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Los jóvenes líderes mundiales del oscuro Leslie Wexner

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En este extracto de su próximo libro, la periodista Whitney Webb examina los orígenes de la Fundación Wexner y los vínculos de la filantropía de Leslie Wexner y el pedófilo Jeffrey Epstein con Harvard, así como el ahora infame programa de Jóvenes Líderes Globales del Foro Económico Mundial. La ahora infame cita de Klaus Schwab de “penetrar en los gabinetes” puede ofrecer una idea del propio interés de Leslie Wexner durante décadas para “desarrollar líderes” en las comunidades judías estadounidenses, en Israel y más allá, y hacerlos “penetrar” puestos clave del gobierno de Israel, e incluso en su aparato de seguridad/inteligencia nacional. En las últimas dos décadas, la incursión de Wexner en Harvard permite que ocurra casi lo mismo, pero esta vez para líderes que operan e influyen en aquellos que están lejos de los límites de la comunidad judía global. Las razones exactas de Wexner para establecer y mantener esta legítima pero masiva operación de influencia nunca se han hecho explícitas. Sin embargo, al especular sobre por qué querría moldear a los poderosos y a los que pronto lo serán, vale la pena considerar las conexiones menos conocidas de Wexner, incluyendo el crimen organizado y a Jeffrey Epstein. El libro de Whitney puede reservarse aquí, aquí o aquí

 

Por Whitney Webb

El siguiente es un extracto adaptado del próximo libro de Whitney Webb, One Nation Under Blackmail (Una nación bajo chantaje), que examina la red que está detrás de Jeffrey Epstein y la remonta a la fusión del crimen organizado y la inteligencia estadounidenses a partir de principios de la década de 1940. En este extracto, Whitney examina los orígenes de la Fundación Wexner y los vínculos de la filantropía de Leslie Wexner y Jeffrey Epstein con Harvard, así como el ahora infame programa de Jóvenes Líderes Globales del Foro Económico Mundial.

 

Los orígenes de la Fundación Wexner

Es difícil saber exactamente cuándo se creó la Fundación Wexner. El sitio web oficial de la fundación afirma claramente en una sección que la Fundación Wexner se creó por primera vez en 1983 junto con la Wexner Heritage Foundation. Sin embargo, el obituario de 2001 de la madre de Wexner, Bella, afirma que ella y su hijo crearon la fundación juntos en 1973. Independientemente del año exacto, la madre de Wexner, Bella, se convirtió en la secretaria de la fundación (al igual que con su empresa The Limited), a la que Wexner quería que la gente se refiriera como una “filantropía conjunta”.

La página web de la fundación afirma que el objetivo original de la Fundación Wexner era ayudar a “líderes judíos profesionales emergentes en Norteamérica y a funcionarios públicos a mitad de carrera en Israel”. Según el sitio web, los principales esfuerzos filantrópicos de Wexner se crearon después de que Wexner “llegara a la conclusión de que lo que más necesitaba el pueblo judío en ese momento era un liderazgo más fuerte”. Como resultado, Wexner trató de centrar la atención de su fundación principalmente en el “desarrollo de líderes”. Como consecuencia de ello, los programas de Wexner han moldeado las mentes y las opiniones de destacados líderes judíos norteamericanos e israelíes que pasaron a trabajar en los niveles más altos de las finanzas, el gobierno e, incluso, la inteligencia.

Uno de los asesores originales de la Fundación Wexner, y quizás uno de los más importantes, fue Robert Hiller, que anteriormente había sido vicepresidente ejecutivo del Consejo de Federaciones Judías y Fondos de Bienestar. Robert I. Hiller fue descrito en un artículo de The Baltimore Sun como un “líder sin ánimo de lucro que ayudó a desarrollar estrategias de recaudación de fondos para la comunidad y fue activo en el movimiento de los judíos soviéticos”.

Además de ser conocido como líder del desarrollo comunitario, Hiller fue también ejecutivo de Community Chest of Metropolitan Detroit en 1948. En ese puesto, Hiller ayudó a reunir a empresas como General Motors para crear “grupos de servicios sociales bajo una organización paraguas, un precursor de los esfuerzos de recaudación de fondos colectivos de hoy en día”. En 1950, Hiller se convirtió en director asociado de la Federación de la Comunidad Judía de Cleveland y seis años después se incorporó también a la Federación Judía Unida de Pittsburgh. Pasaría otros nueve años en ese puesto antes de su traslado a Baltimore.

En su autobiografía, Hiller escribió sobre sus extensas relaciones con varios jefes de Estado israelíes, diciendo: “Tenía fotos de todos los primeros ministros israelíes, desde David Ben Gurion hasta Menachem Begin. Tendría muchas más con Begin porque era el actual Primer Ministro. Sin embargo, mi foto favorita (que debía ser colgada) fue tomada en Washington, D.C. en una fiesta de gala en la que Marianne y yo estábamos con el entonces embajador, Yitzhak Rabin, y su esposa, Leah”.

Hiller era extremadamente proactivo cuando se trataba de sembrar candidatos adecuados y de alto rango para puestos apropiados en organizaciones de la comunidad judía, una tarea que la Fundación Wexner reproduciría más tarde a gran escala a través de sus diversos programas de becas y que posteriormente aplicaría al mundo de los negocios y del gobierno. Un ejemplo de esta labor de emparejamiento fue el nombramiento de Larry Moses como asistente del rabino Maurice Corson. Corson es el cofundador de la Fundación Wexner junto con Leslie Wexner en 1983, según la página web de la fundación, y fue su primer presidente. Después de que Corson dejara ese puesto, Moses pasó a ser el presidente de la fundación.

Maurice Corson y Leslie Wexner en una foto sin fecha, Fuente: La Fundación Wexner

Maurice Corson y Leslie Wexner en una foto sin fecha, Fuente: La Fundación Wexner.

Hiller escribió en su autobiografía que había “seducido personalmente” a Moses para que se convirtiera en asistente del rabino Corson, lo que más tarde dio lugar a que Larry Moses se convirtiera en vicepresidente ejecutivo de la Fundación Wexner. Cuando Hiller tenía 33 años, se le presentó la oportunidad de convertirse en miembro de los 16 Grandes, que se clasificó como una agrupación informal de las 16 comunidades más grandes de Norteamérica encabezadas por prominentes miembros ejecutivos judíos. Una de las personas que Hiller puso en contacto con la Fundación Wexner estaba destinada a dirigir la Federación de los 16 Grandes, Fern Katelman. Katelman declinó este prestigioso papel de liderazgo para unirse a Larry Moses, donde se convirtió en su asistente en la Fundación Wexner.

Hiller, al repasar su vida, declararía: “Una de las relaciones más estimulantes que tuve fue con la Fundación Wexner (Leslie) de Columbus (Ohio) y Nueva York. El rabino Maurice Corson era el presidente de la fundación. Mi relación con él comenzó en Baltimore, donde había sido el nuevo rabino de una de las mayores sinagogas conservadoras de la ciudad. Venía de Filadelfia con una trayectoria y unas credenciales interesantes”.

Hiller continúa escribiendo: “Él [Corson], sin embargo, parecía aburrido e incómodo con la rutina de ser rabino de una sinagoga. Cuando él y la congregación decidieron separarse, le ayudé a conseguir un puesto ejecutivo en la United Israel Appeal of Canada. Lo hizo tan bien que fue reclutado para volver a EE.UU. en un puesto ejecutivo en la B’nai B’rith Internacional. Leslie Wexner le conoció a través de su trabajo en B’nai B’rith, y cuando Les empezó a montar una fundación formal, contrató al rabino Corson como director ejecutivo”. B’nai B’rith es una “organización fraternal judía” que se fundó en el siglo XIX y tiene el modelo de una sociedad secreta, lo que ha llevado a algunos a comparar el grupo con los masones.

Hiller ayudó a Corson en las fases iniciales de la creación de la Fundación Wexner mientras reunían “un distinguido grupo asesor” que se reunía en Columbus, Ohio, y en la ciudad de Nueva York. Hiller describe la asistencia a Corson en la creación de la fundación, que Hiller calificó de “una fundación inusual con su propia agenda y programación”. Tras varios años de servicio a la Fundación Wexner, Hiller se retiró de su función de consultor y fue sustituido por Philip Bernstein, antiguo ejecutivo del Consejo de Federaciones Judías y Fondos de Bienestar (CJF).

Ahora, tiene sentido examinar al propio rabino Maurice S. Corson. Corson era un prominente educador judío que, como se ha mencionado anteriormente, ya tenía asociaciones con varias organizaciones de bienestar judío antes de servir como cofundador y luego presidente de la Fundación Wexner. Corson se había ordenado como rabino en 1960 a través del Seminario Teológico Judío, tras haber estudiado previamente en la Universidad de Cincinnati, donde se graduó en 1955. En 1964, Corson se convirtió en presidente de la Sociedad de Educación Religiosa de Seattle, cargo que ocupó hasta 1966.

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En la década siguiente, comenzó a trabajar para la Organización Sionista América en Atlantic City y, poco después, se convirtió en el rabino principal de la Congregación Chizuk Amuna, cargo que ocupó desde 1976 hasta 1979. Por esa época, Hiller ayudó a Corson a conseguir un puesto ejecutivo en la United Israel Appeal of Canada, donde sólo trabajó un año antes de unirse a B’nai B’rith.

Una vez reclutado para desempeñar un papel de liderazgo dentro de la influyente “sociedad secreta”, Corson trabajó como director de desarrollo de B’nai B’rith International, con sede en la ciudad de Nueva York, entre 1980 y 1985. Durante este mismo período, la junta de supervisores de B’nai B’rith incluía a Edmond Safra, un notorio banquero con estrechos vínculos con Robert Maxwell y más tarde con Jeffrey Epstein; Edgar Bronfman, vástago de la familia detrás de Seagrams cuyas fortunas han estado vinculadas durante mucho tiempo al crimen organizado y Max Fisher, un hombre de negocios de Detroit que relanzó la Agencia Judía, trabajó como diplomático “privado” en asuntos de Israel y más tarde sirvió como mentor de Leslie Wexner.

Como se ha señalado anteriormente, mientras Corson estaba en B’nai B’rith, conoció a Leslie Wexner, quien le convenció para cofundar la Fundación Wexner (según la versión de los hechos que figura en el sitio web de la fundación). Aunque fue reclutado por Wexner y posteriormente abandonó la organización B’nai B’rith, Corson se convirtió en miembro del comité ejecutivo de la Comisión Hillel de B’nai B’rith en Washington en 1987.

 

B’nai B’rith, la mayor logia judía, no fue fundada por judíos sino por la nobleza negra anglo-veneciana

 

Otra figura clave que es importante mencionar es el cofundador de la Wexner Heritage Foundation, el rabino Herbert A. Friedman. Dependiendo de la parte de la página web de la Fundación Wexner que se visite, dicha Fundación figura como fundada en 1983 o en 1985. Sin embargo, Friedman aparece claramente como cofundador de la fundación y como presidente de la misma durante una década.

La Wexner Heritage Foundation, según su página web, se creó “para fortalecer a los líderes voluntarios de la comunidad judía norteamericana”. De ella surgió el programa Wexner Heritage, que “ofrece a los jóvenes líderes judíos voluntarios de Norteamérica un programa intensivo de aprendizaje judío de dos años, que profundiza su comprensión de la historia, los valores y los textos judíos y enriquece sus habilidades de liderazgo”.

Friedman fue capellán del ejército estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial y también sirvió como “asesor en asuntos judíos del general Lucius D. Clay, comandante de las fuerzas de ocupación estadounidenses en Alemania”. Más tarde fue reclutado personalmente por David Ben-Gurion, que llegó a ser el primer Primer Ministro de Israel, para unirse al grupo paramilitar, la Haganá. La Haganá fue la precursora del ejército israelí y estaba armada en gran parte por redes vinculadas al crimen organizado. Según el New York Times, “como miembro de la Haganá, el rabino Friedman participó en la Aliyah Bet, el transporte ilegal de judíos europeos a Palestina”.

De 1954 a 1971, Friedman fue el director ejecutivo de la United Jewish Appeal (UJA) y, en ese cargo, “recaudó más de 3.000 millones de dólares para apoyar al incipiente Estado de Israel”. Durante este periodo, la UJA estuvo íntimamente involucrada en el relanzamiento de la Agencia Judía por el mentor de Wexner, Max Fisher, en 1970. Fisher también estuvo íntimamente involucrado en el United Israel Appeal relacionado. A lo largo de la década de 1980, Wexner fue “uno de los mayores contribuyentes individuales a la United Jewish Appeal en América” y, tras crear la Wexner Heritage Foundation con Friedman, Wexner se convirtió en vicepresidente de la UJA.

Mientras Wexner desempeñaba estas funciones, también participaba en reuniones a puerta cerrada con los más altos niveles de liderazgo israelí, no sólo sobre “filantropía”, sino también sobre sus intereses comerciales. En una reunión específica se reunió con altos funcionarios del gobierno israelí para hablar de los “intereses chinos e israelíes” que trabajaban con su empresa, The Limited, para establecer fábricas en los Altos del Golán ocupados.

Cabe destacar que la Fundación Wexner tiene vínculos directos y controvertidos con al menos un ex jefe de Estado israelí, Ehud Barak, que estuvo íntimamente relacionado con Jeffrey Epstein y un presunto participante en su operación de tráfico sexual. Como informó Israel Today en 2019:

“[Los vínculos de Barak con la Fundación Wexner] se convirtieron en un problema sólo después de que el periodista de derechas Erel Segal pidiera en octubre pasado que se investigara la subvención de 2,3 millones de dólares para “investigación” que Barak recibió de la Fundación Wexner, que a su vez ha sido durante años la beneficiaria de las contribuciones financieras de Epstein. Según Segal, la subvención en cuestión se concedió a Barak entre 2004 y 2006, cuando no ocupaba ningún cargo público. Barak insiste en que no tiene autoridad para revelar detalles sobre esta subvención. Sólo la Fundación Wexner puede hacerlo, si así lo decide (elige el silencio)”.

 

Formación de líderes

Creado simultáneamente con la Fundación Wexner, el Programa del Patrimonio de Wexner (WHP) planeaba conectar a los judíos estadounidenses con el Estado-nación de Israel, en constante expansión. El programa se creó para “ampliar la visión de los líderes voluntarios judíos, profundizar en su conocimiento y confianza en el judaísmo e inspirarles a ejercer un liderazgo transformador en la comunidad judía”. La fundación define el programa como: “esencialmente un programa de aprendizaje y desarrollo del liderazgo judío para líderes voluntarios en Norteamérica”.

Hasta la fecha, unos 2000 “líderes” han participado en el programa. El WHP es un vehículo para normalizar una determinada perspectiva de la historia de Israel, así como de los textos judaicos. El programa, de dos años de duración, se compone de 36 seminarios nocturnos, que se celebran bimensualmente durante periodos de cuatro horas, así como de tres institutos de verano de corta duración y fuera de la ciudad, organizados en Estados Unidos o en Israel. Cada uno de estos institutos de verano tiene una duración de entre 5 y 7 días y se desarrollan a lo largo del programa.

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Al igual que otros programas de liderazgo bien fundamentados, como el programa de Jóvenes Líderes Globales del Foro Económico Mundial, el Programa Wexner Heritage se dirige a un grupo de edad muy específico, dirigido a profesionales que generalmente tienen entre 30 y 45 años. Algunos de los criterios más importantes que se exigen a los participantes en el programa son que demuestren un compromiso con el judaísmo, la comunidad judía y/o Israel y un historial de liderazgo en la vida comunitaria judía.

El sitio web de la Fundación Wexner afirma que

“Los 2.300 ex alumnos del Programa del Patrimonio de Wexner son líderes laicos de primer orden a nivel local, nacional e internacional. En las 35 ciudades donde hemos convocado cohortes del WHP, prácticamente todas las organizaciones comunitarias judías siguen contando con el apoyo de nuestros ex alumnos. Se convierten en presidentes de sinagogas, federaciones, JCC, Hillels, escuelas diurnas, campamentos y otros; a menudo son fundadores o presidentes de asignaciones o campañas anuales. Forman parte de los consejos de administración de JFNA, 70 Faces Media, la Fundación para el Campamento Judío, Hillel Internacional, AIPAC y J Street; el Instituto Shalom Hartman, Pardes, Hadar y todos los seminarios rabínicos de EE.UU.; el Proyecto de Educación Judía, Prisma, el JDC y muchos más”.

Vale la pena señalar que, de esos grupos mencionados, la Fundación Wexner (y especialmente el programa Wexner Heritage) goza de vínculos particularmente estrechos con el AIPAC. Por ejemplo, Elliot Brandt, director gerente nacional del AIPAC, es un ex alumno del programa Wexner Heritage y, en un discurso pronunciado en 2018 en la conferencia política del AIPAC de ese año, Brandt señaló que “la mayor parte de la Junta Nacional [del AIPAC] está formada por ex alumnos de Wexner Heritage, por no hablar de sus presidentes regionales y de algunos de sus donantes más comprometidos también.”

Elliot Brandt y Alan Dershowitz en la conferencia política del AIPAC de 2017, Fuente: Captura de pantalla

Elliot Brandt y Alan Dershowitz en la conferencia política del AIPAC de 2017, Fuente: Captura de pantalla.

Los estrechos vínculos de Wexner con el AIPAC adquieren un matiz diferente si se tiene en cuenta, no sólo su estrecha asociación con Jeffrey Epstein, relacionado con la inteligencia israelí, sino también el hecho de que el propio AIPAC tiene vínculos antiguos y controvertidos con la inteligencia israelí. Por ejemplo, el AIPAC estuvo en el centro de un escándalo de espionaje israelí en Estados Unidos a mediados de la década de 1980, así como en 2004, cuando un analista de alto rango del Pentágono fue sorprendido pasando información altamente clasificada al gobierno de Israel a través de altos funcionarios del AIPAC.

A pesar de las numerosas pruebas, sobre todo en este último caso, el propio AIPAC evitó los cargos. Como señaló en su momento el periodista Grant Smith, “el fiscal jefe del Departamento de Justicia en el caso de espionaje [del AIPAC], Paul McNulty, fue ascendido repentina e inexplicablemente dentro del Departamento de Justicia después de que se retractara de acusar penalmente al AIPAC como corporación”. También se retiraron los cargos contra los funcionarios específicos del AIPAC implicados.

En los años posteriores a la puesta en marcha del Programa Wexner Heritage, siguieron otros esfuerzos similares. En 1987, la Fundación Wexner anunció que comenzaría a canalizar “entre 3 y 4 millones de dólares en subvenciones para el primer año de un programa dedicado a potenciar y mejorar el liderazgo profesional en la comunidad judía norteamericana”.

Según la Agencia Telegráfica Judía, “Wexner dijo que un Grupo Asesor formado por destacados académicos y profesionales comunitarios judíos recomendó que la atención se centrara en tres grupos críticos: rabinos, profesionales comunitarios y educadores”. Estos esfuerzos darían lugar a la creación formal de la beca Wexner para graduados en 1988. La presidencia del Comité de la Beca Wexner recayó en el profesor Henry Rosovsky.

 

Henry y Harvard

Henry Rosovsky era un economista de la Universidad de Harvard. Al igual que Wexner, y como muchos otros asociados de la Fundación Wexner, Rosovsky nació de padres judíos rusos. Creció hablando ruso, alemán y francés y, en 1940, Rosovsky emigró a los Estados Unidos de América con sus padres.

Durante la Segunda Guerra Mundial, sirvió en el Cuerpo de Contrainteligencia del ejército estadounidense. Se nacionalizó estadounidense 9 años después. Ese mismo año se licenció en el College of William and Mary, universidad pública de investigación de Williamsburg, Virginia, y se doctoró en Harvard en 1959.

Rosovsky impartió clases en el extranjero como profesor visitante en las universidades de Hito Subashi y Tokio, y posteriormente enseñó estudios japoneses, economía e historia en la Universidad de California en Berkeley hasta 1965. También enseñó en la Universidad Hebrea de Jerusalén, en Israel, de nuevo como profesor visitante, además de trabajar como consultor para el gobierno de Estados Unidos, el Banco Asiático de Desarrollo, el Banco Mundial y la UNESCO.

Rosovsky se instaló en su eventual carrera en Harvard en 1965 y trajo consigo la intención de hacer florecer la vida judía en Harvard. En 1978, Rosovsky había ayudado a crear el Centro de Estudios Judíos, dirigido por Harry Wolfson, el primer presidente de un centro de estudios judaicos en cualquier universidad estadounidense. Rosovsky fue el primer judío en formar parte del consejo de administración de la Harvard Corporation. La esposa de Rosovsky, Nitza Rosovsky, también estuvo presente en Harvard, y en 1986, durante las celebraciones del 350 aniversario de Harvard, escribió un artículo titulado “La experiencia judía en Harvard y Radcliffe”, que recorre la historia judía en la universidad desde la década de 1720.

Rosovsky desarrolló una estrecha relación con algunos miembros clave del profesorado de Harvard, entre ellos el futuro secretario del Tesoro estadounidense y presidente de Harvard, Larry Summers. En 2017, Summers declaró en un vídeo homenaje a Rosovsky lo siguiente: “Hace treinta y cinco años, me senté en su oficina como un joven recluta de la facultad de Harvard, y estaba temblando con la majestuosidad de todo”, dijo. “Con el tiempo me sentí menos intimidado y llegué a valorar su sabiduría y su experiencia”.

Henry Rosovsky posando con el Primer Ministro israelí Menachem Begin, Fuente: Harvard Hillel

Henry Rosovsky posando con el Primer Ministro israelí Menachem Begin, Fuente: Harvard Hillel

Rosovsky empezó a colaborar con la Fundación Wexner en 1987, cuando ésta anunció la mencionada iniciativa para reclutar, apoyar y retener “el liderazgo profesional de mayor calidad” en la comunidad judía estadounidense mediante la concesión de subvenciones a individuos e instituciones. Esas subvenciones individuales se concedieron como becas de la Fundación Wexner y ésta designó a Rosovsky para que presidiera el Comité de Becas Wexner.

Cuando Wexner se dirigió a él, Rosovsky ya era una persona prominente y con buenos contactos, entre los que se encontraban políticos y jefes de Estado israelíes como Menachem Begin y Yitzhak Rabin. A estas alturas, Rosovsky también estaba siendo honrado públicamente por sus numerosos logros. En 1987, después de que Wexner pusiera en marcha varias de sus iniciativas filantrópicas, la American Academy of Achievement -una organización educativa sin ánimo de lucro que reconoce a algunas de las personas con mayores logros del país- concedió a Rosovsky su “Golden Plate Award”.

Uno de los vínculos más importantes de Rosovsky, que probablemente interesaba a Wexner, era su fuerte conexión con Harvard Hillel. Lo que hoy se conoce como “Harvard-Radcliffe Hillel”, se describe comúnmente como una organización de servicio que ofrece oportunidades educativas, culturales, religiosas y sociales judías a estudiantes y profesores. Rosovsky había sido una pieza clave a la hora de allanar el camino para el traslado de Hillel desde una simple casa en las afueras del campus a una ubicación en el corazón de la vida de Harvard. La posterior implicación de Wexner en Hillel de Harvard también marcaría la entrada del propio Epstein en lo que se convertiría en su controvertida, e íntima, relación con la prestigiosa universidad.

Según un artículo publicado en 2003 en el Harvard Crimson sobre las donaciones de Epstein a la Universidad, Rosovsky no sólo era uno de los colaboradores más cercanos de Epstein en Harvard, sino que también era el “amigo más antiguo del grupo” de Epstein, habiendo sido presentado a Rosovsky por Wexner alrededor de 1991. Ese es, en particular, el mismo año en que Epstein y Ghislaine Maxwell comenzaron su operación de chantaje sexual/tráfico sexual.

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1991 fue también el año en que el New York Times informó de que cuatro donantes, entre ellos Leslie Wexner y Jeffrey Epstein, se habían comprometido a recaudar 2 millones de dólares para la construcción del nuevo centro estudiantil de Harvard-Radcliffe Hillel. En ese artículo, el Times cita a Epstein como “presidente de Wexner Investment Company”. El edificio se terminó en 1994 y se llamó Rosovsky Hall en honor a Henry Rosovsky. Rosovsky Hall es un edificio de 19.500 pies cuadrados, cuya finalización costó 3 millones de dólares e incluye un patio ajardinado, una sala de estudiantes, un comedor, una biblioteca, oficinas y salas polivalentes para el culto y las reuniones.

Tras el arresto de Epstein en 2019, el director ejecutivo de Hillel, el rabino Jonah Steinberg, afirmó que Epstein se había limitado a “facilitar” una donación que en realidad fue hecha por los Wexner y que no implicaba el dinero personal de Epstein. Sin embargo, una placa del edificio, ahora desaparecida, citada por el Harvard Crimson en 2003, nombraba tanto a Epstein como a Wexner como donantes responsables de financiar la construcción del centro.

Steinberg señaló que Epstein sí donó 50.000 dólares a Hillel en 1991, el mismo año en que también se hizo la donación para la construcción del Rosovsky Hall. Al año siguiente, los registros de la Oficina de Asuntos de Antiguos Alumnos y Desarrollo de Harvard revelan que Epstein fue cortejado como donante potencial por la Universidad, y que los “más altos dirigentes” de Harvard se reunieron por primera vez oficialmente con Epstein para “buscar su apoyo”. No está claro qué resultó exactamente de esta reunión, ya que la primera donación oficial de Epstein a Harvard se registró en 1998, lo que plantea la posibilidad de que el apoyo pudiera haberse dado de otras formas que no implicaran necesariamente donaciones directas a la Universidad.

De hecho, cuando Harvard pasó a rechazar las donaciones de Epstein tras su condena de 2008, Epstein siguió donando indirectamente a la Universidad patrocinando directamente a varios profesores, así como a un club social de estudiantes en Harvard. Es posible que Epstein haya contribuido de esta manera durante este período anterior, especialmente teniendo en cuenta que ya había donado al Hillel de Harvard en el momento de la reunión de 1992.

Jeffrey Epstein habla con Larry Summers en una cena que organizó en 2004 para las principales personalidades de Harvard. También aparece Alan Dershowitz, entre otros. Fuente: Sott.

Jeffrey Epstein habla con Larry Summers en una cena que organizó en 2004 para las principales personalidades de Harvard. También aparece Alan Dershowitz, entre otros. Fuente: Sott.

Cabe señalar que la primera donación “oficial” de Epstein a Harvard en 1998 fue el mismo año en que utilizó su avión privado, ahora más conocido por el público como el “Lolita Express”, para transportar al entonces subsecretario del Tesoro Lawrence “Larry” Summers. El entonces jefe de Summers, el Secretario del Tesoro Richard Rubin, había facilitado previamente la primera visita oficial de Epstein a la Casa Blanca de Clinton a principios de 1993. Summers se convertiría en presidente de la Universidad de Harvard poco después de la conclusión de la administración Clinton, en julio de 2001. Durante el mandato de Summers, el acceso de Epstein al campus de Harvard y a muchos de sus profesores más notables aumentó exponencialmente. Mientras era presidente de Harvard, Summers siguió volando en el avión de Epstein.

 

Formación de jóvenes líderes mundiales

Aunque los vínculos de Epstein con Harvard han sido objeto de escrutinio, Wexner también incrementó drásticamente sus donaciones a Harvard durante gran parte del mismo periodo. Sin embargo, los medios de comunicación han pasado por alto el papel que esto puede haber desempeñado en la facilitación de las conexiones de Epstein con la universidad.

Incluso antes de que Wexner y Epstein donaran al Hillel de Harvard en 1991, el “desarrollo de líderes” filantrópico de Wexner se había enredado con la Universidad de Harvard. En 1989, un año después del lanzamiento de la beca Wexner para graduados, se creó el programa Wexner Israel Fellowship para “apoyar específicamente a un máximo de 10 destacados funcionarios públicos israelíes que obtuvieran su Master of Public Administration (MC/MPA) a mitad de carrera en la Harvard Kennedy School”.

Según el sitio web de la Fundación Wexner “El objetivo de la beca es proporcionar a la próxima generación de líderes públicos de Israel una formación avanzada en liderazgo y gestión pública. Más de 280 funcionarios públicos israelíes han participado en la Beca Israel, incluyendo líderes que han llegado a ser directores generales de ministerios gubernamentales, generales y comandantes del ejército israelí, y altos asesores de los primeros ministros”. Como parte del programa, los participantes “se reúnen con altos funcionarios del gobierno estadounidense”. Los Wexner Israel Fellows también “se comprometen a regresar a Israel y a permanecer en el sector público durante al menos tres años después de completar el programa”.

En los medios de comunicación israelíes se pueden encontrar afirmaciones similares. Por ejemplo, Israel 21c afirmó lo siguiente sobre el programa en 2002:

“Varios graduados de Wexner han pasado a ser directores generales de ministerios gubernamentales. Otros han llegado a las más altas esferas del ejército, la sanidad y la educación. Pero en última instancia, para Israel, el valor del programa no radica en los títulos de sus participantes, sino en la calidad del liderazgo ejercido por estas personas en todos los niveles.”

Ese mismo artículo señala también que el interés de Wexner en que este programa se celebre en la escuela Kennedy de Harvard “es la calidad de la exposición internacional que permite. Atrae a dirigentes del sector público de todo el mundo, y los participantes israelíes se encuentran sentados junto a ex presidentes y futuros primeros ministros de todos los continentes. También crea una rara oportunidad para las relaciones públicas de alta calidad, ya que los futuros líderes mundiales están expuestos a algunos de los individuos más finos y dedicados que Israel tiene para ofrecer”.

Entre los 10 ex alumnos de la primera promoción de becarios Wexner Israel se encuentra Shay Avital, una destacada figura de liderazgo en el ejército israelí y que sirvió por primera vez a las órdenes del hermano de Benjamin Netanyahu, Yonatan Netanyahu. Otros ex alumnos son Avinoam Armoni, antiguo asesor especial de Teddy Kollek, así como de primeros ministros israelíes; Moshe Lador, antiguo fiscal del Estado israelí; Arik Raz, antiguo gobernador de la región israelí de Misgav; Uzi Vogelman, actual juez del Tribunal Supremo de Israel; Eduardo Titelman Goren, economista chileno que ha desempeñado un importante papel en la gestión de la industria minera del cobre de Chile (la mayor del mundo); y Yossi Tamir, Director General del JDC-Israel, “la principal organización humanitaria judía mundial”. ”

Otro alumno interesante de esta primera promoción fue Amos Slyper, que fue Director General Adjunto de la Oficina del Contralor del Estado en Israel, lo que le hizo responsable de la auditoría de los ministerios y oficinas del gobierno israelí. Durante el mandato de Slyper, la asesora jurídica de esa oficina era Nurit Israeli, ex alumna de la segunda promoción de Wexner Israel Fellows.

Como puede observarse en la primera promoción de becarios, los programas Wexner Israel Fellows y su activa comunidad de antiguos alumnos han proporcionado a Wexner una considerable influencia entre destacados israelíes que ocupan importantes puestos en el gobierno y la industria. Años después del lanzamiento de este programa, se ha ampliado para incluir el programa Wexner Senior Leaders, que “aprovecha la formación y la erudición de la Harvard Kennedy School para fortalecer el liderazgo del servicio público de Israel y estimular proyectos innovadores y de colaboración entre los departamentos y agencias gubernamentales”. Busca específicamente solicitantes de “puestos de alto nivel dentro del sector de la administración pública de Israel, incluyendo la administración pública, el gobierno local, las agencias gubernamentales y las fuerzas de seguridad”.

Así, incluso antes de la donación de Wexner y Epstein en 1991, Wexner estaba trayendo activamente a destacados israelíes, muchos de ellos con carreras en el aparato de seguridad nacional de Israel o en el sector público, para que estudiaran en la escuela Kennedy de Harvard. En los años siguientes, Wexner se convertiría en una de las fuerzas rectoras de esta escuela en particular y tendría una influencia aún mayor sobre el “desarrollo de líderes” en la institución.

Poco antes de que Larry Summers se convirtiera en presidente de Harvard, Leslie Wexner, a través de la Fundación Wexner, financió la creación del Centro de Liderazgo Público (CPL) de la Harvard Kennedy School. El CPL se describe como “un centro de formación de primer orden para los líderes públicos emergentes de Estados Unidos”.

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El director del CPL, que probablemente fue elegido con la ayuda directa de Wexner, es David Gergen, asesor de los ex presidentes Nixon, Ford, Reagan y Clinton. Gergen también ha tenido una carrera paralela en el periodismo y, a finales de los años 80, “fue editor jefe de U.S. News & World Report, trabajando con el editor Mort Zuckerman”. Zuckerman era un estrecho colaborador de Epstein y compró el New York Daily News tras la muerte de su anterior propietario, Robert Maxwell. Gergen también es miembro desde hace mucho tiempo del Consejo de Relaciones Exteriores y de la Comisión Trilateral, a la que también pertenecía Epstein.

Las contribuciones de Wexner al CPL de Harvard alcanzaron los 19,6 millones de dólares en 2006 y sumaron más de 42 millones en 2012. En particular, durante este período, Jeffrey Epstein -uno de los socios más cercanos de Wexner hasta que se separaron entre 2007 y 2008- también estaba haciendo importantes conexiones y obteniendo un acceso sin precedentes a la escuela.

En 2006, cuando los Wexner anunciaron una donación adicional de 6,8 millones de dólares al CPL, Gergen fue citado por el Harvard Crimson diciendo:

“Ha sido un gran privilegio personal trabajar con Les y Abigail Wexner durante la última media docena de años, en la Universidad y fuera de ella. Ambos son líderes por derecho propio, personas con visión, imaginación y una gran dedicación a la mejora de la calidad de la vida pública. Han sido unos socios maravillosos”.

En 2014, Gergen participó en la gala del 30º aniversario de la Fundación Wexner, presentando una sesión en la que entrevistó largamente al ex primer ministro israelí Shimon Peres.

Antes de la segunda detención de Epstein, la CPL, dominada por Wexner, vio cómo asociados de Epstein, como Glenn Dubin y Leon Black, se colaban en sus principales órganos de dirección. Por ejemplo, Dubin se había convertido en miembro del consejo asesor de la CPL, que Leslie y Abigail Wexner copresidían. Tanto Wexner como Dubin fueron presionados para que se retiraran de ese consejo tras la segunda detención y posterior muerte de Epstein y se retiraron en febrero de 2020. En ese momento, el Harvard Crimson señaló que la jefa de personal del entonces presidente de Harvard Lawrence Bacow, Patricia Bellinger, había sido incorporada al consejo de administración de L Brands de Wexner (el actual nombre corporativo de The Limited).

También en ese momento, Dubin había sido nombrado en documentos judiciales como uno de los hombres con los que Virginia Giuffre fue obligada a tener relaciones sexuales cuando estaba bajo el control de Epstein, siendo otro el profesor emérito de Derecho de Harvard Alan Dershowitz. Además, como señaló el Crimson, un “ex gerente de la casa de los Dubin, Rinaldo Rizzo, relató su encuentro con una niña de 15 años presuntamente traficada por Epstein que fue llevada a la casa de los Dubin en 2005”. En 2010, Dubin había donado 5 millones de dólares a la CPL para crear su propia beca destinada a “desarrollar líderes”, llamada Dubin Graduate Fellowships for Emerging Leaders.

En otro ejemplo, Leon Black, de Apollo Global Management y cuya fundación familiar “filantrópica” también fue gestionada por Epstein durante años, formaba parte del consejo de dirección del CPL. Black, sin embargo, no renunció a su puesto después de que el escándalo de Epstein se convirtiera en una preocupación nacional. Sin embargo, después de que Wexner y Dubin dejaran sus puestos en el consejo asesor, la conexión de Black con Epstein dio lugar a un considerable escrutinio de los medios de comunicación, así como a una “investigación interna” por parte de Apollo. A partir de 2022, Black ya no figura en el sitio web de la CPL como miembro de su consejo de dirección.

En 2006, se planificó que el CPL, financiado por Wexner, se asociara con el programa Young Global Leaders (YGL) del Foro Económico Mundial. El Foro Económico Mundial, que se describe a sí mismo como el principal facilitador de “asociaciones público-privadas” a escala mundial, creó originalmente lo que se convertiría en YGL en 1992 con el nombre de Líderes Mundiales del Mañana. En 2004 se rebautizó como programa YGL.

En los últimos años, el Foro y su programa YGL se han hecho tristemente célebres en algunos círculos, concretamente después de que se hiciera viral un clip del presidente del Foro, Klaus Schwab. En ese clip, Schwab afirma lo siguiente sobre el programa YGL:

“Tengo que decir entonces que menciono nombres como la señora Merkel, incluso Vladimir Putin, etc., todos ellos han sido Jóvenes Líderes Globales del Foro Económico Mundial. Pero de lo que estamos realmente orgullosos ahora con la joven generación como el Primer Ministro Trudeau, el Presidente de Argentina y demás, es que penetramos en los gabinetes… Es cierto en Argentina y es cierto en Francia ahora…”

En particular, ese clip procede de un debate de 2017 entre Klaus Schwab y David Gergen, del CLP, que tuvo lugar en la escuela Kennedy de Harvard. En la introducción de ese debate, se destacan los estrechos vínculos entre la escuela Kennedy de Harvard y el Foro Económico Mundial y también se menciona que los participantes del YGL también están presentes y asisten a la escuela Kennedy de Harvard para una sesión ejecutiva. Gergen, además de sus numerosas funciones y nombramientos, también es miembro del consejo de administración de la Fundación Schwab para el Emprendimiento Social, que Klaus Schwab cofundó con su esposa en 1998, y también es colaborador de la agenda del Foro Económico Mundial.

La CPL comenzó a organizar una sesión ejecutiva para los participantes de los Jóvenes Líderes Globales con el fin de permitir “a los Jóvenes Líderes Globales una oportunidad mucho mayor de formar conexiones y vínculos personales que fomenten las oportunidades para que los líderes trabajen juntos, en múltiples sectores, para resolver cuestiones y problemas internacionales en el futuro”.

Estas sesiones ejecutivas fueron “diseñadas y acogidas por la Kennedy School of Government” y una parte importante de los fondos recaudados estaban relacionados con la Clinton Global Initiative (CGI). En 2007, los abogados defensores de Epstein afirmaron que éste había desempeñado un papel importante en el desarrollo de la CGI, escribiendo a los fiscales federales que “el Sr. Epstein formaba parte del grupo original que concibió la Iniciativa Global Clinton, que se describe como un proyecto que “reúne a una comunidad de líderes mundiales para idear y aplicar soluciones innovadoras a algunos de los retos más acuciantes del mundo””.

En aquel momento, la directora ejecutiva de la CPL, que trabajaba a las órdenes de David Gergen, era Betsy Meyers, antigua asesora principal del presidente Clinton, específicamente en cuestiones relacionadas con la mujer. Meyers también jugó un “papel crítico en el esfuerzo de reelección de Clinton en 1996”. La corrupción que rodeó la campaña de reelección de Clinton ese año y las conexiones del propio Epstein con esa corrupción son un tema clave de mi próximo libro.

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La ahora infame cita de Klaus Schwab de “penetrar en los gabinetes” puede ofrecer una idea del propio interés de Leslie Wexner durante décadas en “desarrollar líderes” en las comunidades judías estadounidenses, en Israel y más allá. Con casi 40 años centrados específicamente en la formación de hombres y mujeres influyentes en la sociedad judía estadounidense -así como en el gobierno y el sector privado de Israel-, las ideas y políticas que benefician a Wexner tanto personal como profesionalmente han sido inculcadas a generaciones de líderes y personas influyentes, que luego pasan a influir en muchos otros. En el caso concreto de los becarios de Wexner Israel, Wexner ha podido “penetrar” en puestos clave del gobierno de Israel, e incluso en su aparato de seguridad/inteligencia nacional, con personas a las que ha financiado y que han participado en cursos moldeados por las opiniones de Wexner y que las reflejan.

En las últimas dos décadas, la incursión de Wexner para convertirse en uno de los principales donantes de la escuela Kennedy de Harvard permite que ocurra casi lo mismo, pero esta vez para líderes que operan e influyen en aquellos que están lejos de los límites de la comunidad judía global.

Las razones exactas de Wexner para establecer y mantener esta legítima pero masiva operación de influencia, que era paralela a la propia operación de influencia basada en el chantaje de Epstein, nunca se han hecho explícitas.

Sin embargo, al especular sobre por qué querría moldear a los poderosos y a los que pronto lo serán, vale la pena considerar las conexiones menos conocidas de Wexner, incluyendo el crimen organizado y a Jeffrey Epstein.

 

B’nai B’rith, la mayor logia judía, no fue fundada por judíos sino por la nobleza negra anglo-veneciana

 

Fuente:

Whitney Webb, en Unlimited Hangout: Leslie Wexner’s Young Global Leaders.

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