El insider de la Logia P2 del Vaticano, Leo Zagami, explica cómo Anton Szandor LaVey, fundador de la Iglesia de Satanás y de la religión del satanismo de LaVeyan, se convirtió en pionero de los compañeros humanos artificiales que luego se convertirían en las muñecas sexuales robóticas que ahora son un gran negocio tanto para burdeles europeos como para sus fabricantes, quienes afirman que estos productos son tan realistas que mucha gente termina casándose con ellos. Según el blog Socialismo Patriótico, Anton La Vey fue el satanista más conocido de todos los tiempos, descrito como “un estadounidense de origen judío fundador de la Iglesia de Satán y autor de la Biblia Negra o Biblia Satánica, quien también fundó el sistema filosófico denominado satanismo simbólico o satanismo laveyano, un sistema que no reivindica ninguna inspiración sobrenatural o teísta y que está inspirado en su propia interpretación de la naturaleza humana y en las ideas de filósofos que defendían el materialismo y el individualismo. Su verdadero apellido es Levey, versión francesa de Levi, nombre de la tribu de sacerdotes de Israel.” Hoy en día, el fabricante de muñecas sexuales hiperrealistas de California, RealDoll, trabaja en la creación de una cabeza robótica, una aplicación de inteligencia artificial con capacidad de aprendizaje e incluso un adaptador de cabeza con un altavoz Bluetooth, sensores táctiles y calentadores internos. Los expertos dicen que estos robots especializados comenzarán a aparecer en los hogares normales en la próxima década, “mientras los humanos solitarios buscan el amor en las manos de Satanás.” Pues como advierte Leo Zagami, el difunto Anton LaVey profetizó lo siguiente en en 1992: “Siento un gran respeto por quienes son pioneros en la búsqueda de su propio compañero humano artificial, por grotesco que pueda parecer en un principio. De este modo, ellos se habrán acercado un poco más a jugar a Dios y crear al hombre y la mujer de acuerdo con su imagen deseada.” Tal vez lo grave de este fenómeno de transhumanismo frente al que nos encontramos no es la experiencia del juego sexual creativo, que sin duda es liberador; sino la enajenación que conduce a la pérdida de la conciencia conforme la gente se desconecta de su esencia humana a través de los excesos y la tecnología, más allá de si esa circunstancia rompe un orden moral o divino (que también es un agente limitador de la conciencia).

Anton LaVey con el cripto-judío John Kerry, entonces ministro de relaciones exteriores estadounidense.

 

Habla del diablo: El canon de Anton LaVey

Fue LaVey quien creó las muñecas humanoides primero, a menudo como recuerdos de su juventud en el sótano de su infame Black House en San Francisco (la casa presuntamente descrita por los Eagles en su canción “Hotel California”). LaVey tenía un bar llamado Den of Iniquity, donde colocó a varios de sus compañeros humanos artificiales.

En el documental “Habla del diablo: El canon de Anton LaVey”, lanzado en 1993 a través de Wavelength Video y dirigido por Nick Bougas, el difunto LaVey compartió sus inusuales pensamientos sobre la perfección superficial de la “gente guapa” y las de sus compañeros humanos artificiales.

 

 

En comparativa, resulta intrigante otro video espeluznante realizado en 2014 por el discípulo de LaVey, Jordan Wolfson, al que se hace referencia en el mundo del arte contemporáneo como el “Maestro de títeres”, donde vemos a una figura femenina como un robot animatrónico que baila delante de un espejo grande, mientras que al mismo tiempo busca contacto visual con el espectador. La pieza de pseudo-arte sin duda es extraña, como lo es la mayoría del trabajo de los Wolfson.

 

Jordan Wolfson, Escultura de color, 2016. Técnica mixta, dimensiones variables. Cortesía de la sede de Sadie Coles, Londres y David Zwirner, Nueva York.

 

RealDoll, la muñeca sexual que LaVey soñó

Sin duda, la aparición de robots y compañeros humanos disponibles comercialmente —como los de la firma californiana de muñecas sexuales, RealDoll—, la apertura de los primeros burdeles de muñecas sexuales el año pasado en el Reino Unido, así como burdeles similares en Barcelona y Moscú, es el sueño de LaVey hecho realidad.

Dichos establecimientos ofrecen a los clientes el uso de modelos de silicona dentro de habitaciones privadas y no solo fomentan el uso de tales robots solo para el sexo, sino también para el compañerismo. Este es un claro ejemplo de un concepto de LaVeyan que se manifiesta fuera del entorno satánico clásico. Los robots sexuales de hoy son muñecos esencialmente realistas que tienen movimientos sofisticados que imitan a los humanos para que puedan tener relaciones sexuales plenas.

Los robots tienen características hiperrealistas, como calentadores incorporados para crear la sensación de calor corporal. También tienen sensores sofisticados para reaccionar al tacto.

muñeca sexual realista

En 2009, la introducción del sistema Face-X, permitió que cualquier cara fuera intercambiable con diferentes cuerpos de silicona y una vagina removible que se puede lavar en el lavavajillas.

Pero ahora Realbotix, una división de alta tecnología de RealDoll, está desarrollando robots que pueden hablar, sonreír y cantar, como Harmony AI, producido para ofrecer una “conexión emocional” con la muñeca sexual como la que Anton LaVey deseaba hace tanto tiempo.

El siguiente paso lógico de los discípulos contemporáneos de LaVey en California, encabezados por el satanista Matt McMullen, pretende crear una experiencia aún más realista que incorpore inteligencia artificial (IA).

RealDoll ha estado trabajando recientemente para crear una cabeza robótica, una aplicación de inteligencia artificial con capacidad de aprendizaje e incluso un adaptador de cabeza con un altavoz Bluetooth, sensores táctiles y calentadores internos. Los expertos dicen que estos robots especializados comenzarán a aparecer en los hogares normales en la próxima década, mientras los humanos solitarios buscan el amor en las manos de Satanás.

 

Transhumanismo, del juego sexual creativo a la pérdida de la conciencia humana

El difunto Anton LaVey profetizó lo siguiente en The Devil’s Notebook, publicado en 1992:

“Siento un gran respeto por quienes son pioneros en la búsqueda de su propio compañero humano artificial, por grotesco que pueda parecer en un principio. De este modo, ellos se habrán acercado un poco más a jugar a Dios y crear al hombre y la mujer de acuerdo con su imagen deseada.”

LaVey estaría más que satisfecho con los robots realistas de hoy en día, que forman parte de una creciente industria de £20 mil millones, cuyo objetivo es crear muñecas que se vean y operen como mujeres reales.

En un video publicado en noviembre de 2017, los líderes de la Iglesia de Satanás Peter H. Gilmore, Peggy Nadramia y Ruth Waytz, se unen al Reverendo Satánico Raul Antony para hablar sobre el mundo de “Blade Runner”, los compañeros humanos artificiales, la ética de la inteligencia artificial autoconsciente, Anton LaVey en “Future Noir”, una respuesta crítica a “Blade Runner 2049”, y más. Y todo esto no es una conspiración, sino nuestro futuro.

 

 

 

Revisionismo histórico: Magia negra en el judaísmo jasídico

 

Fuente:

Leo Zagami — Satanic Sex robots were inspired and prophecied by the founder of the Church of Satan.

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