instituto Matemáticas del Corazón (HeartMath), en California, para desarrollar y aplicar los descubrimientos históricos del Dr. Jacobo Grinberg, que son mucho más amplios de lo esperado.

La cosmovisión Vida Coherente hace a un lado las ambigüedades y equívocos de la comunicación verbal, activando la unidad en grupos y enviando información coherente a través del campo geomagnético como una manera viable y comprobada para comenzar a equilibrar el escenario global actual en que la incoherencia predomina en todos los ámbitos de la actividad humana.

 

Sobre Carlos Delfino y el proyecto Vida Coherente

Vida Coherente es una terapia energética, que se fundamenta en las investigaciones científicas de sobre el paradigma holográfico, la neurociencia de vanguardia y los estudios sobre el rol del corazón en la vida del ser humano. Esta terapia, mediante ejercicios, meditaciones y orientaciones, lleva a la persona a la auto-trasformación y a la auto-sanación, dejando de experimentar la vida desde su ego, que es comprobadamente un implante foráneo con el único fin de esclavizarnos y limitarnos, siendo la real causa de todo dolor, enfermedades y necesidades. Vida Coherente orienta a la persona a trascender ese ego y vivir desde su verdadero yo, su conciencia; a partir de allí, puede manifestar con libertad y sin límite alguno: “Tú no eres tu cuerpo ni tu ego, por ello la coherencia sostenida cambia las cosas.” (Carlos Delfino). Son muchos los testimonios que respaldan la eficacia de este método. Para más información visitar el sitio web de Vida Coherente, S.C.

 

 

Fuente:

Carlos Enrique Delfino — La limitación de la palabra.

 

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