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El futuro de la paz y la seguridad mundiales depende de que la gran mayoría de las naciones consigan defender a la ONU de los esfuerzos malignos de Occidente

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Por Strategic Culture Foundation

Desde que Joe Biden asumió la presidencia de Estados Unidos, la nueva administración de Washington ha hecho repetidas referencias al “orden basado en reglas” en las relaciones internacionales, acusando a Rusia y China de socavar este orden putativo.

Esto es tan audaz como que un cazador furtivo se designe a sí mismo como guardián de la caza. Porque no hay potencia tan canalla y temeraria como Estados Unidos y sus secuaces occidentales cuando se trata de eviscerar el derecho internacional. La letanía de guerras ilegales, naciones destruidas y sanciones económicas inhumanas es testimonio de ello.

Sin embargo, lo que está ocurriendo aquí es un atrevido lavado de cara cosmético para la misma fea conducta de siempre. La elevada retórica de la administración Biden pretende distinguir a la nueva administración de la anterior Casa Blanca de Trump y su mantra de “América primero”. El presidente Biden y sus ayudantes intentan proyectar un aparente retorno al multilateralismo en contraposición al nacionalismo a ultranza de Trump. Y por eso oímos hablar mucho de que Estados Unidos promete defender el orden basado en normas.

La diferencia es meramente retórica. La realidad consistente es que Estados Unidos y sus aliados occidentales buscan un enfoque unilateral de las relaciones internacionales. El gobierno de Biden es un poco más hábil en comparación con el equipo de Trump en lo que respecta a las relaciones públicas y el giro mediático para cubrir esta realidad de las ambiciones hegemónicas estadounidenses.

Para que no lo olvidemos, las ambiciones hegemónicas son un anatema para un orden mundial democrático basado en la igualdad entre las naciones y el respeto universal del derecho internacional.

El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, puso en evidencia la farsa esta semana en sus comentarios públicos tras una reunión con el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, en Moscú. En declaraciones a los medios de comunicación, Lavrov dijo: “Observamos que Rusia considera que los intentos de algunos países occidentales de promover enfoques unilaterales eludiendo los mecanismos colectivos establecidos para desarrollar soluciones basadas en el derecho internacional son uno de los principales retos actuales. Consideramos que desarrollar ciertas reglas a espaldas de la mayor parte de la comunidad internacional y luego imponerlas a otros como normas universales es una práctica inaceptable y peligrosa”.

Lavrov continuó con comentarios más mordaces: “Estamos asistiendo a la creación de coaliciones y asociaciones situacionales fuera de la ONU, que se arrogan el derecho de hablar y actuar en nombre de todos los demás”.

Se trataba de una referencia velada a que Estados Unidos está intentando desplegar el G7, la OTAN, el Quad, los Cinco Ojos, etc., como instrumentos geopolíticos hostiles para obstaculizar a Rusia y China.

 

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Lo que está ocurriendo a un ritmo acelerado bajo la administración Biden es altamente corrosivo para el derecho internacional y amenaza la seguridad global. Las Naciones Unidas y la arquitectura global de las relaciones internacionales establecida después de la Segunda Guerra Mundial están siendo sustituidas por una definición occidental de reglas ad hoc.

El llamado “orden basado en reglas” es en realidad reglas definidas por Estados Unidos y sus aliados que hacen que los demás se ajusten a su orden deseado.

Como señala Lavrov, esto equivale a usurpar las Naciones Unidas, la Carta de la ONU y el cuerpo de derecho internacional ya existente por un régimen totalmente nuevo definido por Occidente que luego se impone a los demás. Tal resultado sería una negación completa del orden de posguerra que ha existido. Lejos del “orden”, es una inmersión en el desorden y la confrontación, como la que precedió a la ONU en la década de 1930 y que condujo a la guerra mundial.

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Rusia, China y otras naciones son muy conscientes del engaño que están perpetrando Estados Unidos y sus aliados europeos y otros occidentales.

La semana pasada, en un discurso ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Lavrov dilucidó aún más el razonamiento en bancarrota de las potencias occidentales. Merece la pena citarlo extensamente. Dijo: “Al darse cuenta de que es imposible imponer sus prioridades unilaterales o en bloque a otros Estados en el marco de la ONU, los principales países occidentales han intentado invertir el proceso de formación de un mundo policéntrico y frenar el curso de la historia…

“Con este fin, se propone el concepto de orden basado en normas como sustituto del derecho internacional. Hay que tener en cuenta que el derecho internacional ya es un conjunto de normas, pero normas acordadas en plataformas universales y que reflejan un consenso o un amplio acuerdo. El objetivo de Occidente es oponer a los esfuerzos colectivos de todos los miembros de la comunidad mundial otras normas elaboradas en formatos cerrados y no inclusivos, para luego imponerlas a todos los demás. Sólo vemos el daño en estas acciones que pasan por encima de la ONU y pretenden usurpar el único proceso de toma de decisiones que puede reclamar una relevancia global.”

La ironía suprema es que las potencias occidentales que se precian de ser virtuosas acusan a Rusia y a China de socavar el “orden” internacional cuando son ellas las que están blandiendo un hacha contra el único sistema de multilateralismo verdaderamente universal: las Naciones Unidas y la Carta de la ONU. La Carta, establecida tras la guerra de 1945, obliga a todas las naciones a respetar la igualdad de soberanía, a repudiar la fuerza militar ilegal sin la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU y a desistir de interferir en los asuntos internos de otros Estados.

El uso unilateral de la fuerza militar y la imposición de sanciones económicas contra otras naciones se ha convertido en una violación rutinaria y atroz de la Carta de la ONU por parte de Estados Unidos y sus aliados occidentales.

Si Estados Unidos y otros países creyeran realmente en la defensa de las normas y el orden, entonces se atendrían a las únicas normas de derecho internacional universalmente reconocidas que ya existen y que están consagradas en la Carta de la ONU.

Es porque Rusia y China son lo suficientemente fuertes como para insistir en la Carta de la ONU y en el derecho internacional que los Estados canallas de Estados Unidos y sus cómplices occidentales se ven obligados a inventar otras reglas para satisfacer sus deseos hegemónicos dictatoriales. Al intentar ese golpe de facto contra las Naciones Unidas, las potencias occidentales están poniendo en peligro la seguridad mundial. Están tratando de hacer retroceder el reloj a una era de la ley de la selva parecida a la de los años treinta.

El futuro de la paz y la seguridad mundiales depende de que Rusia, China y la gran mayoría de las naciones logren defender a la ONU contra los esfuerzos malignos de Occidente. Qué paradójica es la arrogante propaganda occidental.

 

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Fuente:

Strategic Culture Foundation: ‘Rules-Based Order’ Is Cover for Destructive Western Hegemonic Ambitions; 14 de mayo de 2021.

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