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Tras advertir que Trump es controlado por Israel y agentes de la mafia jázara a través de chantajes relacionados con abuso infantil, Benjamín Fulford fue solapado por el investigador David Wilcock, quien cuestionó la verosimilitud de sus fuentes. No pretendemos cuestionar la integridad de Benjamín Fulford ni de David Wilcock, pues ambos son investigadores estupendos —aunque se sabe que son portavoces de diferentes proyectos globales que han confluido en la llamada “Alianza.” Sin embargo, nos gustaría apuntar que, desde nuestra perspectiva, y más allá de los conflictos que pudieran estarse generando al interior de los proyectos globales que cada uno representa, esta polémica es resultado de la incongruencia conceptual suscitada por una retórica reduccionista que ambos investigadores han sostenido (quizá uno más que el otro) y que se basa en la narración de los acontecimientos planetarios como una batalla dual entre el bien (la Alianza, o los chicos buenos) y el mal (el Cabal, o los chicos malos). Y es que la ilusión de la dualidad, metodológicamente, no ha sido más que una estrategia usada para dividir a la gente y controlarla a través de su adscripción a modelos antagónicos vinculados a ideologías de vida, de género, religiosas, e incluso de especie, mientras las élites aprovechan esa distracción para hacer cuajar sus verdaderos intereses. La ineficacia de la dualidad para explicar el poder ha sido ampliamente documentada por historiadores y filósofos de la ciencia a lo largo de toda la historia, y expuesta por al menos un congruente e innovador marco conceptual conocido como “política del cielo”, desarrollado por el agente de contrainteligencia ruso Daniel Estulin, quien evidentemente representa a otro proyecto global. En consecuencia, no criticamos a Fulford ni a Wilcock por pretender que un grupo de gente “buena” se está enfrentando a un grupo de gente “mala” para liberar o someter al resto de la humanidad, sino por usar la dualidad como metodología para definir y exponer la naturaleza de ese conflicto. Pues lo hemos visto miles de veces: en este mundo hasta el que lleva máscara de bueno tiene cola que le pisen. Y es que cuando se escribe sobre temas tan subjetivos que escapan a la validación científica no es recomendable casarse con una ideología y respaldarla a capa y espada —incluso manipulando la información— sólo para ajustarla a la ideología de quien escribe y para borrar las contradicciones en las que uno mismo puede llegar a incurrir. No hay nada más engañoso, paradójico y sucio que la política profunda, y por lo mismo, quienes la analizan deben ser capaces de actualizar sus hipótesis y de aceptar la naturaleza dinámica y la transmutabilidad de los agentes involucrados y sus procesos. En ese sentido, el artículo de Benjamín Fulford es digno de reconocerse, por hacer públicos una serie de indicios, que como los que hemos documentado en Mente Alternativa a lo largo de los últimos dos años, exponen que Donald Trump está comprometido al menos con el sionismo y la nobleza negra, a pesar de que esta realidad se salga del guión que la narrativa de la liberación planetaria nos quiere inculcar mientras las élites controlan la Divulgación y se reagrupan para proteger sus intereses y quedar lo mejor posicionados que puedan para lo que viene.

 

Fragmentos del informe de Benjamín Fulford (25 de febrero)

“La mafia jázara se encuentra en un estado de profundo pánico a medida que más y más personas, incluidos muchos judíos, se vuelven conscientes de sus horrores. Es por eso que se están jugando su última carta chantajeando al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, para que sabotee la restauración de la República de los Estados Unidos e impida el inicio de los tribunales militares, según afirman fuentes del Pentágono y el MI6.”

“Trump también respalda el plan de Jabad de su yerno Jared Kushner (que designará 2,800 esclavos goyim a cada judío de la Tierra) para comenzar la Tercera Guerra Mundial a través de una guerra contra Irán, dicen las fuentes. El resultado es que la inteligencia militar de los Estados Unidos está llegando a la conclusión de que Trump debe irse.”

“Ahora que Trump ha nombrado a William Barr —un agente de la era Bush— nuevamente como Fiscal General, es señal de que no perseguirá a los perpetradores del 9/11 ni a ningún otro miembro de La familia criminal Bush / Clinton.”

“La razón de estas acciones antinaturales de Trump se deberían a que fue chantajeado, dicen las fuentes del Pentágono y el MI6.”

“Muchas personas, incluido este escritor, esperaban que Trump fuera el liberador de los EE.UU. Sin embargo, la contratación de Trump de neoconservadores radicales como Jeff Bolton y criminales condenados como Elliot Abrams nos ha obligado a darnos cuenta de que Trump está comprometido.”

 

Dos días antes, el 23 de febrero, Fulford publicó un video en el que veía las cosas de manera un poco más optimista:

 

“Sionistas de alto nivel están siendo removidos de este planeta, y pronto veremos grandes cambios. Tendré más detalles en marzo. Pero puedo decirles que muchos de los ‘chicos malos’ están siendo cazados, y los resultados los veremos manifestarse como cambios de gobiernos como el de Francia, Reunid Unido y Japón.”

 

La asociación de Trump con el sionismo, los Rothschild y la nobleza negra ha sido ampliamente documentada

La trayectoria de Benjamín Fulford y el valor de su trabajo periodístico no están en duda, aunque sabemos que tiene una marcada tendencia a construir la narrativa de sus textos a través de filtraciones de inteligencia y contrainteligencia —que no siempre son exactas, ya que muchas son filtradas por agencias con la intención de desinformar. Y eso es perfectamente normal, pues así funciona la política profunda, y como ya ha advertido Daniel Estulin: “las élites usan la paradoja para despistar al enemigo.”

De hecho, consideramos positivo que una fuente del calibre de Benjamín Fulford por fin reconozca algo que ha sido tan evidente desde que Trump ganó las elecciones presidenciales: que él mismo es una creación de los Rothschild, la nobleza negra, y otras familias de la vieja aristocracia europea, como parte de una guerra al interior de la élite global. Esto no sólo ha sido documentado por autores especializados como Daniel Estulin, sino que también ha sido denunciado por insiders del reseteo monetario como Karen Hudes, e insinuado por whistleblowers como el propio Corey Goode.

Con esto no pretendemos contradecir a un investigador con una trayectoria como la de David Wilcock, pues sus palabras parecen provenir de una voluntad disciplinada destinada a mantener cohesión y apoyo a un proyecto, más que a un presidente.

Pero sí nos parece importante esbozar una interpretación que podría ayudar a explicar la naturaleza de la polémica surgida entre Benjamín Fulford y David Wilcock.

 

Política del Cielo: Más allá del bien y el mal

Desde nuestra perspectiva, esta polémica es resultado de la incongruencia conceptual de una narrativa reduccionista que ambos investigadores han sostenido y que se basa en la narración de los acontecimientos como señales de una batalla dual que tiene lugar entre el bien (la Alianza, o los chicos buenos) y el mal (el Cabal, o los chicos malos).

Y es que la ilusión de la dualidad (separación), metodológicamente y a lo largo de toda la historia, no ha sido más que una estrategia para dividir a la gente y controlarla a través de su adscripción a modelos antagónicos vinculados a ideologías de vida, de género, religiosas, e incluso de especie.

La ineficacia de la dualidad para explicar el poder, ha sido ampliamente documentada por filósofos de la ciencia, y expuesta mediante al menos un marco conceptual conocido como “política del cielo”, desarrollado por Daniel Estulin y la inteligencia rusa.

Como advierte Estulin, el juego del poder no es coherente ni se puede comprender si se reduce a una batalla dual que se juega como una partida de ajedrez al estilo George Bush (“estás conmigo o contra mí”). Una forma más responsable de enfocarlo sería comparándolo a una partida de bridge que tiene lugar entre proyectos múltiples que se disputan el control del mundo —por paradójico que parezca— a través de la armonía del juego (política del cielo). Según este marco conceptual, diversas facciones de la élite global apuestan por diferentes proyectos globales a la vez, por lo que es perfectamente comprensible que algunas facciones de la Alianza, respalden agendas múltiples y diversos intereses, como es el caso de Donald Trump. Pero lo más relevante de este marco conceptual es que —a pesar de ser cerrado— brinda la oportunidad de que el poder se distribuya eventualmente de manera armónica no sólo en favor de los intereses de las diversas facciones de la élite, sino también de las masas según y cómo se juegue el futuro.

Nosotros hemos intentado exponer y explicar la “bipolaridad” de Donald Trump continuamente, así como su vinculación al sionismo desde que asumió la presidencia de los Estados Unidos. Eso nos ha llevado a recibir críticas severas de trompistas, que nos han vinculado a la izquierda cuando criticamos ciertas acciones de Trump, y también de globalistas que nos han vinculado a la derecha cuando hemos respaldado ciertas acciones de Donald Trump. Muchos interpretan nuestra línea editorial como contradictoria, por no adscribirse a la dualidad en la que ellos creen que reside la coherencia. Y nos sentimos satisfechos de ello, pues uno de nuestros objetivos es exponer cómo la dualidad (separación) ha sido instaurada por los mismos grupos de poder que explotan ser humano manipulando su evolución.

En consecuencia, no criticamos a Fulford ni a Wilcock por narrar que una “alianza positiva” quiere vencer a una “alianza negativa”, sino por usar la dualidad como metodología para referirse a la naturaleza de esa purga. Pues ya lo vimos: en este mundo hasta el que lleva máscara de bueno tiene cola que le pisen. Y es que cuando se escribe sobre temas tan subjetivos que escapan a la validación científica, no se puede ser tan irresponsable como para casarse con una ideología y respaldarla a capa y espada —incluso manipulando la información— sólo para ajustarla a la ideología de quien escribe y para borrar las contradicciones en las que uno mismo puede llegar a incurrir.

No hay nada más engañoso, paradójico y sucio que la política profunda, y por lo mismo, quienes la analizan deben ser capaces de actualizar sus hipótesis y de aceptar la naturaleza dinámica y la transmutabilidad de los agentes involucrados y sus procesos. En ese sentido, el artículo de Benjamín Fulford es digno de reconocerse, por hacer públicos una serie de indicios, que como los que hemos documentado en Mente Alternativa a lo largo de los últimos dos años, exponen que Donald Trump está comprometido al menos con el sionismo y la nobleza negra, a pesar de que esta realidad se salga del guión que la narrativa de la liberación planetaria nos quiere inculcar mientras las élites controlan la Divulgación y se reagrupan para proteger sus intereses y quedar lo mejor posicionados que puedan para lo que viene.

 

Donald Trump: Agente sionista del Estado Profundo y la nobleza europea

 

Karen Hudes: QAnon son Caballeros de Malta, y Nobleza Negra negoció amnistía en el reseteo económico

 

 

Fuentes:

Benjamín Fulford — Khazarian mafia play Trump blackmail card in final bid to avoid extermination.

Benjamin Fulford — Zionist melt down.

Mente Alternativa — Daniel Estulin: Política del cielo y los seis proyectos globales que controlan el mundo.

Daniel Estulin / Mente Alternativa — Trump es una creación de los Rothschild y parte de una guerra secreta al interior de la élite global.

Mente Alternativa — Donald Trump: Agente sionista del Estado Profundo y la nobleza europea.

Mente Alternativa — Karen Hudes: ‘Donald Trump ha traicionado y engaña al pueblo estadounidense’.

Mente Alternativa — Nobleza Negra usa a Trump para retrasar el reseteo monetario y apropiarse de la narrativa de la liberación planetaria.

José Alberto Villasana — ¿Quién es realmente Donald Trump y a qué intereses sirve?

Mente Alternativa — Sionista Jared Kushner es nombrado líder de los EE.UU. en Oriente Medio.

Mente Alternativa — Trump, Kushner y Bolton planean operación de bandera falsa para iniciar guerra contra Irán.

Mente Alternativa — Karen Hudes: QAnon son caballeros de malta, y nobleza negra negoció amnistía en el reseteo económico.

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