El rincón de Estulin: Proyecto iberoamericano post-crisis

El rincón de Estulin. El desmanteliamiento de los estados-nación del mundo de Westphalia y el colapso del mundo en las pan-regiones se está volviendo cada vez más obvio; y América Latina, en vez de convertirse en uno de los centros potenciales del poder mundial, está volcada en sí misma, resistiendo el caos derivado del colapso sistémico global y nadando por sobrevivir en medio de un vacío conceptual sin sentidos ni signos claros que definan el comienzo del ensamblaje de un proyecto global. Y es que, como explica Daniel Estulin, el problema clave de América Latina es que carece de la cohesión que sólo un proyecto ligado a una elite nacional o imperial subjetiva es capaz de proveer. En Latinoamérica, si se debilita ligeramente el control de un país, todos los sustratos comienzan a entrar en conflicto entre sí y se separan en todos los sentidos de la palabra, como estamos viendo ahora mismo en México, Chile o Bolivia. En América Latina no hay una élite nacional propiamente dicha porque no existe un entendimiento conceptual de nación ni una conexión económica militar psico-histórica con otros proyectos (a excepción del estadounidense), y por lo tanto no se ha formado ninguna élite de proyección global en el continente, ni se ha permitido que así suceda. Pero América Latina tiene una oportunidad: En el contexto del reformateo del globo, la presión económica, ideológica y militar externa del mundo hegemónico está disminuyendo, y un proyecto geopolítico liberal de izquierda puede surgir en Latinoamérica con nuevas fuerzas y también nuevos significados. Los intentos de crear un proyecto geopolítico en América Latina con una ideología diferente de la ideología liberal de izquierda están condenados al fracaso, ya que serían inorgánicos y también secundarios (como es el caso del proyecto de la derecha conservadora adscrita al Vaticano). Los globalistas de izquierda no necesitarán hacerse con el poder en los estados nación y unirlos, sino que crearán un modelo absolutamente nuevo de estado. Es decir un meta-estado fuera de las estructuras oficiales desviando recursos a sus propios circuitos convirtiendo efectivamente las instituciones estatales existentes —con sus instituciones obsoletas— en contornos vacíos e impotentes. En el sistema descrito no hay financistas y no hay un solo centro, pero lo que sí se contempla es el futuro de los globalistas de izquierda de corte volteriano, con tecnología cuántica y blockchain de sexta generación, y no de los globalistas de derecha. El punto quizá más débil de la estrategia es una combinación compleja de múltiples vías en las etapas iniciales, incluso antes de la aparición del sujeto. En este período, las acciones externas pueden destruir la posibilidad misma de la aparición de este jugador geopolítico privando a la humanidad de un escenario de desarrollo muy importante. Por lo tanto, el proyecto geopolítico de América Latina puede ser muy interesante y prometedor aunque la ventana de oportunidad para su formación y desarrollo es muy limitado —no más de diez o quince años— hasta que EE.UU. regrese a la mesa del juego global después de la finalización de su guerra civil.

 

 

 

 

América Latina requiere del entendimiento conceptual de nación formar su propio centro geopolítico

Mucha gente me ha pedido que explique la coyuntura del proyecto latinoamericano. El problema clave de América Latina es la falta de una elite nacional o imperial subjetiva, pues sin este aspecto fundamental no tiene posibilidad de formar su propio centro geopolítico.

Casualmente, los únicos representantes del modelo imperial del siglo XX del territorio de Iberoamérica eran los círculos gobernantes de Cuba, que incluso entonces era una subsidiaria del proyecto rojo con la influencia minoritaria del Vaticano.

En América Latina no hay una élite nacional propiamente dicha, ya que no existe un entendimiento conceptual de nación y por lo tanto no se ha formado ninguna en el continente.

¿De qué clase de nación podemos hablar actualmente en América Latina tomando como fondo los ejemplos de Francia, Inglaterra o Alemania?

Si se debilita ligeramente el control, todos los sustratos comienzan a entrar en conflicto entre sí y se separan en todos los sentidos de la palabra.

Todo lo que nos queda es la élite compradora, es decir, la que es protegida por jugadores externos, y el entorno nacional de latifundistas, oligarcas, narcotraficantes, etcétera. Y como se desprende de la matriz geoestratégica, tales elites sólo pueden realizar su estrategia propia.

Entonces surge la siguiente pregunta:

 

¿Sin un centro de proyecto propio, puede haber una agenda positiva para otros actores geopolíticos en Latinoamérica?

Sólo EE.UU. tiene esta posibilidad, ya que no existe una conexión económica militar psico-histórica suficiente del continente con ningún jugador geopolítico con la excepción de EE.UU. Mientras que Europa fue cristiana, tuvo la oportunidad de luchar y postularse para actuar en el continente, pero el satanismo ecológico liberal de derecha moderno le vuelve inaceptable para Iberoamérica.

Sin la posibilidad de América Latina para crear el núcleo apropiado que requiere un proyecto imperial de élite, Estados Unidos sigue siendo el proyecto más importante y natural y el único atractivo para ambas Américas.

Por lo tanto, debido a la carencia de una élite imperial y a la imposibilidad de formar una élite nacional, América Latina perdió sus posibilidades de subjetividad actual, debilitándose década tras década implementando estrategias cada vez más débiles.

Además, todos los actores geopolíticos pierden ante EE.UU. en términos de lazos comerciales, económicos, militares y psico-históricos con Iberoamérica, lo que permite considerar a esta última como una zona de intereses individuales.

La rotura de los estados-nación del mundo de Westphalia y el colapso del mundo en las pan-regiones se está volviendo cada vez más obvio. Pero, América Latina, en vez de convertirse en uno de los centros potenciales del poder mundial, está volcada en sí misma en medio de un vacío conceptual sin sentidos ni signos claros que definan el comienzo del ensamblaje de un proyecto global.

 

América Latina tiene un proyecto geopolítico que no es visible aún, pero que existe

Es cierto que muchos esperaban el liderazgo de Brasil como el estado más grande y económicamente más poderoso, profetizándolo como el poder central en la formación de una nueva macroregión compuesta por Iberoamérica y Sudáfrica.

La realidad no confirma estas expectativas. Pero América Latina tiene un proyecto geopolítico que no es visible aún pero que existe. La región latinoamericana es en gran medida única en su unidad y diversidad. Por un lado cuenta con la unidad del lenguaje, la religión y la historia, y por el otro cuenta con muchos elementos de las culturas nativas americanas, de los estados nacionales, y de la búsqueda constante de identidad etnocultural.

La población de Iberoamérica se caracteriza por un énfasis más fuerte en la complementación mutua de los elementos de autoidentificación: idioma, religión e historia.

Desde los días de Simón Bolívar, América Latina se ha movido hacia una comunidad de pueblos, una síntesis mestiza en oposición a un crisol y multiculturalismo, una unificación con el espíritu de libertad. La unificación de América Latina fue un prototipo de la unificación de todo el continente y de hecho toda la humanidad.

América Latina tiene todas las oportunidades de levantar la bandera caída de los globalistas de izquierda, bolcheviques, leninistas y trotskistas.

El proyecto geopolítico liberal de izquierda fue fuertemente marginado y casi completamente destruido por las élites occidentales como proyecto de izquierda y también por las élites soviéticas como proyecto liberal.

En el contexto del reformateo del mundo, la presión económica, ideológica y militar externa del mundo hegemónico está disminuyendo, y la imagen del trotskismo en evolución con Ernesto “Ché” Guevara en el estandarte puede liberarse nuevamente con nuevas fuerzas y también nuevos significados.

Los intentos de crear un proyecto geopolítico en América Latina con una ideología diferente de la ideología liberal de izquierda están condenados al fracaso, ya que serán inorgánicos y también secundarios.

Si nos fijamos en la historia de América Latina del siglo pasado, fue un giro de la versión liberal de derecha hacia la conservadora de izquierda. Y ni una ni otra condujeron al éxito ni se convirtieron en modelos propios para la mayoría de la población.

Los intentos de formar un proyecto conservador del derecha conducirán a la dependencia del Vaticano, es decir de las élites continentales de Europa, que claramente no corresponde con la imagen de futuro para un proyecto geopolítico independiente.

La apariencia final y la subjetividad de la élite del futuro proyecto globalista de izquierda latinoamericano sólo se producirá después del estallido de la guerra civil en los Estados Unidos, cuando una parte significativa de los liberales huirán del país.

Será un movimiento desde abajo —es decir desde las bases y verdaderamente izquierdista— pero que posee los recursos militares, financieros e ideológicos necesarios para la victoria en la lucha interna.

Los globalistas de izquierda no necesitarán hacerse con el poder en los estados nación y unirlos, sino que crearán un modelo absolutamente nuevo de estado. Es decir un meta-estado fuera de las estructuras oficiales desviando recursos a sus propios circuitos convirtiendo efectivamente las instituciones estatales existentes —con sus instituciones obsoletas— en contornos vacíos e impotentes.

Sí habrá un cambio en el poder real, nombres, propiedad y fronteras, sólo que las autoridades oficiales no se darán cuenta de inmediato de que lo que acaba de suceder.

En la base del meta-estado global, las instituciones sociales de la economía de bien común serán basados en tecnologías blockchain de un tipo de organización completamente nuevo.

En el sistema descrito no hay financistas y no hay un solo centro, pero lo que sí está es el futuro de los globalistas de izquierda, no de los globalistas de derecha.

La base de la globalización será la confianza de que puede comprar todo, y una organización abierta siempre lo proporcionará. Por cierto, los globalistas de izquierda serán liberales precisamente en el sentido volteriano, lo que sea un atractivo muy fuerte para todo el mundo.

 

¿Cuál sería la estrategia de América Latina para el proyecto iberoamericano post-crisis?

Paso 1 — Hacer frente a cualquier iniciativa unificadora y/o a la aparición de líderes o políticos fuertes de los países de Iberoamérica, así como problemas financieros, protestas crecientes, disturbios, movimientos partidistas, empeoramiento de la situación delictiva, exterminio físico de individuos, etcétera.

Paso 2 — Después del estallido de la guerra civil estadounidense y el colapso de la condición de estado de varios países europeos, habrá una organización de reasentamiento o/y fuga de globalistas de tendencias izquierdistas hacia América Latina, así como la evacuación de servicios de inteligencia (es decir del internacional nazi) y de elementos de Silicon Valley —también hacia América Latina.

Paso 3 — Debilitar activamente el trabajo de las instituciones estatales en todo el continente. Desplazar las estructuras e instituciones estatales oficiales de la vida de la mayoría de la población. Transferencia de casi todos los flujos financieros del continente a estructuras de la red (si no hay flujos financieros no hay impuestos y no hay poder estatal). La captura y posterior abolición casi completa de los órganos debilitados de los estados tradicionales por las estructuras de tecnología blockchain (abolición porque simplemente están desactualizados y ya no son necesarios). La formación de las fuerzas armadas unidas multinacionales para contrarrestar otros proyectos globales y defenderse de ellos. Soporte y desarrollo de tecnologías del sexto y séptimo desarrollo tecnológico, así como física cuántica y también mundo post tecnológico. Si se crea un proyecto de izquierda globalista, su importancia influencia y fuerza en el mundo será significativa y el atractivo para la población es muy alto ya que su principal recurso de lucha se encuentra en el campo de la psico-historia, el frente principal de la nueva era. A diferencia de muchos otros proyectos, los globalistas de izquierda están mirando hacia el futuro creando una parte orgánica de sexto desarrollo tecnológico: la economía trans-industrial.

El punto quizá más débil de la estrategia es una combinación compleja de múltiples vías en las etapas iniciales, incluso antes de la aparición del sujeto. En este período, las acciones externas pueden destruir la posibilidad misma de la aparición de este jugador geopolítico privando a la humanidad de un escenario de desarrollo muy importante.

Por lo tanto, el proyecto geopolítico de América Latina puede ser muy interesante y prometedor aunque la ventana de oportunidad para su formación y desarrollo es muy limitado —no más de diez o quince años hasta que EE.UU. regrese a la mesa del juego global después de la finalización de su guerra civil.

 

Daniel Estulin: La revolución de color que azotará a los Estados Unidos

 

Fuente:

Daniel Estulin / Ángel Metropolitano — PROYECTO IBEROAMERICANO POST CRISIS.

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