A quién beneficia el ‘ataque de drones’ contra refinerías sauditas

Con tantas operaciones de bandera falsa a la orden del día, el ataque de septiembre de 2019 que redujo la producción de petróleo de Arabia Saudita hasta en un 60% y ha llevado al mundo al caos no ha sido ninguna sorpresa. La afirmación del Secretario de Estado de los Estados Unidos de que “Irán lo hizo” tampoco es una sorpresa. Que Yemen lo haya hecho, destruyendo la refinería de petróleo más grande del mundo que cuenta con las mejores defensas aéreas del mundo, sí que es una sorpresa. Pero como explica Gordon Duff, veterano de guerra de los Estados Unidos, colaborador del portal New Eastern Outlook y editor en jefe de Veterans Today: “También es muy posible que algún otro ‘actor’ sea el responsable del ataque.” Y la respuesta al enigma es muy simple, advierte Gordon Duff. La relación de Israel con Arabia Saudita está llegando al final del camino. Arabia Saudita ahora busca la paz con Yemen, lo que representa un desastre para la política regional de Israel de “mantener todas las guerras en marcha.” Por lo tanto, es relativamente fácil descubrir quién hizo el ataque al estilo “11 de septiembre” contra el enorme complejo petrolero saudí. Irán no tenía motivos para atacar a Arabia Saudita, pues aquél está ganando la guerra política, no solo con la ayuda de los Emiratos Árabes Unidos, sino también con el apoyo de Rusia, la Unión Europea y China. Además, acusa Gordon Duff, Israel eliminó la refinería saudita atacándola con un avión furtivo F-35, usando drones como cobertura. En la región sólo Israel cuenta con el tipo de avión furtivo necesario para realizar ataques como el perpetrado contra las refinerías sauditas. Pero a pesar de sus mentiras y banderas falsas respaldadas por Occidente, Israel parece estar dando vueltas por el desagüe, más odiado que nunca, más aislado y, curiosamente, cada vez menos un “estado judío” y más un “estado criminal.”

 

Arabia Saudita e Israel: ¿De aliados a contendientes?

En primer lugar, Arabia Saudita recientemente pidió a Rusia el sistema de defensa aérea S400. Arabia Saudita ha gastado miles de millones en sistemas de defensa aérea por los cuales pasan aviones teledirigidos y misiles de Yemen periódicamente.

Lo mismo le sucede a Israel, lo que ha llevado a esa nación a hacer tratos “debajo de la mesa” con Hamas una y otra vez mientras los likudistas se desempeñan como habilitadores militaristas mientras mantienen engañada a la población.

El sistema S400 sirve para defenderse de muchas cosas. Pero Arabia Saudita ya cuenta con defensas muy robustas, por lo que se limita a usar el sistema S400 para evitar ataques de aviones furtivos —su especialidad. Entre las naciones de la región, solo Israel cuenta con aviones furtivos.

Se supone que Arabia Saudita e Israel son “buenos amigos”. Después de todo, cada uno ayudó secretamente a ISIS y al Qaeda durante años. ¿Pero son realmente amigos o su relación fue sólo un “matrimonio por conveniencia”? Quienes están acostumbrados a leer los medios comunicación convencionales, esta pregunta les resultará irrelevante y/o desconocida, pues el pacto terrorista entre esas dos naciones ha sido ampliamente censurado.

 

¿Qué situación podría llevar las cosas al punto en que Israel tuviera que bombardear a Arabia Saudita?

Israel se enfrenta a una elección y una parte clave de esa elección es la crisis de Israel con su “primera pareja”, los Netanyahu.

Allí, como en todas partes, el dinero y la familia Adelson —los israelíes más ricos— dictan la política para los Netanyahu. Pero eso se acabo. Los Adelson ahora dicen que los Netanyahu están locos, y Miriam Adelson es psicóloga. Este no es un problema pequeño, ya que los Adelson también son los principales contribuyentes políticos en los Estados Unidos.

Para digerir mejor esto, Netanyahu prometió declarar a la mayoría, si no a toda Cisjordania, como parte de Israel, un factor decisivo para naciones como Turquía, Arabia Saudita e incluso Irak, que, al menos temporalmente, habían comenzado a buscar la reconstrucción de las relaciones con Israel. Pero eso se acabó.

Luego está el tema del bombardeo aleatorio y continuo de Siria por parte de Israel, mediante ataques supuestamente dirigidos contra las tropas iraníes, pero que con demasiada frecuencia matan civiles o están claramente destinados a ayudar a las operaciones de grupos terroristas.

Aclaremos que, por grupos terroristas, nos referimos a grupos oficialmente clasificados como grupos terroristas en Rusia, pues la clasificación no es precisamente la misma en los Estados Unidos. Rusia realmente persigue a los terroristas.

Según los informes del Jerusalem Post, Rusia ha expresado su extrema “preocupación” no solo por los ataques de Israel contra Siria, sino también por su movimiento para apoderarse del Estado palestino ad hoc en Cisjordania y “limpiar étnicamente” a su población palestina, causando un desastre humanitario sin precedentes.

Netanyahu regresó de su visita a Moscú en septiembre de 2019 con la cola entre las piernas, y todos los informes indican que Putin lo castigó profundamente.

Luego está la cesión de John Bolton, ex asesor presidencial que, durante las últimas décadas, ha estado en la nómina de un grupo de interés especial dirigido por Israel, un hombre que muchos, si no la mayoría de los estadounidenses, consideran el peor asesor presidencial de todos los tiempos, que además sigue volviendo a la vida como un zombie.

La respuesta es simple. La relación de Israel con Arabia Saudita está llegando al final del camino. ISIS está derrotado, y su cooperación para respaldar a ISIS contra Siria e Irak es ahora una vergüenza. Arabia Saudita ahora está buscando la paz con Yemen, lo que representa un desastre para la política regional de Israel de “mantener todas las guerras en marcha”.

Peor aún, los Emiratos Árabes Unidos e Irán ahora están cooperando abiertamente en la seguridad del Golfo Pérsico.

Por lo tanto, es relativamente fácil descubrir quién hizo el ataque al estilo “11 de septiembre” contra un enorme complejo petrolero saudí.

El ataque no beneficia a Irán, pues habría sido un ataque directo contra Arabia Saudita justo cuando Irán está ganando la guerra política, no solo con la ayuda de los Emiratos Árabes Unidos, sino también con el apoyo de Rusia, la Unión Europea y China.

Irán no tenía motivos para atacar a Arabia Saudita.

Yemen está en guerra con Arabia Saudita y tiene algunas capacidades, pero no las capacidades necesarias para destruir al mayor productor de efectivo que tiene Arabia Saudita. Solo una nación en la región tiene el F35, un avión diseñado para elimnar instalaciones petroleras.

Además de ser furtivo, el F35 tiene limitaciones. Si no opera con otros aviones, como el bombardero F15E, la carga de bomba limitada del F35 solo es útil contra objetivos que son vulnerables a armas pequeñas, por ejemplo, objetivos como las refinerías de petróleo.

Demostrada su capacidad, creo que tenemos más que probada la motivación y el timing de Israel.

Todavía podemos afirmar que Yemen lo hizo y Yemen estaría feliz de tomar crédito, excepto que ningún experto militar acepta remotamente que Yemen hizo esto.

Sabemos que, para Irán, no habría habido razón. Irán ya estaba ganando.

Y tenemos analogías recientes. Como los ataques “químicos” de bandera falsa en Siria ¿Por qué Siria recurriría al gas venenoso cuando se encontraban en la última fase para tomar las zonas de destrucción controladas por terroristas estrechamente vinculados a Israel?

Es por eso que la prensa desfalleció cuando Rusia llevó a 40 miembros de la organización Cascos Blancos a La Haya para dar testimonio de su complicidad en la organización de ataques de bandera falsa “con gas” en nombre de potencias occidentales no identificadas e Israel, y de cómo amenazaron a decenas de testigos, padres de niños secuestrados por los Cascos Blancos o médicos.

A la larga, al centro de la guerra de dos décadas que involucra eventos terroristas falsos, revoluciones de color escenificadas e interminables fechorías políticas, encontramos a Israel y sus aliados políticos que tienen el poder en los Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia debido a apoyo financiero de sectores vinculados a Israel, no solo cabilderos sino también grupos criminales.

El ejército de falsos centros de pensamiento, políticos sobornados y chantajeados, agentes de prensa, grupos de medios de propiedad absoluta y monolitos de redes sociales politizados tienen la tarea de respaldar esta mentira.

Aún así, al final, Israel parece estar dando vueltas por el desagüe, más odiado que nunca, más aislado y, curiosamente, cada vez menos un “estado judío” y más un “estado criminal”.

Para probar este punto, solo necesitamos referirnos a las declaraciones de Donald Trump sobre la traición de Israel por parte de judíos estadounidenses, personas que anteponen la ética a la política, que anteponen a Estados Unidos a un brutal régimen israelí.

Trump llama a los judíos estadounidenses “traidores”. Algunos simplemente los llama estadounidenses, como otros. En un momento, Israel fue defendido por su capacidad de recurrir al holocausto y las manchas de la persecución contra su propio pueblo.

El tiempo se acaba. ¿Bombardeó Israel a Arabia Saudita? ¿El “hombre de Israel que queda en Washington”, Mike Pompeo, hará estallar la guerra que Israel está pidiendo, una guerra donde Israel también será destruido?

Un momento. ¿A quién le convendría que Israel fuera destruido para salvarse? ¿Acaso los Netanyahu realmente están tan “locos” como afirman Shelly y Miriam Adelson?

¿Serán ellos capaces que “quemar Israel hasta el suelo” para salvarse de la prisión por cargos de corrupción? ¿Quién se beneficia si incluso Israel es destruido en una guerra que aparentemente comenzó promoviendo los intereses de Israel?

Es necesario entender que el mundo está en una fase de “post estado-nación.”

Cuando uno hace eso, las conspiraciones son más fáciles de entender y aceptar.

 

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Fuente:

Gordon Duff / New Eastern Outlook — The Strange Case of the Burning Saudi Refineries.

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