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La alianza euroasiática definitiva está más cerca de lo que parece

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Mientras republicanos y demócratas se unen para defender el orden neoliberal de Londres y Wall Street, culpando de todo a Rusia y a China y alejando cada vez más a Trump de las políticas que lo llevaron a ganar las elecciones de 2016, la Alianza Euroasiática definitiva que unirá a Rusia, China y la Alemania post-Merkel sigue tomando forma. Pues aunque hay una facción neoliberal fuerte en el Partido Comunista de China que sueña con convertir el partido en una socialdemocracia al estilo occidental y supeditada a los intereses del liberalismo banquero financista, la estrategia delineada por el Presidente Xi busca que la nación china sea tan autosuficiente como sea posible. Rusia ya no necesita importar nada. Pero los industrialistas de Alemania tienen claro que la economía alemana colapsaría si pierde su fuente rusa de petróleo y gas natural en combinación con un cierre del Estrecho de Ormuz en caso de un ataque estadounidense a Irán. Además, se contempla que Estados Unidos y su pandilla lleven a cabo una operación estratégica de bandera falsa en octubre para culpar a Irán —uno de los componentes estratégicos de la Alianza— con el objetivo de sabotear la integración euroasiática y, con ella, la última pesadilla para las élites angloamericanas que harán todo por impedir la concreción de la transferencia definitva de la antorcha geopolítica de los imperios marítimos a la masa terrestre en el corazón de Eurasia.

 

Por Pepe Escobar

Todos somos testigos de cómo China planifica meticulosamente sus principales movimientos geopolíticos y geoeconómicos hasta 2030 y más allá.

Lo que leerá a continuación se originó a partir de una serie de debates multilaterales privados entre analistas de inteligencia y puede ayudar a esbozar el panorama general.

En China, la senda apunta claramente a un aumento de la demanda interna y un cambio de política monetaria para generar crédito que consolide la construcción de industrias nacionales de renombre internacional.

Al mismo tiempo, existe un serio debate en Moscú de que Rusia debería hacer lo mismo. En palabras de un analista, “Rusia no debe importar nada, excepto la tecnología absolutamente necesaria, y solo hasta que pueda crearla. Además, debería exportar exclusivamente el petróleo y el gas esenciales para pagar las importaciones, que deben estar severamente limitadas. China todavía necesita recursos naturales, lo que convierte a los dos países en aliados especiales. Todas las naciones deben ser lo más autosuficientes posible”.

Resulta que estas declaraciones reflejan a la perfección la estrategia del Partido Comunista de China (PCCh), como fue delineada por el Presidente Xi en su reunión del Comité Central del 31 de julio. Y eso también va en contra de un ala neoliberal fuerte en el PCCh —¿colaboracionistas?— que soñaría con una conversión del partido en una socialdemocracia al estilo occidental, además de estar supeditada a los intereses del capital occidental.

Comparar la velocidad económica de China y Estados Unidos es comparar un Maserati GranTurismo Sport (equipado con un motor V8 Ferrari) y un Toyota Camry. Proporcionalmente, China tiene una enorme reserva de generaciones jóvenes muy bien educadas; migración acelerada del medio rural al urbano; aumento de la erradicación de la pobreza; más ahorros; sentimiento diferenciado de satisfacción social: disciplina confuciana; y un respeto infinitamente mayor por la mente educada racionalmente. En China, el proceso de crecimiento del comercio interno será más que suficiente para mantener la dinámica, en curso, del esencial desarrollo sostenible.

El factor hipersónico

Mientras tanto, en el frente geopolítico, el consenso en Moscú —desde el Kremlin hasta el Ministerio de Relaciones Exteriores— es que la administración Trump es “incapaz de transigir”, eufemismo diplomático para referirse a una pandilla de mentirosos; y también “incapaz de legalidad”, otro eufemismo, esta vez para designar, por ejemplo, al lobby que obliga a Estados Unidos a disparar el gatillo de las sanciones a sabiendas de que Trump hace tiempo que abandonó el JCPOA (Plan de Acción Integral Conjunto, también “Plan de acción global conjunto”).

El presidente Putin comentó recientemente que negociar con el equipo de Trump es como jugar al ajedrez con una paloma: la paloma camina por el tablero y esparce mierda, tira pedazos, declara la victoria y desaparece.

Por otro lado, los niveles más altos del gobierno ruso están haciendo un esfuerzo real por consolidar una alianza euroasiática definitiva, uniendo a Alemania, Rusia y China.

Pero esta alianza consolidada solo será posible en Alemania, después de Merkel. Según un analista (norte) americano, “lo que frena a Alemania es el miedo a perder sus exportaciones de automóviles y otros bienes a Estados Unidos, pero no es difícil explicar que esto ocurrirá pronto, por el tipo de cambio dólar / euro, con el euro cada vez más caro”.

En el frente nuclear, además de la dramática situación en Bielorrusia —pues no habrá Maidan en Minsk—, Moscú ya ha dejado muy claro que cualquier ataque con misiles de la OTAN se interpretará como un ataque nuclear.

Se cree que el sistema de misiles defensivos ruso, entre ellos el sistema S-500 ya probado, y luego el sistema S-600, ya diseñado, puede tener una efectividad del 99%, lo que significa que Rusia sufriría daños en caso de ataque. Por eso es que Rusia ha construido una extensa red de refugios antiaéreos nucleares en las grandes ciudades, con capacidad para al menos 40 millones de personas.

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Los analistas rusos también ven la misma tendencia en la actitud de defensa china. Beijing puede desarrollar, si aún no lo ha hecho, un escudo defensivo; y aún preservar la posibilidad de contrarrestar a Estados Unidos con misiles nucleares.

Los mejores analistas rusos, entre ellos Andrei Martyanov, saben que las tres armas principales en una supuesta guerra en el futuro serán los misiles ofensivos / defensivos y submarinos combinados con capacidades para la guerra electrónica.

Actualmente, el arma principal son los submarinos nucleares, y los chinos lo entienden muy bien. Los rusos ven cómo China construye su flota de submarinos, cargados con misiles hipersónicos, más rápido que Estados Unidos. Las flotas de superficie son obsoletas. Una manada de submarinos chinos puede derrotar fácilmente a un portaaviones y su grupo de combate. De hecho, los 11 portaaviones estadounidenses ya son obsoletos.

Así que el horrible caso hipotético de que los mares se vuelvan inexpugnables en una guerra —con los Estados Unidos, Rusia y China bloqueando todo el tráfico comercial— es la razón estratégica clave que empuja a China a obtener la mayor parte de sus recursos naturales por tierra de Rusia.

Los oleoductos y gasoductos de transporte interior se pueden reparar rápidamente si son bombardeados. Ésta es la enorme importancia para China del gasoducto Siberian Power, y también de la asombrosa gama de proyectos de la empresa rusa Gazprom.

 

El factor Ormuz

Un secreto que se mantiene bajo llave en Moscú es que, poco después de que Alemania impusiera sanciones a Ucrania, un importante operador mundial de energía presentó a Rusia una propuesta para desviar no menos de 7 millones de barriles de petróleo por día a China, además de gas natural. Pase lo que pase, esta impresionante propuesta permanece sobre la mesa de Shmal Gannadiy, el principal asesor del presidente Putin en asuntos de petróleo y gas.

En el caso de que se implemente la propuesta, China se asegurará de recibir, de Rusia, todos los recursos naturales que necesita. En este caso, la reacción lógica de Rusia sería eludir las sanciones de Alemania y llevar sus exportaciones de petróleo a China, que, desde el punto de vista ruso, tiene mejor tecnología de consumo que Alemania.

Por supuesto, todo eso podría cambiar con la inminente finalización del Gasoducto North Branch 2 (ing. Nord Stream 2), a pesar de que el equipo de Trump mantiene su política de no llevar prisioneros, al sancionar todo y todos los relacionados con el asunto.

Las conversaciones de inteligencia entre bastidores dejan en claro a los industriales alemanes que si Alemania pierde su fuente rusa de energía en petróleo y gas natural, combinado con el eventual bloqueo del Estrecho de Ormuz, en caso de un ataque estadounidense a Irán, la economía alemana podría simplemente colapsar.

Se llevan a cabo conversaciones de inteligencia en todo el país sobre una posible “sorpresa de octubre” patrocinada por Estados Unidos, un ataque de bandera falsa del que se responsabilizaría a Irán. El equipo de “máxima presión” de la administración Trump contra Irán no tiene nada que ver con el JCPOA. Lo que importa es que, incluso indirectamente, la asociación estratégica Rusia / China ha dejado en claro que Teherán será protegido como un activo estratégico importante y un eje de la integración euroasiática.

Las consideraciones de inteligencia se centran en el posible escenario de la, muy poco probable, caída del gobierno iraní. En este caso, el primer paso de Washington sería desconectar el sistema SWIFT de compensación bancaria internacional. El objetivo sería la economía rusa, que sería destruida. Por eso Rusia y China están trabajando rápido para abrir y poner en funcionamiento sus propios sistemas de compensación: el MIR ruso y el CIPS chino. Y dejar de lado el dólar en su comercio bilateral.

Beijing ya se ha dado cuenta de que si se confirma este escenario, China podría perder dos aliados cruciales a la vez; y en ese caso se quedaría sola para enfrentar a Washington, atrapada en una etapa en la que tal vez no pueda asegurarse el suministro de los recursos naturales que tanto necesita. Es una verdadera amenaza existencial. Esto explica el razonamiento detrás de la creciente interconexión en la asociación estratégica entre China y Rusia, y el acuerdo de $ 400 mil millones por 25 años con Irán.

 

El Regreso de Bismarck

Otro posible acuerdo secreto ya discutido al más alto nivel de inteligencia es la posibilidad de un Tratado de Reaseguro Bismarckiano, que se establecerá entre Alemania y Rusia. La consecuencia inevitable sería una alianza de facto Berlín-Moscú-Pekín que cubriera la Iniciativa de la Franja y la Ruta, con la creación simultánea de una nueva moneda —¿digital?— para toda la alianza euroasiática, que incluiría actores periféricos pero importantes, como Francia e Italia.

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El eje Beijing-Moscú ya está en marcha. Y el eje Berlín-Pekín está en progreso. El eslabón perdido es el eje Berlín-Moscú.

La situación representa no solo una tremenda pesadilla para la infartada élite angloamericana de Mackinder, sino que en realidad también implica el paso de la estafeta geopolítica, de la mano de los imperios marítimos, a la mano de la masa terrestre del interior de Eurasia.

Esto ya no es ciencia ficción. Está sobre la mesa.

Aprovechando la oportunidad, retrocedamos un poco en el tiempo, hasta el año 1348.

Los mongoles de la Horda Dorada estaban en Crimea, asediando Kaffa, un puerto comercial en el Mar Negro controlado por los genoveses.

De repente, el ejército mongol comenzó a ser diezmado por la peste bubónica. Y comenzó a catapultar cadáveres contaminados a la ciudad de Crimea.

¿Qué ocurrió, cuando los barcos empezaron a navegar, de Kaffa a Génova? Llevaron la plaga a Italia.

En 1360, la Peste Negra ya había llegado literalmente a todas partes, desde Lisboa hasta Novgorod, desde Sicilia hasta Noruega. Quizás exterminó a más de 100 millones de personas, alrededor del 60% de la población europea.

Se podría argumentar que la plaga retrasó el Renacimiento durante un siglo.

Y aunque el Covid-19 no es una plaga medieval, ni mucho menos. Cabe preguntarse: ¿qué Renacimiento está retrasando?

Lo indudable es que, en realidad, la pandemia de Covid-19 está acelerando el Renacimiento euroasiático. Esto ocurre justo cuando el Hegemón, anteriormente “fin de la historia”, explota internamente [”En rostros tensos dibujados por el tiempo”] “Distraído de la distracción por la distracción” [”Lleno de fantasmagoría y desperdicios sin sentido”], [3] para citar a TS Eliot. Detrás de la niebla, en los excelentes pastos a la sombra, ya están en marcha los movimientos vitales para reorganizar la masa de tierra del interior de Eurasia.

 

Notas

[1] Véase Pepe Escobar, “Teatro de sombras: el nuevo gran juego en Eurasia”, 1/10/2017, Blog do Alok, orig. Asia Times (NT).

[2] TS Eliot, Cuatro cuarteto , parte V, BURNT NORTON, en TSEliot, Poesía. Traducción Ivan Junqueira. Río de Janeiro: Nova Fronteira, 1981.

[3] TS Eliot, “Cuatro cuartetos”, parte III, BURNT NORTON, en ELIOT, TS Poetr . Traducción Ivan Junqueira. Río de Janeiro: Nova Fronteira, 1981. p.199-204.

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Leibniz y la raíz de la 1ª integración euroasiática saboteada por el Vaticano jesuita

 

Fuente:

Pepe Escobar / Asia Times — Definitive Eurasian alliance is closer than you think.

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