Si Maduro es destituido ilegalmente y violentamente de su cargo, ¿qué vendrá después? Probablemente el caos, ya que no existe una oposición unificada. El caos es lo que Estados Unidos desea, porque el caos le da a los Estados Unidos una excusa para sus intervenciones. Una oposición disfuncional le da a los Estados Unidos el poder de convertirse en el creador de cualquier gobierno que se ajuste a sus intereses geoestratéticos. Pues los Estados Unidos tienen un “derecho” autoproclamado a intervenir cualquier lugar de América Latina, en cualquier momento, según la Doctrina Monroe de 1823, y el corolario de Roosevelt “Big Stick” de 1904. Como regla general, las doctrinas de los Estados Unidos no se convierten en leyes internacionales y, en cambio, suelen violar el derecho internacional. Tan solo hay que ver lo acaecido en Irak, Afganistán, Libia, y recientemente Siria. Las doctrinas son solo una “lista de deseos” de la política exterior de los Estados Unidos. Y el principal objetivo de la política exterior de los Estados Unidos es promover la explotación corporativa estadounidense de países extranjeros en nombre del sionismo y del imperio británico-romano corporativo 2.0. Si Estados Unidos se abre camino en Venezuela, entonces Venezuela será gobernada por oligarcas, dictadores, militares, o una confabulación de esos tres aliados naturales. Es obvio que hace falta una limpieza profunda de todos los corruptos dentro del gobierno venezolano. Pero también hay que tener en cuenta que detrás de los gritos de libertad están los mismos que destruyeron a Ucrania, Libia, Irak, Siria, etc. Hay buenas razones para creer que el colapso de los precios del petróleo fue una conspiración entre Estados Unidos y Arabia Saudita, ya que las víctimas económicas fueron Rusia y Venezuela, dos de los países en los que Estados Unidos está tratando de cambiar el régimen. El petróleo es el 95% de los ingresos de las exportaciones de Venezuela y el 25% de su PIB. Estados Unidos está pisando fuerte el cuello de Venezuela, asfixiándola con sanciones económicas y matando de hambre a los niños venezolanos. Los Estados Unidos utilizan la guerra psicológica y la propaganda para acondicionar los países extranjeros a su conveniencia. Estados Unidos utiliza amenazas, sobornos, aislamiento político, sanciones económicas y el recordatorio constante de que “todas las opciones están sobre la mesa.” Los medios de comunicación convencionales son cómplices al mantener un ritmo constante de propaganda. Estados Unidos ha estado tratando de cambiar el régimen en Venezuela desde que Hugo Chavez asumió el poder. En 2002 Bush apoyó un golpe de estado fallido. Recientemente, Trump y sus amigos han estado planeando otro golpe. El periodista del diario The Guardian, Tom Phillips, lo pronosticó así el 11 de enero de 2019: “Juan Guaidó de la oposición está pidiendo una intervención internacional y un golpe militar.” Y el 15 de enero, David William Pear dio relieve y transparencia a las palabras de Phillips al escribir en Global Research que “un cambio de régimen ilegal violento en Venezuela es muy probable muy pronto.” Ambos acertaron, aunque como explica David William Pear, Tom Phillips es un lacayo al servicio del aparato de propaganda estadounidense, al igual que el diputado venezolano de 35 años de edad, Juan Guaidó, quien se autoproclamó este miércoles como “presidente interino” de Venezuela, en medio de una manifestación opositora en Caracas. Juan Guaidó fue avalado por Donald Trump y por el Grupo de Lima. Con la excepción de Carlos Alvarado Quesada, centroizquierda de Costa Rica, y Andrés Manuel López Obrador, izquierdista históricamente electo de México, los miembros del Grupo de Lima son secuaces de Washington, gobiernos de derecha y dictaduras. Los artistas del cambio de régimen de los EE.UU. y sus títeres en los medios de comunicación nunca consideran lo que podría venir después. Realmente no les importa la gente, excepto como apoyo para el cambio de régimen. Cuando el gobierno socialista de Maduro caiga, entonces Venezuela será entregada a los oligarcas de derecha, quienes cumplirán las órdenes de Washington y del Cártel Bancario internacional. Y no es que esta nota promueva a Maduro, a Guaidó, ni mucho menos a los EE.UU., sino que el principio de no intervención de las naciones y el derecho internacional son máximas que deben ser respetadas por sobre todas las cosas. Es muy posible que Venezuela pronto sustituya a sus delincuentes locales para entregarse a los criminales internacionales de más alto nivel. Lo que pocos comprenden es que estos últimos propiciaron toda esta situación desde un principio. Lo han hecho a lo largo de toda la historia a través de la creación de dualismos como el de izquierda versus derecha, globalismo versus nacionalismo, etc. Estos personajes, que operan desde la sombra y que también se les conoce como el imperio británico-romano 2.0, se especializan en desestabilizar sociedades para crear caos e intervenirlas; su lema es “dividir y conquistar”, que es la prima que cumplen a través de sus agentes jesuitas y de la masonería. La desgracia que vive el pueblo venezolano es tan urgente que muchos de sus ciudadanos están tan desesperados que ya ni siquiera les interesa detenerse a considerar que los artífices de su circunstancia son los mismos agentes que han desestabilizado a gran parte de América Latina y Oriente Medio durante décadas mediante amenazas, sobornos, aislamiento político y sanciones económicas. Lo que ocurre actualmente en Venezuela es la consecuencia de esa situación, pues el imperio te oprime y asfixia hasta que ya no puedes más, y entonces terminas rogando por un cambio urgente, aunque este implique acabar entregándote a él.

 

 

Estados Unidos está matando niños en Venezuela a través de sanciones económicas

El pueblo venezolano rechazó abrumadoramente los 40 años de la oligarquía cuando eligió a Hugo Chávez en 1998. Chávez se presentó a las elecciones a través de una plataforma socialista. Estados Unidos ha estado tratando de derrocar al movimiento socialista de Chávez desde el primer momento en que este asumió el poder. En 2002 Bush apoyó un golpe de estado fallido. Trump y sus amigos han estado planeando otro golpe.

Después de que Hugo Chávez murió de cáncer a la edad de 58 años en 2013, su vicepresidente Nicolás Maduro asumió constitucionalmente su cargo. Maduro ha estado luchando para continuar los programas socialistas de Chávez para los pobres. Maduro no es Chávez, pero está tratando de continuar con su legado, y fue reelegido democráticamente a su segundo mandato en 2018. Maduro enfrenta muchos problemas económicos, muchos de ellos derivados del colapso del precio internacional del petróleo en 2015.

Hay buenas razones para creer que el colapso de los precios del petróleo fue una conspiración entre Estados Unidos y Arabia Saudita, ya que las víctimas económicas fueron Rusia y Venezuela, dos de los países en los que Estados Unidos está tratando de cambiar el régimen. El petróleo es el 95% de los ingresos de las exportaciones de Venezuela y el 25% de su PIB.

El otro gran problema para Maduro es que, además del colapso de los precios del petróleo, EE.UU. impuso sanciones económicas aplastantes. Un artículo de Tom Phillips expone involuntariamente la mentira de que las sanciones fueron dirigidas, y no pretendidas como castigo colectivo de la gente. “¡Los niños se están muriendo!”, se queja Phillips. Pero en lugar de utilizar a los niños muertos como utilería de propaganda, las sanciones económicas deberían suspenderse de inmediato para enviar ayuda humanitaria para salvar las vidas de estas víctimas inocentes. Pero Phillips no menciona nada de eso en su artículo.

Estados Unidos está pisando fuerte el cuello de Venezuela, y asfixiando a los niños venezolanos. Así lo han hecho también en Oriente Medio. Hace solo unas semanas, Pompeo se burló de Irán diciendo: “si quieres que tu gente coma.”

 

EE.UU. dice que el socialismo no funciona, sin embargo Estados Unidos está en bancarrota

Los críticos de Chávez y Maduro afirman que el socialismo nunca funciona. Funcionó bien bajo Chávez, ya que las personas salieron de la pobreza. La desigualdad declinó dramáticamente. Los críticos culpan a Chávez y ahora a Maduro por “gastar demasiado” en los pobres.

Pero a medida que EE.UU. sale de una crisis económica acaba entrando a otra, y es que el capitalismo no funciona, pues es un modelo que necesita recursos ilimitados; y sin embargo, mientras no se liberen los secretos de la energía libre, aún seguimos viviendo en un planeta con recursos limitados.

Con su hiperneoliberalismo, Estados Unidos es el número 25 en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU, ajustado a la desigualdad. Los Estados Unidos tienen su propia crisis de salud de 45,000 personas que mueren cada año porque no pueden pagar la atención médica. Y en este momento, los Estados Unidos tienen una deuda de aproximadamente $21.6 billones de dólares.” Como dice James G. Rickards:

“Una deuda de $ 21.6 billones estaría bien si tuviéramos una economía de $50 billones. La relación deuda / PIB en ese ejemplo sería de alrededor del 40%. Pero no tenemos una economía de $50 billones. Tenemos alrededor de $20 billones de economía, lo que significa que nuestra deuda es más grande que nuestra economía.”

Es triste que los críticos nunca culpan a los problemas económicos de un país por el gasto excesivo de las armas estadounidenses, la concentración de la riqueza en unas pocas familias ricas o la austeridad de la gente debido a la austeridad torcida por el FMI que impone la deuda. Los pobres son prescindibles para los oligarcas del Norte y del Sur. La atención médica de los EE.UU. y la infraestructura necesaria sufren un gasto excesivo en el ejército y las guerras.

El socialismo, incluso uno democrático, es una mala palabra para los EE.UU., porque los gobiernos socialistas utilizan los recursos naturales de su país y las empresas estatales para el beneficio de la gente. Y las corporaciones estadounidenses quieren esos recursos, privatizan las empresas estatales y tienen a las personas pobres como fuente de mano de obra barata. El motor de la política exterior de los Estados Unidos es lo que quieren las corporaciones.

 

La política de Estados Unidos obedece al corporativismo

La política exterior de los Estados Unidos y la explotación corporativa de los Estados Unidos en América Latina sólo aumentan la pobreza. A los pobres y a los indígenas se les roba la tierra, y los escuadrones paramilitares de la muerte hacen cumplir su expulsión. Los grandes propietarios de tierras, las corporaciones de recursos y las plantaciones de monocultivos para la exportación a menudo son corporaciones estadounidenses.

Los acuerdos comerciales desleales permiten la importación de productos agrícolas baratos de los Estados Unidos. Los productos agrícolas baratos, como el maíz, están altamente subsidiados por los contribuyentes de los EE.UU., y el bienestar corporativo a la agroindustria. Los pequeños agricultores indígenas no pueden competir con las importaciones estadounidenses, son expulsados del negocio y de sus granjas. Sin ningún otro lugar adonde ir, los pobres y desposeídos emigran a la ciudad donde son explotados como esclavos asalariados. Debido a que los pobres son vulnerables, son blancos fáciles de extorsionar por parte de bandas criminales, mientras que la policía corrupta mira hacia otro lado.

Irónicamente, los pobres huyen por sus vidas hacia los brazos de su abusador —los Estados Unidos— en busca de protección y la oportunidad de ganar un salario para subsistir. Es por eso que EE.UU. está experimentando oleadas de migrantes de Guatemala, Honduras y El Salvador que buscan asilo político, más allá de que estas oleadas también son financiadas por agentes del Estado Profundo global.

Trump quiere que los Estados Unidos sea una “comunidad cerrada.” Pero cuando otros países, como Venezuela, quieren ser una “comunidad cerrada” y evitar que las corporaciones estadounidenses y el comercio injusto los exploten, entonces EE.UU. les envía a sus chacales.

En los viejos tiempos, los EE.UU. “abrían comunidades cerradas” extranjeras con cañoneras y admitían que el propósito eran intereses comerciales. Hoy en día, las ONGs hacen abiertamente lo que la CIA solía hacer de manera encubierta para sembrar el descontento, la oposición y la violencia.

 

Estados Unidos ha invadido casi todos los países de América Latina y el Caribe en los últimos 200 años

En un momento u otro, en los últimos 200 años, los Estados Unidos han invadido casi todos los países de América Latina y el Caribe; algunos de ellos varias veces. Las invasiones estadounidenses no han sido con fines democráticos sino por razones comerciales, y para convertir a los invadidos en un fuente de riqueza para las familias de nuevos ricos de la élite estadounidense.

Los Estados Unidos utilizan la guerra psicológica y la propaganda para acondicionar los países extranjeros a su conveniencia. Estados Unidos utiliza amenazas, sobornos, aislamiento político, sanciones económicas y el recordatorio constante de que “todas las opciones están sobre la mesa.” Los medios de comunicación convencionales son cómplices al mantener un ritmo constante de propaganda.

Los Estados Unidos siempre presentan su agresión como una preocupación por la democracia, los derechos humanos o porque Estados Unidos se siente “amenazado” por algún país pequeño, como Cuba, Bolivia o Venezuela. El absurdo y la flagrante cobardía no existen en la mente de los responsables de la formulación de políticas de los EE.UU. o de sus escenógrafos de los medios de comunicación. El ataque multifacético de los EE.UU. en la pequeña Granada (con una población más pequeña que un solo vecindario en Brooklyn y sin fuerzas armadas reales) fue aclamado como una victoria para las armas estadounidenses, y convertido en una película “heroica” de Clint Eastwood. Y como es típico, Pompeo dio un discurso de mentira en El Cairo que dice que Estados Unidos es una fuerza para el bien, y elogió a los sangrientos militares y al dictador golpista Sisi. Eso sí, mencionar los intereses comerciales, los bancos codiciosos y el complejo industrial-militar se considera grosero y censurable, aunque esa es la verdad detrás de la política exterior de los Estados Unidos y el Imperio Británico-romano 2.0.

 

Lista maestra de cambios de régimen e intentos de derrocamiento inducidos por EE.UU. alrededor del mundo

 

Los medios de comunicación convencionales son cómplices del corporativismo

Los medios de comunicación convencionales son actores activos y colaboradores en la preparación de la audiencia doméstica para las guerras de agresión, las intervenciones y los cambios de régimen de EE.UU. Los mockingbirds, como Tom Phillips, solo pueden ser descritos de manera caritativa como “idiotas útiles” para avanzar en la agenda de los Estados Unidos, cuando no son colaboradores totalmente ocultos. Los principales medios de comunicación, como The Guardian, crean una atmósfera de crisis similar a la de un circo. Convencen al público —a través de un lavado de cerebro— de que “hay que hacer lo que los EE.UU. quieren que se haga.”

Después de una invasión de los EE.UU., los medios de comunicación convencionales cubren las portadas con la versión impuesta de lo ocurrido. Y cuando todas sus mentiras salen a la luz, como ocurrió con la guerra de Irak, entonces los medios de comunicación meten la cabeza en la arena y niegan cualquier responsabilidad. Pero en todos los casos, cuando los medios de comunicación actúan como propagandistas de la guerra, también tienen sangre en sus manos. Son cómplices de primer grado de graves crímenes internacionales por los cuales las personas fueron ahorcadas bajo los estatutos de los tribunales de Nuremberg.

El imperialismo estadounidense, el neocolonialismo, la explotación de recursos, la austeridad impuesta, el comercio desleal y el monopolio estadounidense del sistema financiero internacional han destruido la vida de millones de personas.

Tom Phillips es el títere de The Guardian en América Latina para los neoconservadores de Washington que intentan destruir a Venezuela. No se trata de que sea pro-maduro o contra-maduro. Se trata de la integridad y profesionalidad del periodismo.

Tom Phillips, Luke Harding y The Guardian son facilitadores de los proyectos de cambio de régimen de los Estados Unidos, desde Rusia, Irán y Corea del Norte hasta Venezuela. Han abandonado su responsabilidad ante el público y la libertad. Los artículos anti-Maduro de Tom Phillips aparecen casi a diario.

 

El Grupo de Lima fue creado para derrocar a Nicolás Maduro

El Grupo de Lima se formó en 2017 con el propósito específico de derrocar a Maduro y al socialismo. Las huellas dactilares de Washington están por todo el Grupo de Lima. Como escribió Tom Phillips:

“El Grupo de Lima votó el 4 de enero para imponer sanciones regionales aplastantes en Venezuela… más niños morirán… y declararon ilegítima la elección democrática de Maduro.”

Antes de que votara el Grupo de Lima, del cual Estados Unidos no es miembro, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo, dio una presentación en video al grupo. El mensaje de Pompeo de “zanahorias” para los que votaron correctamente y “palos” para los que votaron incorrectamente fue claro. Qué vergüenza ver a los estadounidenses intimidar y humillar de ese modo a sus vecinos del sur.

Los miembros del Grupo de Lima son Argentina, Brasil, Canadá (que ni siquiera debería ser un miembro), Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y México. Con la excepción de Carlos Alvarado Quesada de Costa Rica, y Andrés Manuel López Obrador de México, los miembros del Grupo de Lima son secuaces de Washington, es decir gobiernos de derecha y dictaduras.

La mayoría de los miembros del Grupo de Lima están descalificados para juzgar a otra persona, debido a sus propios registros miserables sobre democracia y derechos humanos. El Grupo de Lima está compuesto, en su mayor parte, de estados mafiosos que trabajan para su padrino de los Estados Unidos.

masón juan guaidó

 

 

Las 79 bases militares de los EE.UU. en América Latina

Estados Unidos tiene 79 bases militares en América Latina. El supuesto propósito de estas bases estadounidenses en América Latina es contrarrestar las amenazas de:

“Cuba, Venezuela y Bolivia; la lucha contra el narcotráfico; redes criminales regionales y transnacionales; la mayor presencia de China, Rusia e Irán en América Latina y el Caribe; respuesta a desastres (recuerde la “ayuda” que recibió Haití después del terremoto); así como el papel asignado a las fuerzas de seguridad en cada país en términos de orden interno, regional e internacional.”

¡Qué montón de mentiras! ¿La minúscula Cuba, con 10 millones de personas, es una amenaza? ¿Venezuela, con un presupuesto militar de $6 mil millones es una amenaza? Bolivia, con 11 millones de personas, un presupuesto militar de $659 millones y su moderado presidente Evo Morales, el primer presidente indígena nativo, ¿es una amenaza? ¿Qué hay de la supuesta ayuda a Haití que ingresó a la Fundación Clinton y nunca llegó a la gente? ¡Ridículo!

Al igual que con toda la política exterior de EE.UU., la verdadera razón de sus bases militares es la promoción de sus intereses de las corporaciones y del neoliberalismo global. Como dijo el general Smedley Butler en su pequeño clásico, “La guerra es una raqueta”:

“Pasé 33 años y cuatro meses en el servicio militar activo y durante ese período viví la mayor parte de mi tiempo como un hombre musculoso de clase alta para Big Bussiness, para Wall Street y los banqueros. En resumen, yo era un chantajista, un gángster para el capitalismo. Ayudé a que México y especialmente Tampico fueran seguros para los intereses petroleros estadounidenses en 1914. Ayudé a hacer de Haití y Cuba un lugar decente para que los muchachos del National City Bank recaudaran ingresos. Colaboré en la violación de media docena de repúblicas centroamericanas en beneficio de Wall Street. Ayudé a purificar Nicaragua para la Casa Bancaria Internacional de Brown Brothers en 1902-1912. Traje la luz a la República Dominicana para los intereses azucareros de Estados Unidos en 1916. Ayudé a que Honduras fuera correcta para las compañías de frutas estadounidenses en 1903… Mirando en retrospectiva, podría haberle dado a Al Capone algunos consejos.”

En los 100 años transcurridos desde que se escribió el libro de Butler, nada ha cambiado con respecto a la política exterior y las intervenciones de los Estados Unidos. Sigue siendo una raqueta de hacer dinero para los ricos, corporaciones, bancos, oligarcas y sus sirvientes. Nada ha cambiado (si es que ha empeorado, ha empeorado) porque su verdadera fuente, la dinámica y la cultura del capitalismo, siguen al frente de la nación estadounidense.

El Grupo de Lima, Tom Phillips y The Guardian son los sirvientes de los belicistas que describió Butler. Luchan por las migajas de los que se aprovechan de la guerra. Comen lo suficientemente bien, y pueden soportar el sabor de la sangre.

 

La valentía de Andrés Manuel López Obrador

Con la excepción de Carlos Alvarado Quesada, centroizquierda de Costa Rica, y Andrés Manuel López Obrador, izquierdista históricamente electo de México (conocidos cariñosamente como AMLO), los miembros del Grupo de Lima son secuaces de Washington, gobiernos de derecha y dictaduras. Canadá no debería estar en el grupo, mucho menos votar, debido a sus actividades mineras extensivas, ambientalmente destructivas y explotadoras en América Latina.

México fue el único país que votó para no estar de acuerdo con el consenso de Washington del Grupo de Lima. Se puso del lado de los principios internacionales de no intervención, soberanía, autodeterminación y respeto por los asuntos internos de otros países.

López Obrador es valiente. Depende del pueblo venezolano determinar su propio destino sin sanciones económicas ilegales, amenazas y subversión por parte de personas externas. Obrador también se enfrentó a Trump por la crisis humanitaria que el Estado Profundo de Estados Unidos ha creado en la frontera sur de Estados Unidos.

Obrador está pidiendo a los EE. UU. “reparaciones” (es decir, inversión de los EE.UU.) para reparar su explotación e invasiones neoliberales-neoconservadoras. La explotación estadounidense ha sido un motor de la pobreza en América Central. Obrador ha insinuado que si Estados Unidos no invierte para crear empleos en Centroamérica, entonces podría recurrir a los chinos. El “mal comportamiento” de Obrador está empujando el sobre de Estados Unidos. Todos debemos animar y orar por él, porque se está colocando en la mira de los chacales de Washington.

 

 

En cuanto a Tom Phillips, sus artículos destruyen aún más su integridad y credibilidad. Su artículo sobre “los vecinos de Venezuela” en su mayoría acaba de citar al Grupo de Lima. En otras palabras, Tom es un taquígrafo, y The Guardian lo regurgita.

Los Estados Unidos crean a propósito el caos y las crisis como excusa para la intervención. Eso es lo que Estados Unidos le está haciendo a Venezuela. Los artistas del cambio de régimen de los EE.UU. y sus títeres en los medios de comunicación nunca consideran lo que podría venir después. Realmente no les importa la gente, excepto como apoyo para el cambio de régimen. Cuando el gobierno socialista de Maduro caiga, entonces Venezuela será entregada a los oligarcas de derecha, a quienes cumplirán las órdenes de Washington y del Imperio Británico-Romano 2.0.

Y si todo sigue así, los venezolanos ya pueden empezar a saludar al neoliberalismo, a la privatización, a ExxonMobil, a la austeridad y a los programas sociales desatendidos; y, decir “adiós” a las empresas estatales, la atención médica universal, la educación gratuita y a una voz que habla en nombre de los pobres.

 

Thierry Meyssan: La terrible destrucción que se planea para la Cuenca del Caribe

 

Fuentes:

David William Pear / Global Research — Media Reports “Good News”: Kids Are Dying in Venezuela, Sanctions are Working…

Tom Phillips / The Guardian — Venezuela crisis takes deadly toll on buckling health system.

RT — Todo sobre la autoproclamación del opositor Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela.

Mente Alternativa — Thierry Meyssan: La terrible destrucción que se planea para la Cuenca del Caribe.

Mente Alternativa — Comando sur de los EE.UU. tiene planificada una operación militar contra Venezuela.

Mente Alternativa — Venezuela publica pruebas de la violación de sus aguas territoriales.

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