En una nota titulada “El Vaticano pronto albergará la cumbre más importante de la historia reciente”, el insider de la Logia P2 del Vaticano, Leo Zagami, aporta información que converge en cierta medida con lo que Benjamín Fulford sugirió en su informe semanal del 24 de diciembre al decir que: “la cuestión de fondo en el reseteo implica solucionar de raíz los problemas que aquejan al monoteísmo.” Cuando el Papa Francisco anunció en septiembre una próxima cumbre en febrero de 2019 para discutir los escándalos de abuso sexual en la Iglesia, escribe Zagami, el evento fue casi ignorado por la mayoría de los analistas del Vaticano. Pero las cosas han cambiado. El Vaticano invocó la importancia de esta cumbre en noviembre pasado, dando instrucciones a los obispos de Estados Unidos para que se retiren y esperen hasta febrero de 2019 para cualquier decisión sobre la crisis de pedofilia en el mundo. En ese sentido, agrega Leo Zagami: “Hablé con los analistas mejor informados del Vaticano y parece que ahora están considerando la cumbre de febrero como la más importante en la historia reciente. Así que esperemos y veamos qué tipo de acción, o más bien, qué tipo de inacción y encubrimiento trama la mafia pedófila para intentar aplacar a las masas que están ansiosas por escuchar respuestas concretas y ver cambios en vez de más tonterías provenientes de los mismos sospechosos de siempre.” El Papa ha confiado la organización del evento a cuatro de sus figuras más leales y controvertidas, el cardenal Blase Cupich, el cardenal Oswald Gracias, el arzobispo maltés Charles Scicluna y el jesuita Fr. Hans Zollner, actual miembro de la comisión papal y presidente del Centro para la Protección de la Infancia en la Pontificia Universidad Gregoriana. El cardenal Blase Cupich, en particular, fue quien dijo el verano pasado que el Papa está preocupado por temas más importantes que la pedofilia. Además, resulta alarmante la presencia del jesuita Hans Zollner en el comité organizador de la cumbre, pues ello sugiere que el grupo se ha alejado de su construcción original como organismo de cambio político para transformarse en un organismo educativo, o dicho de otro modo, para acabar convertido en una rotunda operación de desinformación diseñada para no cambiar nada.

 

Krysten Winter-Green, Catherine Bonnet y Marie Collins, son tres ex miembros de la comisión del Papa Francisco sobre el abuso sexual del clero que también están ansiosos por saber si la cumbre del Vaticano sobre la protección de la infancia volverá a evaluar la estructura del grupo para poder hacerlo más eficaz en la búsqueda de reformas políticas. Los ex asesores papales enfatizaron la necesidad de que la comisión reafirme su independencia de la burocracia del Vaticano, y supervise la implementación de sus propias recomendaciones y se reúna regularmente con Bergoglio.

Francis Sullivan, quien dirigió la respuesta de la iglesia australiana para la investigación nacional 2013-2017 sobre las respuestas institucionales al abuso infantil, dijo que “lo primero que deben hacer los obispos en la cumbre es establecer una comisión verdaderamente independiente”, haciendo incapie en que el la cumbre de febrero de 2019 debería ser un momento idóneo para una acción concreta. “El Papa debería, el primer día, poner sobre la mesa su esquema para un plan de acción y deberían debatir eso”, dijo Sullivan, quien agregó que: “solo habrá personas allí reunidas durante tres días. Por lo que no se puede ver la cumbre como un festival de conversación entre amigos.”

Marie Collins, una de las tres personas citadas anteriormente, se expresó de manera similar al referir que la cumbre “no puede ser solo un taller de conversación más, ya sabes; tiene que producir algo concreto al final… Ya pasó el tiempo de juntarse simplemente conversar y hablar sobre planes futuros.” Cuando le preguntaron si tenía esperanza de que se realizarían cambios importantes en la cumbre, Kathleen McChesney, ex directora ejecutiva adjunta del FBI que dejó la agencia en 2002 para dirigir la oficina de protección de obispos de EE.UU., dijo que su posición era “neutral” respecto a esa pregunta.

El Papa ha confiado la organización del evento a cuatro de sus figuras más leales y controvertidas, el cardenal Blase Cupich, el cardenal Oswald Gracias, el arzobispo maltés Charles Scicluna y el jesuita Fr. Hans Zollner, actual miembro de la comisión papal y presidente del Centro para la Protección de la Infancia en la Pontificia Universidad Gregoriana. El cardenal Blase Cupich, en particular, fue quien dijo el verano pasado que el Papa está preocupado por temas más importantes que la pedofilia.

“El Papa sabe que tenemos una agenda más grande. Tenemos que hablar sobre el medio ambiente, sobre los pobres, tenemos que llegar a las personas que están marginadas en la sociedad. No podemos distraernos con el asunto de la pedofilia en este momento.”

Blase Cupich, quien declaró lo anterior durante una entrevista con WGN-T, es el noveno arzobispo de la Arquidiócesis de Chicago y forma parte del comité organizador que anunció en una nota del 18 de diciembre que la reunión abordaría tres áreas amplias en lo que respecta al problema de la pedofilia: “responsabilidad, rendición de cuentas y transparencia.” Por lo se espera que sea el mismo quien se de a la tarea de evadir el tema.

Sin embargo, la presencia del jesuita Hans Zollner en el comité organizador de la cumbre podría apuntar a una pregunta planteada por Collins y Winter-Green sobre si el grupo se ha alejado de su construcción original como organismo de cambio de política para transformarse en un organismo educativo para crear una rotunda operación de desinformación diseñada para no cambiar nada.

Mientras tanto, varios expertos externos con largas historias en la confrontación del abuso del clero hicieron eco de sus inquietudes ante Leo Zagami, acerca de qué tan genuino es como sinodal y sobre cuáles son sus verdaderas intenciones, incluidos sus amigos en la Iglesia Militante.

Por último, pero no menos importante, una fuente anónima en el Vaticano incluso presentó una teoría extraña pero plausible que debería poner a Ratzinger bastante nervioso. La fuente informó a Leo Zagami que el Papa Benedicto XVI morirá cerca del evento, en febrero de 2019, de modo que todos los obispos, cardenales y el clero podrán asistir a su funeral sin costos funerarios adicionales para el Vaticano.

 

 

Fuente:

Leo Zagami — The Vatican will soon host the Most Important Summit in Recent History.

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