Por Mente Alternativa
Durante el primer mandato de Donald Trump, el Departamento de Estado autorizó la financiación con dinero de los contribuyentes para la publicación de un libro que ensalzaba a Elon Musk como un modelo a seguir para la juventud. Según un artículo de Pam Martens y Russ Martens, publicado el 25 de febrero de 2025, esta iniciativa se llevó a cabo bajo la dirección de Mike Pompeo y con fondos de USAID, la agencia gubernamental que Musk busca desmantelar rápidamente.
El libro titulado Elon Musk and the Quest for a Fantastic Future, Young Readers Edition, escrito por el periodista Ashlee Vance, se basó en su best-seller para adultos y no fue destinado a niños estadounidenses, sino a una organización en Karakol, Kirguistán. El contrato, valorado en $17,054, fue financiado por USAID, agencia que Musk ha descrito como “un nido de corrupción y despilfarro”. Esta relación entre el multimillonario y una entidad que ahora busca eliminar plantea serios interrogantes sobre sus verdaderas intenciones y el acceso que ha tenido a documentos gubernamentales clasificados.

Elon Musk and the Quest for a Fantastic Future, Young Readers Edition
Elon Musk, a pesar de recibir miles de millones en contratos federales secretos para su compañía SpaceX, ha sido objeto de escrutinio tras revelarse sus comunicaciones privadas con Vladimir Putin desde 2022. Este hecho, expuesto por el Wall Street Journal, ha encendido las alarmas en Washington debido a las sanciones impuestas a Rusia y la posible divulgación de información estratégica sobre tecnología militar estadounidense.
La rapidez con la que Musk ha tomado el control de los sistemas de USAID, desmantelado su estructura y eliminado su nombre de edificios gubernamentales, ha despertado suspicacias. Senadores como Elizabeth Warren y Ron Wyden han solicitado una investigación al Gobierno Accountability Office (GAO) para analizar el acceso de Musk a los sistemas de pago del Tesoro de EE.UU. A su vez, Warren ha convocado un foro en el Senado para discutir los efectos de la eliminación de la Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB), una agencia que ha devuelto más de $21,000 millones a víctimas de fraudes financieros.
Este caso pone en evidencia los vínculos entre el poder corporativo y el gobierno, donde figuras como Musk pueden beneficiarse de recursos públicos mientras critican y buscan desmantelar las instituciones que los financiaron. A medida que avanza la investigación sobre sus acciones y la influencia de Trump en esta situación, la opinión pública sigue dividida entre quienes ven a Musk como un innovador disruptivo y quienes lo consideran una amenaza para la transparencia gubernamental.
