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ONU llama a la suspensión y anulación de la deuda, pero eso tampoco funciona

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No servirán de mucho la suspensión y la anulación de la deuda por sí mismas, advierte LaRouche PAC, pues estas no generan masas de crédito nuevo y grandes aumentos en la construcción de instalaciones de atención a la salud y la producción de alimentos. De hecho, en el marco de las instituciones financieras multinacionales actuales, el efecto de la suspensión y la anulación de la deuda es que el crédito adicional se hace más improbable para los países cuyas deudas se posponen o se anulan.

El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) Antonio Guterres, publicó el 18 de julio en su portal electrónico lo siguiente: “COVID-19 ha develado la mentira de que los mercados libres pueden ofrecer atención médica para todos… Todos flotamos sobre el mismo mar, pero algunos están en súper yates y otros agarrados a escombros del naufragio”. A este comentario le agregó una declaración que firma junto con otros siete ex funcionarios nacionales y otras figuras prominentes, en donde piden una anulación de la deuda. Al mismo tiempo, el ministro de Comercio de Sudáfrica dijo en una reunión del grupo del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) que es necesaria la “inversión interna” en producción y nueva infraestructura, y no la globalización, para que los países que enfrentan cada vez mayor escasez de alimentos y hambruna. La anulación de la deuda y un programa de “inversión interna” exitoso no son la misma estrategia.

Guterres y los demás firmantes, según la reseña que publicó el portal noticioso Consortium News el 24 de julio, dice: “La suspensión de la deuda o el aplazamiento, no proporciona las bases para el desarrollo necesario de estos países. Sólo posterga el ajuste de cuentas. Ya es más que tiempo para la anulación de esas deudas odiosas, que en cualquier caso, no se pueden pagar durante la recesión del coronavirus. Los acreedores públicos y privados asumieron un riesgo con sus inversiones de crédito. Explotaron las necesidades de los países en desarrollo al prestarles dinero con tasas de interés obscenas; ya es hora de que paguen el precio de este riesgo en vez de forzar a los países con escasos recursos a pagar con el capital que le es tan necesario”. Los firmantes de la declaración son Dilma Rousseff (ex Presidente de Brasil); T.M. Thomas Isaac (Ministro de Finanzas de Kerala, India); Yanis Varoufakis (ex Ministro de Finanzas de Grecia); Jorge Arreaza (ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela); Fred M’membe (Presidente del Partido Socialista de Zambia); Juan Grabois (del Frente Patria Grande, Argentina); y Vijay Prashad (Instituto Tricontinental para Investigación Social).

Con relación a la anulación de la deuda, el diario Wall Street Journal saltó el 27 de julio contra China en un supuesto artículo “noticioso”. “Los diferentes grupos de acreedores se culpan unos a los otros. Los administradores de activos y fondos especulativos —un grupo fragmentario que puede tardar mucho en llegar a un consenso— acusa a China, que también ha prestado bastante a muchos países pobres. Los gobiernos de Occidente, que han anulado deudas en crisis anteriores, han dicho que ahora no quieren rescatar a Pekín o a los inversionistas privados… El Ministerio de Relaciones Exteriores de China no respondió a nuestra solicitud de un comentario”.

Pero en realidad, el enfoque de China al hecho de que la deuda del sector en desarrollo se ha vuelto impagable debido a la crisis actual (aparte de que han anulado montos menores de préstamos concesionarios sin intereses) ha sido la de negociar de manera bilateral, de manera rigurosa, la reorganización de sus deudas. Este enfoque “hamiltoniano” a las deudas impagables, invita la disposición por parte de las instituciones acreedoras, de otorgar créditos adicionales para fomentar “la producción interna” y la construcción de “nueva infraestructura”. Cuando esto se haga al nivel de una conferencia internacional, como la que propone el Presidente Vladimir Putin de Rusia, por ejemplo, para una cumbre de las cinco potencias permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, se pueden crear masas de crédito nuevo y grandes aumentos en la construcción de instalaciones de atención a la salud y la producción de alimentos. La suspensión de la deuda y la anulación de la deuda no hacen esto, sino que más bien, en el marco de las instituciones financieras multinacionales actuales, el efecto es que el crédito adicional se hace más improbable para los países cuyas deudas se posponen o se anulan.

 

China suspende el pago de la deuda de 77 países y regiones en desarrollo

Fuente:

LaRouche PAC — El llamado de la ONU a una “suspensión de la deuda” es ahora a una “anulación de la deuda”, pero tampoco funciona.

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