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La paz mundial pende de un hilo; una nueva arquitectura de seguridad es una cuestión existencial

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Este artículo de Helga Zepp-LaRouche se publicó originalmente en el periódico alemán Neue Solidarität, el 27 de enero de 2022.

 

Por Helga Zepp-LaRouche

23 de enero de 2022 (EIRNS) — Después de la agitada diplomacia de la semana pasada (Annalena Baerbock en Kiev y Moscú, Antony Blinken en Kiev, luego en Berlín para reunirse con los ministros de Asuntos Exteriores de Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Alemania, la reunión de Blinken con el Canciller Olaf Scholz, y finalmente la reunión de ministros de asuntos exteriores entre Sergey Lavrov y Blinken en Ginebra) no se ha evitado el peligro de una guerra mundial que podría aniquilar a la humanidad. Luego de la última reunión, Lavrov declaró que esperaba recibir una respuesta escrita de Estados Unidos y de la OTAN la próxima semana, concerniente a los tratados jurídicamente vinculantes que exige Rusia, que dispone que la OTAN no se expandirá hacia el Este hasta las fronteras de Rusia, que Ucrania no será admitida en la OTAN, y que no se emplazarán sistemas de armamento ofensivo en la frontera rusa. Blinken se refirió a nuevas conversaciones con “aliados y socios en los próximos días”, en las cuales se plantearían a Rusia las preocupaciones e ideas de Occidente.

Sin embargo, si la posición de Estados Unidos sigue siendo la que Blinken, según RT, le dijo a los periodistas después de su reunión con Lavrov, o sea, que no hay lugar para un arreglo para la principal exigencia de Moscú, y que un principio no negociable de Estados Unidos es que el pueblo ucraniano tiene el derecho de “escribir su propio futuro”, entonces la mecha ya muy corta amenaza con arder muy rápidamente. De hecho, la formulación utilizada por Blinken no es más que una manera sofista de referirse a la entrada d Ucrania en la OTAN, que forma parte de la narrativa angloamericana sobre “las agresiones de Rusia”. Pero para cualquier historiador honesto, así como para cualquiera que pueda ver un mapa, los hechos son muy claros: tras la disolución de la Unión Soviética, no fue Rusia la que desplazó sus fronteras unos 1.000 kilómetros hacia el oeste desde la frontera del entonces Pacto de Varsovia para llegar a algún lugar de Francia en torno a Lille, sino que fue la OTAN la que avanzó hacia el este 1.000 kilómetros. De este modo, rompió claramente los compromisos verbales que le dieron a Gorbachev el gobierno de George H.W. Bush, y en especial el entonces secretario de Estado James Baker III, de que la OTAN no se movería “ni una pulgada hacia el este”.

Si echamos un vistazo más de cerca, vemos que los métodos empleados por la OTAN para añadir 14 nuevos Estados miembros en Europa central y oriental, y en los Balcanes, no fueron siempre de los más sutiles. De acuerdo con la narrativa occidental, fue el deseo por la libertad lo que impulsó a estos países a entrar en la OTAN. Pero la realidad es diferente. Después de la terapia de choque de Jeffrey Sachs, y la brutal política de privatización, sin importar las consecuencias sociales, estas habían empobrecido drásticamente las poblaciones del antiguo COMECON, se estableció una red masiva de ONG con chequeras gruesas, con el objetivo de efectuar un cambio de paradigma en favor de Occidente. En 1990, previo a la reunificación alemana, y durante las agitaciones en Europa Oriental, quien esto escribe experimentó personalmente cómo los primeros intentos democráticos de auto-organización de la gente en el Este fueron asfixiados a sangre fría y sustituidos por oportunistas complacientes, a menudo en posiciones de gobierno. “La corrupción es buena” se convirtió en el lema en muchos sitios; luego, al menos, sabemos en quién podemos confiar. Esto en cuanto al principio de “dejar que los pueblos elijan su propio futuro”. El último ejemplo vino justamente del intento, fallido, para llevar a cabo una revolución de color en Kazajistán, con el empleo de “técnicas de Maidán”, como señaló correctamente Vladimir Putin.

Si Putin exige ahora, en el contexto de lo que el general alemán (retirado) Harald Kujat dijo a la radio-TV DLF no era la preparación de un ataque militar, sino más bien un telón de fondo amenazante (es decir, el redespliegue de unas 100.000 efectivos rusos más cerca de la frontera ucraniana, aunque algunas de ellas todavía están a cientos de kilómetros ) las garantías escritas y jurídicamente vinculantes de que la OTAN no se extendería más hacia el Este hasta las fronteras de Rusia, ni que tampoco aceptaría nunca a Ucrania como miembro, entonces, esto es simplemente una manera de expresar que para Rusia se ha alcanzado una línea roja. Dado el hecho de que ya hay 10.000 soldados de la OTAN en Ucrania, incluyendo unas 4.000 soldados estadounidenses, de que equipos mercenarios están entrenando unidades militares ucranianas en el Este de Ucrania para operaciones de falsa bandera, que el Reino Unido está suministrando armamento letal ofensivo a Ucrania, que los buques y cazas estadounidenses y británicos están provocando incidentes en el Mar Negro, con el objetivo de proporcionar reconocimiento aéreo con información sobre las capacidades militares rusas, ¿qué conclusiones se supone que tiene que sacar Rusia de estas y muchas otras medidas? En realidad, la OTAN ya está operando prácticamente en Ucrania, pero una declaración formal de membresía confirmaría, definitivamente, que ya no fue posible defender los intereses fundamentales de seguridad de Rusia.

Incluso mientras se estaban dando las conversaciones diplomáticas arriba mencionadas, la emisora británica Sky News informaba que el Reino Unido había desplegado 30 miembros de su “Brigada de Operaciones Especiales” en Ucrania para entrenar a tropas ucranianas en armas antitanque, que también fueron suministradas por los británicos. De acuerdo con el portavoz del ejército de la República Popular del Donbás, más de 460 toneladas de varios armamentos letales, incluyendo 2.000 NLAWs (misiles antitanques), fueron entregados recientemente por nueve cazas C17 a las fuerzas ucranianas estacionadas en la línea de contacto con el Donbás, las cuales incluyen un número considerables de nacionalistas nazis. Si estas son de naturaleza defensiva u ofensiva depende, como siempre, de la situación específica de combate.

 

La era de Chatham House y las raíces británicas de la OTAN

 

Poco después de que Moscú presentara los dos tratados a Estados Unidos y a la OTAN el 15 de diciembre, Putin anunció que Rusia respondería a su rechazo con “medidas de represalia técnico-militares adecuadas”. En un artículo publicado el 15 de enero en la revista National Interest, David T. Pyne, que trabaja actualmente para el equipo de trabajo sobre Seguridad Nacional (una junta asesora del Congreso), citó la interpretación del analista estadounidense afincado en Bruselas, Gilbert Doctorow, sobre lo que podrían suponer esas “medidas de represalia técnico-militares”. Doctorow supone que significa el despliegue de misiles rusos de corto alcance SS-26 Iskander-M con capacidad nuclear en Bielorrusia y Kaliningrado, lo que supondría una amenaza para los Estados de la línea de frente de la OTAN y el este de Alemania. Además, los nuevos misiles de crucero hipersónicos Tsirkon con armamento nuclear podrían situarse frente a la costa estadounidense, cerca de Washington. Declaraciones anteriores de funcionarios rusos señalaron que tales misiles podrían destruir la capital estadounidense, más rápido de lo que el Presidente podría escapar en el Air Force One.

Por lo tanto, si Estados Unidos y la OTAN rechazan las exigencias de garantías de seguridad de Rusia, existe entonces una probabilidad real de enfrentar muy pronto con una doble crisis cubana, pero sin un John F. Kennedy como Presidente. Más bien tenemos un presidente Biden al que los halcones de la guerra de su entorno se niegan abiertamente a respetar y le “corrigen” a cada rato cuando dice que no busca la guerra con Rusia.

Debería quedar claro para todas las personas pensantes que, en el caso de que estallara una guerra con armas nucleares, sea “limitada” o no”, nadie en Alemania sobreviviría. Para nuestra nueva Ministra de Relaciones Exteriores Baerbock, obviamente, no le queda claro, de otro modo no caería en el argot de la OTAN en tal manera sincronizada con un “querido Tony” tal y como hizo en la conferencia de prensa en Berlín. Los Verdes se han transformado completamente en un partido bélico. Y si alguien empieza a ponderar, como hizo la anterior Ministra de Defensa Annegret Kramp- Karrenbauer, que opciones nucleares podrían haber contra Rusia, entonces debería buscar terapia contra pensamientos suicidas y homicidas.

Bajo tales circunstancias, ya no se puede defender la membresía de Alemania en la OTAN. Necesitamos, inmediatamente, una nueva arquitectura de seguridad internacional que tome en cuenta los intereses de todos los países, incluyendo explícitamente los de Rusia y China. Si algo hemos aprendido de la historia, es que solo aquellos tratados que incluyen los intereses de todos los Estados involucrados, como el Tratado de Westfalia, pueden ser la base de la paz duradera. Los tratados de Paz que no lo hacen, como el Tratado de Versalles, contienen la salva inicial para la siguiente guerra, como nosotros, en Alemania, tuvimos que aprender dolorosamente. La OTAN, que excluyó innecesariamente a Rusia de la casa europea tras la disolución de la Unión Soviética, y que desde entonces se ha ido volviendo en una alianza cada vez más ofensiva, ya no solo no corresponde a los intereses de seguridad de Alemania, sino que se ha convertido en la principal amenaza a la existencia de Alemania.

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Necesitamos una nueva arquitectura de seguridad que supere la geopolítica responsable de dos guerras mundiales en el siglo 20, una arquitectura de seguridad que defina los objetivos comunes de la humanidad como su principio fundamental. Y esto incluye, ante todo, la eliminación de la principal causa de guerra, que es el inminente colapso del sistema financiero transatlántico, y la creación de un nuevo sistema de crédito, un nuevo sistema de Bretton Woods, que derrote a la pobreza y al subdesarrollo en todas las partes del mundo.

Todos los amantes de la paz en el mundo son llamados a entrar en un diálogo abierto sobre este asunto.

 

Para evitar una catástrofe, hay que sustituir la OTAN por una arquitectura de seguridad basada en el principio de Westfalia

 

 

Fuente:

Helga Zepp-LaRouche, en Executive Intelligence Review: La paz mundial pende de un hilo; una nueva arquitectura de seguridad es una cuestión existencial.

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