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La propaganda de guerra australiana enloquece cada vez más

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Australia es miembro de la red de espionaje británico de los Cinco Ojos, y de la alianza colonialista de AUKUS (Australia, Reino Unido, Estados Unidos) que busca vengarse de China por negarse a renunciar a su soberanía. En este artículo, Caitlin Johnstone expone hasta dónde está llegando la maquinaria de propaganda de guerra en esta nación lacaya del imperio anglo-estadounidense, que además es una de las que impulsa con más fuerza las medidas más draconianas durante la crisis sanitaria actual.

 

Por Caitlin Johnstone

60 Minutos Australia ha publicado otro artículo de propaganda bélica sobre China, este tan torpe en su llamamiento a aumentar el gasto militar que llega a publicar un descarado anuncio de un fabricante de armas australiano disfrazado de reportaje.

Esta ronda de conformismo psicológico presenta al ex general de división australiano Jim “El carnicero de Faluya” Molan diciendo que en tres o diez años se librará una guerra contra China por Taiwán y que los australianos van a tener que luchar en esa guerra para evitar una futura invasión china de la tierra de abajo. Sostiene que Australia tendrá que aumentar mucho su gasto militar para lograrlo, porque no puede estar segura de que Estados Unidos la protegerá de la agresión china.

“Australia es monstruosamente vulnerable en este momento; tenemos esta fe ingenua en que el poder militar estadounidense es infinito, y no lo es”, afirma Molan, que colabora con los grupos de reflexión financiados por el gobierno y la industria armamentística Lowy Institute y Australian Strategic Policy Institute.

 

 

Denunciando lo que él llama “abrazadores del panda” (es decir, personas que no son halcones de China), Molan afirma que “el objetivo del Partido Comunista Chino es ser dominante en esta región y quizás dominante en el mundo”. Preguntado sobre cuándo podría estallar la guerra, afirma que “dado el poder que tienen en su ejército, podrían actuar en cualquier momento a partir de ahora, y eso es lo que me asusta más que nada.”

“La próxima guerra no va a ser dentro de diez o veinte años, va a ser en los próximos tres o diez años”, asegura Molan. “Mi estimación es que en un combate serio la Fuerza de Defensa Australiana sólo tiene misiles para días. Esto no se va a resolver en días. Y, por supuesto, no somos lo suficientemente grandes. Deberíamos ampliar la fuerza de defensa de forma significativa… Deberíamos financiar la defensa ahora en base a nuestra evaluación de la estrategia de seguridad nacional que se basa en la guerra que queremos ganar.”

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“En resumen, ¿cree que Australia debe prepararse para la guerra de mañana?”, le pregunta el entrevistador a Molan.

“Absolutamente”, responde.

Molan hace el ridículo argumento de que si Australia no se compromete a defender a Taiwán del continente, entonces no pasará mucho tiempo antes de que puedan esperar una invasión china en casa, como si hubiera alguna línea que pudiera trazarse entre la resolución de una guerra civil china de décadas y que China decida invadir un continente al azar lleno de extranjeros blancos a miles de kilómetros de distancia.

“Supongamos que decimos que Taiwán está por su cuenta y que los chinos se apoderan de ella, y que los chinos empiezan a mirar alrededor del mundo y pueden apoderarse de otras democracias liberales como Australia”, argumenta Molan. Y nosotros podríamos dirigirnos a Estados Unidos y decir: “¿Podríais echarnos una mano? Y los estadounidenses podrían decir lo mismo que dijimos a Taiwán. ¿Dónde está el límite? Esta situación que se está desarrollando ahora es una amenaza existencial para Australia como democracia liberal”.

 

Increíblemente, el segmento de 60 Minutos se sumerge en varios minutos de publicidad descarada de la empresa australiana de tecnología de defensa Defendtex, que fabrica aviones no tripulados armados diseñados para ser utilizados en grupos, diciendo que tales sistemas podrían utilizarse fácilmente para derrotar militarmente a China de una manera rentable.

El segmento también promueve mentiras descaradas que se han convertido en un lugar común en la propaganda antichina, repitiendo la falsa afirmación de que los aviones de combate chinos han estado “violando el espacio aéreo taiwanés” y repitiendo una traducción errónea de los comentarios de Xi Jinping que se utilizó en un segmento anterior contra China para que sonaran más agresivos de lo que realmente eran.

Este segmento es la continuación de un artículo caricaturesco de pornografía del miedo sobre China publicado por el mismo programa el pasado mes de septiembre, en el que aparecían engendros del Instituto Australiano de Política Estratégica insistiendo en que los australianos deben estar preparados para luchar y morir en defensa de Taiwán y que una invasión china de Australia es una amenaza muy real. Ese segmento de 60 Minutos fue precedido por uno igualmente loco en mayo que tildó a Nueva Zelanda de “Nueva Xi-Landia” por negarse a alinearse perfectamente con los dictados de Estados Unidos en una pequeña cuestión de política exterior.

 

Para que quede perfectamente claro, no hay pruebas de ningún tipo de que China tenga algún interés en un ataque no provocado contra Australia, y mucho menos en una invasión, y los intentos de vincular esa amenaza imaginaria sin sentido con el interés de Pekín en una isla justo frente a su costa que se autodenomina República de China son absurdos.

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Como hemos discutido anteriormente, cualquiera que apoye entrar en una guerra contra China por Taiwán es un idiota loco. En el desafortunado caso de que las tensiones entre Pekín y Taipei no puedan resolverse pacíficamente en el futuro, no hay justificación alguna para que Estados Unidos y sus aliados entren en una guerra mundial entre potencias nucleares para determinar quién gobierna Taiwán. La relación coste-beneficio de un conflicto que fácilmente mataría a decenas de millones de personas y que podría llevar a la muerte de miles de millones si se vuelve nuclear hace que esa guerra esté muy, muy, muy lejos de merecer la pena, especialmente porque no hay ninguna prueba real de que Pekín tenga ningún interés en atacar a naciones que no considera territorio chino.

Hay mucha propaganda destinada a generar la histeria de China en los occidentales en general y en los australianos en particular, y ha tenido un éxito deprimente en ese sentido. Ver cómo estas operaciones psicológicas a gran escala se apoderan de las mentes de la gente, una tras otra, ha sido como ver un brote de zombis en tiempo real; las facultades de pensamiento crítico de la gente se les caen de las orejas y, de repente, se dedican a aumentar el gasto militar y a enviar a los hijos de otras personas a morir defendiendo los intereses estadounidenses en alguna isla.

 

La alianza colonialista de AUKUS quiere vengarse de China por negarse a renunciar a su soberanía

 

 

Fuente:

Caitlin Johnstone: Australian War Propaganda Keeps Getting Crazier.

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