Si algo se esperaba de la Cumbre del G20, en Osaka Japón, era que Vladimir Putin, Xi Jinping y Donald Trump —los tres hombres que dirigen  el desmantelamiento prediseñado del modelo liberal financista a nivel de Estados visibles— hicieran, cada uno a su estilo, los movimientos necesarios para echar adelante la agenda que servirá para proyectar el nuevo sistema de dos contornos —o nuevo orden mundial multipolar— con el dólar estadounidense en el oeste y el yuan chino en el sudeste asiático como protagonistas en una nueva versión del modelo Bretton Woods.

 

 

Putin: ‘la idea del liberalismo se ha vuelto obsoleta’

En la víspera de la cumbre del G20, Vladimir Putin habló con el editor de The Financial Times, Lionel Barber, y el jefe de la oficina de Moscú, Henry Foy, a quienes explicó que “la idea del liberalismo se ha vuelto obsoleta (y) está en contra de los intereses de la abrumadora mayoría de la población.”

 

 

En un nivel conceptual, la entrevista de Putin con el Financial Times fue un requisito previo para una reunión en la Cumbre del G20, en Osaka, Japón, con una Theresa May que lució abatida. El contraste de ambas figuras en la reunión fue evidente, dando relieve a la entrevista con el Financial Times: Sencillamente, la visión de futuro de Putin lo convierte en un estadista global, mientras que May se vio obligada a admitir la derrota; lo que explica la oscuridad de su semblante.

theresa may g20

Otra conclusión clave del G20 es que el aislamiento forzado de Rusia ha concluido. Después de Trump, Alemania, Italia, Francia, Arabia Saudita, Brasil, Argentina, Italia, Japón, todos se alinearon con Putin para las reuniones individuales. El Consejo de Europa ha devuelto todos los privilegios a Rusia. En cuanto all liberalismo global, está perdido.

 

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Trump y Xi llegan a tregua provisional en la guerra comercial entre EE.UU. y China

Donald Trump y Xi Jinping se reunieron en el marco de la segunda jornada de la cumbre del G20 de Osaka, Japón. En las negociaciones, Trump cedió esta vez, y según la agencia china, el inquilino de la Casa Blanca se comprometió, “al menos por el momento”, a no introducir nuevos aranceles a las exportaciones chinas, y adelantó que los equipos de negociación de ambas potencias debatirán temas específicos.

Asimismo, Trump anunció que permitirá la venta de componentes estadounidenses a Huawei Technologies, compañía china que el pasado mes de mayo fue incluida por el Departamento de Comercio estadounidense en su ‘lista negra¡ comercial junto con 70 de sus empresas filiales, hecho que impidió a la firma comprar piezas y componentes a compañías de EE.UU. sin la aprobación de Washington.

Este acuerdo era un escenario previsto, pues China y Estados Unidos no son enemigos, sino socios; las hostilidades entre ambos son una leyenda de cobertura, y el objetivo real de esta confrontación prediseñada es proyectar el nuevo sistema de dos contornos —o nuevo orden mundial multipolar— con el dólar estadounidense en el oeste y el yuan chino en el sudeste asiático como protagonistas en una nueva versión del modelo Bretton Woods.

En ese contexto, como explica Nouriel Roubini:

“Aunque el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, acepten otra tregua en la próxima cumbre del G20 en Osaka, del 28 al 29 de junio, el conflicto chino-estadounidense ya ha entrado en una nueva y peligrosa fase que contempla una escalada abrupta, aunque también es posible un acuerdo negociado o una continuación administrada del status quo. (…) En el corto plazo, una reunión planificada entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump y su homólogo chino, Xi Jinping, en la Cumbre del G20 en Osaka, del 28 al 29 de junio, es un evento clave a seguir. Una tregua podría dejar los aranceles congelados en el nivel actual, al tiempo que controla las sanciones paralizantes que Trump ha propuesto contra el gigante tecnológico chino Huawei…. En términos generales, existen tres escenarios sobre cómo podría desarrollarse la situación entre ahora y el final de 2020, cuando Estados Unidos celebrará su próxima elección presidencial.”

 

 

 

Las fanfarronadas de Trump en el G20

 

 

Cuando un reportero de la cumbre del G20 en Japón le preguntó a Trump si plantearía la cuestión de la interferencia electoral durante una reunión con su homólogo ruso, el presidente de Estados Unidos dice: “Sí, por supuesto que lo haré.” Luego señala con el dedo a Putin y le da la directriz dos veces mientras lo señala y sonríe, aparentemente para hacer frente a un escándalo que llevó a una investigación de dos años sobre el contacto de su campaña con el Kremlin en 2016. Putin sonrió sin comentarios.

 

 

Y es que, a fin de cuentas, la pregunta es ridícula si tomamos en cuenta que la falsa trama del Russiagate no sólo le sirvió a la facción del internacional negro del Estado Profundo —representada por Trump— para ganar el tiempo necesario para descarrilar su agenda no intervencionista y alinearlo a los planes globalistas del complejo militar industrial, sino que le permitió perseguir e incrementar la censura contra los medios de comunicación independientes.

De este modo, ha quedado más que confirmado que Trump es un presidente estratégicamente bipolar, capaz de fingir y adaptarse ante cualquier circunstancia y manejarla a su favor para perfilarse como un presidente irreverente, que sin embargo, no tiene nada de presidente antiestablishment.

 

La raíz del compromiso de Trump con Israel, los Rothschild y la nobleza negra internacional

 

 

Fuente:

Russia Insight — GROUNDBREAKING! Putin: Liberal Idea Is Obsolete; Liberalism Outlived Its Purpose! Deal With It!

RT — Trump y Xi acuerdan una tregua en la guerra comercial entre EE.UU. y China.

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