Documento del FBI clasifica a los teóricos de la conspiración como ‘terroristas domésticos’

Hace medio siglo, la CIA conceptualizó el término “teoría de la conspiración” como un arma. Al principio se usaba simplemente para etiquetar y marginar a quienes cuestionan las narrativas oficiales del gobierno. Pero ahora el gobierno de los Estados Unidos está redefiniendo esa percepción conceptual para apuntarla con más cinismo y vehemencia contra las cabezas de quienes piensan y cuestionan al Estado, según un nuevo documento del FBI que define a los teóricos de la conspiración como “terroristas domésticos.”  Los medios de comunicación convencionales informaron a principios de este mes sobre un boletín de inteligencia publicado en mayo por la oficina del FBI en Phoenix, el cual alega que existe una conexión entre las llamadas “teorías de conspiración” y el terrorismo doméstico. En el siguiente artículo, publicado en Global Research, Andrew Korybko explica por qué la sospecha promovida por el FBI para sugerir que las personas que no creen en la narrativa oficial sobre los acontecimientos califican automáticamente como posibles terroristas es —además de mentirosa— una definición que atenta contra los conceptos y valores fundamentales que la nación estadounidense dice defender.

 

La criminalización de facto de la libertad de expresión es una tendencia continua en la sociedad estadounidense que ya ha presionado a muchas personas a autocensurarse en público para evitar el escrutinio oficial de las autoridades o el hostigamiento de sus opositores políticos, pero un boletín de inteligencia publicado en mayo por la oficina de Phoenix del FBI, y que fue reportado tardíamente por los medios de comunicación convencionales a principios de este mes, podría extender aún más la ya infame censura al criminalizar de facto la búsqueda en línea de información alternativa que contradiga la narrativa oficial sobre acontecimientos diversos.

La “policía secreta” (como se le llamaría al FBI en otros países) cree que existe una conexión entre las llamadas “teorías de conspiración” y el terrorismo doméstico, y aunque sea verdad que algunas personas con creencias controversiales hayan terminado matando a otros (como los fanáticos talmudistas que masacran niños palestinos), sospechar que cualquiera que se dedique a buscar o analizar todas las perspectivas de cada historia es automáticamente un posible terrorista, es una lógica que va en contra de los conceptos e ideales fundamentales de la nación estadounidense.

fbi teorías de la conspiracion

El apéndice B del documento, por ejemplo, dice lo siguiente:

“Las teorías de conspiración a las que se hace referencia en este boletín de inteligencia han sido clasificadas como antigubernamentales, basadas en la identidad o políticas marginales porque afirman actos selectivos y malévolos, ya sea por un gobierno federal supuestamente hostil y tiránico, por grupos raciales, religiosos o minorías sociales, o por opositores políticos.”

Los ejemplos dados para cada categoría son “Nuevo Orden Mundial”, “Naciones Unidad” y “Banderas Falsas”; “Gobierno sionista”, “Islamberg”; y “Pizzagate” y “QAnon”, respectivamente, seguidos de una breve descripción de cada uno. Lo que es tan peligroso acerca de estas categorizaciones es que algunas de ellas son lo suficientemente amplias como para ser aplicables a prácticamente cualquier persona que sea escéptica sobre los eventos recientes, lo que a su vez podría poner a estas personas en listas de vigilancia terrorista y posiblemente incluso resultar en restricciones a sus libertades civiles, como su derecho a ejercer la Segunda Enmienda si las llamadas “leyes de bandera roja” son aplicables en su estado y las compañías de Big Tech informan a las autoridades que alguien estaba investigando o discutiendo tales narrativas no oficiales en línea.

Por ejemplo, el FBI describe la “teoría de la conspiración” del “Nuevo Orden Mundial” como la afirmación de que “un grupo de élites internacionales controla los gobiernos, la industria y las organizaciones de medios, instiga grandes guerras, lleva a cabo eventos secretos y manipula las economías con el objetivo de establecer el control global”, que básicamente resume el modus operandi del sistema neoliberal dirigido por los estadounidenses.

Según la propia definición de la Oficina, los disidentes que expresaron su creencia de que la guerra de los Estados Unidos contra Irak en 2003 se inició con una falsa acusación promovida por los medios de comunicación convencionales para hacer creer al auditorio que Irak tenía “armas de destrucción masiva” —misma sirvió para avanzar la influencia estadounidense en la región geopivotal, tri-continental y rica en energía conocida como el Medio Oriente—, serían tratados como “teóricos de la conspiración” y por lo tanto como posibles “terroristas domésticos” según la clasificación reciente del FBI.

Sin embargo, esa llamada “teoría de la conspiración” ha sido vindicada por el revisionismo histórico como un “hecho de conspiración.” Análogamente, en el contexto contemporáneo, quienes hoy son clasificados como “teóricos de la conspiración” por pensar que los Estados Unidos y sus aliados están generando propaganda falsa con el fin de “contener” a Rusia, China e Irán, pronto podrían ser vistos como enemigos no oficiales del estado.

Otro ejemplo del potencial de la falsa asociación de la “teoría de la conspiración” con el “terrorismo doméstico”, fabricada por el FBI, puede leerse en su definición distorsionada de la “conspiración de las Naciones Unidas”, que según su dislocada percepción establece que: “la ONU está siendo utilizada por un malvado Cabal internacional con el propósito de erosionar la soberanía estadounidense, despojar las libertades individuales y traer tropas extranjeras al suelo estadounidense para reemplazar la democracia con la tiranía global.”

Nada menos que el actual presidente de los Estados Unidos ha cuestionado públicamente el papel de la ONU en la erosión de la soberanía estadounidense, al igual que la mayoría de sus partidarios. Sin embargo, el boletín del FBI clasifica esa creencia como una “teoría de la conspiración” que podría indicar un “terrorista” en ciernes. Se podrían compartir muchos más ejemplos de este tipo acerca de cómo la “policía secreta” podría usar fácilmente la definición de “teorías de conspiración” de la oficina de Phoenix para “justificar” un estado de vigilancia poco ética de los objetivos internos por razones políticas, lo que es antiamericano hasta el núcleo a pesar de que se da por sentado que esto ya está sucediendo en un grado incierto. Si las “leyes de bandera roja” se expanden en todo el país, entonces los propios partidarios de Trump podrían verse desarmados a la fuerza solo por estar de acuerdo con él.

Los demócratas también deberían estar preocupados, pues también podrían encontrarse en las listas de vigilancia del gobierno como “teóricos de la conspiración” al igual que sus rivales republicanos, simplemente por haber visitado un sitio web “equivocado” que cuestiona las narrativas oficiales. Potencialmente, medios internacionales rusos como RT o incluso medios de comunicación estadounidenses independientes / alternativos, podrían ser clasificados como “terroristas.” Todo depende de la conceptualización bajo la cual los proveedores de servicios de Internet sean obligados a definir lo que es una “teoría de la conspiración”, para entonces “marcarlos” como “sospechosos.”

Es posible que los demócratas no se preocupen demasiado por restringir sus derechos de la Segunda Enmienda a través de “leyes de bandera roja”, pero también podrían someterse a otras formas de acoso estatal selectivo de forma selectiva dependiendo de los caprichos subjetivos de la “policía secreta.” Es por estas razones que la oposición a la criminalización de facto de la investigación en línea del FBI (que en muchos casos se basa en la expresión criminalizada de la libertad de expresión) debería ser un tema bipartidista, porque va en contra de todo lo que Estados Unidos pretende defender.

 

Censura y purga de internet en 2018 es reminiscente de las infames quemas de libros y bibliotecas de la Antigüedad

 

Fuente:

Andrew Korybko — The FBI’s Alleged Conspiracy Theorist-Terrorist Connection Is Anti-American.

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