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El objetivo del Instituto Schiller es el valor de la vida humana: ‘La humanidad debe ser la especie inmortal’

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Por Executive Intelligence Review

16 de noviembre de 2021 (EIRNS) — En el brillante panel matutino del domingo 14 de noviembre, “No hay límites al crecimiento en el universo”, de la recién concluida conferencia internacional del Instituto Schiller, media docena de prominentes físicos y climatólogos desafiaron el supuesto “consenso científico”. Demostraron que los cambios en el clima de la Tierra son consecuencia de los cambios del ciclo solar y galáctico; que las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono no causan estos cambios; que el calentamiento es en gran medida benéfico; y que la humanidad enfrenta esos cambios adaptándose mediantes nueva infraestructura, como las compuertas marítimas y los sistemas de control de inundaciones. (Instituto Schiller: ¡La humanidad debe ser la especie inmortal! – 13-14 nov 2021 (larouchepub.com)).

Estos científicos desacreditaron valientemente, por ser completamente anticientífica, la maltusiana “cumbre sobre el cambio climático global” que acaba de concluir en Glasgow, y que ahora se conoce acertadamente como “FIASCOP26.”

¿Cómo puede alguien creer que a los banqueros, multimillonarios y miembros de la realeza en Glasgow les importaba algo sobre el “calentamiento global”? Repitieron ahí exactamente lo que declararon hace 50 años sus predecesores maltusianos, quienes nunca habían oído hablar del “calentamiento global” y ¡no tenían ni idea de que la temperatura de la Tierra se dirigiera en ninguna dirección! Pero igual que ahora, exigían un nivel de vida más bajo, vidas más cortas, y menos seres humanos en la Tierra.

En la Conferencia Mundial de Población de la ONU de 1974 en Bucarest, los principales maltusianos ahí presentes (David Rockefeller; el jefe del Club de Roma, Aurelio Peccei; y el funcionario de la ONU Lester Brown) nunca habían oído la voz de oro de Al Gore sobre el CO₂, ni del calentamiento global. Y sin embargo, hicieron las mismas declaraciones sobre la reducción del nivel de vida y de la población humana, en especial en las naciones subdesarrolladas, que los principales maltusianos en Glasgow, el príncipe Carlos, Klaus Schwab, Mark Carney, sir Mike Bloomberg, etc. Y el Club de Roma de Peccei había publicado en 1972 el libro Los límites del crecimiento, para alegar que la población humana estaba sobrecargando los recursos de la Tierra y tenía que reducirse.

 

club de roma

 

En Bucarest, Aurelio Peccei dijo: “Pero el hecho fundamental sigue siendo que esta fenomenal multiplicación de los seres humanos es un acontecimiento desbocado de tal magnitud que se inyectarán incalculables tensiones y presiones en un sistema ya peligrosamente propenso a las crisis. El hombre acabará con la naturaleza… La disponibilidad de energía barata y abundante, nuclear o de otro tipo, en manos de una sociedad de masas inmadura es más probable que la impulse hacia el desastre que cualquier déficit energético”.

El fundador del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab, dice ahora: El desarrollo de la infraestructura para alargar y mejorar la vida en los países en desarrollo, “revela el enigma central de la lucha contra el cambio climático. La misma fuerza que ayuda a la gente a salir de la pobreza y llevar una vida digna, es la que está destruyendo la habitabilidad de nuestro planeta para las generaciones futuras. Las emisiones que provocan el cambio climático no son solo el resultado de industriales o sesentayocheros occidentales. Son la consecuencia del deseo de crear un futuro mejor para uno mismo”.

Aurelio Peccei en Los límites del crecimiento y en Bucarest, sin las palabras en boga, “clima” y “emisiones”, no obstante “sabía” que demasiados seres humanos, viviendo demasiado y bien, utilizaban los recursos e interferían en la acumulación de grandes fortunas de los bancos y multimillonarios en la forma de enormes burbujas de deuda. Así que alegaba que estas crecientes poblaciones “arruinarían el planeta”. Ese engendro colonialista de Malthus, financiado por Rockefeller, al igual que el actual jefe del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab, concluía tristemente que la gente del “Tercer Mundo” no debía nacer, o debía morir antes.

Lyndon LaRouche, su futura esposa Helga Zepp, y su movimiento, le declararon la guerra política a Peccei y demás en 1972 por resucitar el “fascismo de Hjalmar Schacht”, el jefe del banco central de Hitler y su ministro de economía, que habría funcionado y matado de hambre a millones de personas con o sin gas de cianuro.

Hoy en día, los geopolíticos maltusianos de la City de Londres y de Wall Street, bajo la batuta del imperio británico, ni siquiera se molestan en citar el fraude del “cambio climático antropogénico” cuando deciden que millones de afganos deben morir este invierno porque no se puede permitir que el gobierno Talibán utilice los fondos de reserva de Afganistán; que millones de haitianos deben morir porque no es posible ningún plan de desarrollo económico y científico en Haití, ¡cuando el Instituto Schiller ya ha diseñado y conseguido el apoyo para uno muy poderoso!

Después de haber celebrado esta conferencia extremadamente influyente, luego de haber derrotado el intento de YouTube de mantenerla fuera de Internet, Helga Zepp-LaRouche declaró que el Instituto Schiller debe ahora “avanzar a toda velocidad” con sus iniciativas para forzar la liberación de los fondos afganos; para desarrollar Haití “desde el carbón vegetal hasta la energía de fusión”; para conseguir al menos la colaboración de Estados Unidos, China y Rusia y asegurar un sistema de salubridad capaz de combatir las pandemias en todos los países de la Tierra. Toda vida debe ser valorada: “La humanidad debe ser la especie inmortal”.

 

El Club de Roma, la agenda de despoblación mundial y la farsa del calentamiento global ‘provocado por el hombre’

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Fuente:

LaRouche Perú: Editorial EIR 17 noviembre 2021: El objetivo del Instituto Schiller es el valor de la vida humana: “La humanidad debe ser la especie inmortal”.

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