Las partículas subatómicas no son entidades individuales sino “extensiones de un mismo ‘algo’ fundamental.” En un punto de la eternidad decidimos experimentar la individualidad, y durante la Gran Intervención del Ser Humano alguien con una agenda siniestra nos programó para creer que somos autónomos, como ha explicado el profesor Carlos Delfino desde hace años. En la verdadera realidad todo se conecta con todo. La separación es ilusoria. Como se ha demostrado en el proyecto Vida Coherente, el experimento del entrelazamiento cuántico funciona perfectamente y permite que veamos esa conexión que, desde la frecuencia de la fragmentación en la cual vivimos en este rincón del Universo, no se puede ver a simple vista. El espacio del nosotros, la unidad fundamental, nunca dejó de existir, solo dejamos de verla por nuestra condición humana intervenida y esclavizada. No obstante, estamos avanzando a paso lento pero firme para recuperar la visión original del Universo. La neurociencia ya ha demostrado que no existen objetos fuera del cerebro. Todo sucede dentro del cerebro, así que aunque nos guste o no, la materia no existe, toda nuestra realidad se arma holográficamente dentro del cerebro y luego es proyectada. ¡Saber esto sirve para darnos cuenta que podemos hacer lo que queramos con nuestra propia realidad!

 

 

Si no crees, nunca podrás crear tu propia realidad

A veces la realidad no es como nosotros querríamos que fuera y eso se debe a que en el fondo no creemos en este proceso natural y en cambio aceptamos la realidad que nos ha sido impuesta, pues no creemos que somos conciencias que pueden manifestar lo que les de la gana. Por eso, si no crees, nunca podrás crear tu propia realidad.

Este es un Universo de energía e información, solo necesita una conciencia que reciba esos datos, los ordene, les de forma y los proyecte. Así generamos no solo nuestra realidad, sino todo el mundo. Los objetos, desde el Paradigma Holográfico de David Bohm, siguen estando allí aunque ningún individuo los observe, pues el Gran Observador, la conciencia absoluta, es quien los sostiene.

Esto puede sonar a “locura” para muchos, pero si revisamos un poco la historia, a mediados de los 40’s, Niels Bohr y sus seguidores afirmaban que la teoría cuántica era una teoría completa y que era imposible entender con más claridad lo que pasaba en el Universo.

Desde el punto de vista filosófico, la postura de Bohr es la del típico científico no filosófico, irreflexivo, cerrado y limitado, y sus afirmaciones equivalen a decir que no hay otra realidad más profunda más allá del panorama subatómico, ni más respuestas que encontrar. Y eso es todo lo contrario a lo que se afirma en la actualidad. Por ejemplo, para el titular de la Cátedra de Física Cuántica de la Universidad de Barcelona, José Ignacio Latorre, con la cuántica no se puede conocer la realidad ya que cada vez que intentamos medir la escala de Planck perturbamos esa realidad, la modificamos y lo que finalmente conocemos no es la realidad sino “otra cosa.”

 

La Conciencia Absoluta

David Bohm intentó encontrar una interpretación viable de toda la realidad, no solo de nuestra experiencia humana. Empezó entonces, por suponer que las partículas subatómicas, como los electrones, sí existen en ausencia de un observador (toda una revolución incluso hasta hoy).

Afirmó también que había una realidad más profunda por debajo del muro inviolable de Bohr (el nivel subatómico), un nivel subcuántico que todavía esperaba ser descubierto por la ciencia. A partir de esas premisas, descubrió que podía explicar los descubrimientos de la física cuántica tan bien como Bohr e incluso de manera mucho más completa, con sólo proponer la existencia de una nueva clase de campo en ese nivel subatómico.

De hecho esta hipótesis, ¡verificada 30 años después!, explica el gran problema de la medición en mecánica cuántica: que la verdadera realidad no es probabilística sino ¡matemática! como se intuía desde la época de Pitágoras.

A ese nuevo campo primero, Bohm lo llamó «potencial cuántico», el cual conecta todo con todo. Es lo que Brian Green llama “el tejido del universo” o John Hagelin “campo de supercuerdas”, es el “campo unificado” que buscó Einstein hasta su muerte y que proviene de más allá del espacio-tiempo, de la misma Totalidad, el Gran Observador o la Conciencia Absoluta como es denominado en la cosmovisión Vida Coherente.

Decía Bohm que somos un tipo de “receptores/emisores” que flotan en un infinito mar de frecuencias, y que lo que extraemos de ello lo transformamos en una realidad que sentimos como física, pero que no lo es: “Es fantasmal, un holograma”. Así, la humanidad como Conciencia Colectiva, formó uno de los millones de millones de “mundos” existentes en el super-holograma llamado Universo.

La separación también es ilusoria, todo está conectado con todo. La explicación de Bohm al fenómeno del entrelazamiento cuántico, por poner un ejemplo de muchos, es que desde este rincón del universo todo se ve como separado.

El motivo por el cual las partículas subatómicas quedan en contacto, según Bohm, independientemente de la distancia que las separa (no es una señal más rápida que la luz). Todo reside en el hecho de que la Totalidad es un tejido, todo se conecta con todo en la verdadera realidad y la separación es ilusoria. El experimento del entrelazamiento cuántico, que funciona perfectamente, permite que veamos esa conexión que, desde este rincón del Universo en la frecuencia de la fragmentación en la cual vivimos, no se puede ver a simple vista.

En un cierto nivel de realidad más profunda, tales partículas no son entidades individuales sino “extensiones de un mismo ‘algo’ fundamental.” Luego, en un punto de la eternidad decidimos experimentar la individualidad y, durante la Gran Intervención del Ser Humano, alguien con una agenda siniestra nos programó para creer que somos autónomos, como ha venido explicando el profesor Carlos Delfino desde hace años.

 

 

Volver a la Coherencia

Un Grupo de Coherencia es un camino de regreso, es una sola Entidad, mucho más poderosa que tu energía aislada, que se puede convertir en la ayuda más importante que puedas tener para transitar en un sendero que de por sí es difícil y que de seguir en la negligencia nos llevará a una Segunda Gran Intervención de la Raza Humana aún más grande y totalmente definitiva —la agenda Transhumanista— donde la palabra “humano” será solo un recuerdo obsoleto y nosotros un conglomerado de ciborgs llenos de implantes, con el cerebro conectado a una nube controlada por la Inteligencia Artificial.

Esta es la única oportunidad que tenemos para mejorar las cosas —tu vida, el mundo— y para salvar a la humanidad de las agendas oscuras.

Hay que entender que lo primero que hicieron fue separarnos y es desde allí que tenemos que empezar. Lo primero que lograron desde que intervinieron nuestro ADN con un código genético foráneo, matemático, con algoritmos informáticos, fue aislarnos unos de otros para convencernos de una autonomía que no es real. Tu propio cerebro te reclama cuando detecta que está solo pues nuestro diseño original no está pensado para el aislamiento.

Esto no es una teoría que se descubrió ayer, esto es un estudio de décadas y está totalmente fundamentado. O nos reunimos o nuestra vida personal en esta frecuencia de realidad será un verdadero calvario hasta que desaparezcamos como raza.

Muchos ya lo han hecho, han reportado en corto tiempo experiencias grupales realmente impresionantes y podemos afirmar que son la mayoría. Son los que han aprendido a salir del antiguo “Espacio del Yo” para ingresar en el nuevo Espacio del Nosotros. Tú eres un individuo, pero también eres un colectivo y ambos requieren atención. Tu vida y la de los integrantes de un Grupo de Coherencia, de a poco tenderá a volverse como fue el humano primigenio: libre, seguro y feliz. Si todavía no te convence: ¡tan solo pruébalo! ¡¡En Vida Coherente es gratis!

 

 

Sobre Carlos Delfino y el proyecto Vida Coherente

Vida Coherente es una terapia energética, que se fundamenta en las investigaciones científicas de sobre el paradigma holográfico, la neurociencia de vanguardia y los estudios sobre el rol del corazón en la vida del ser humano. Esta terapia, mediante ejercicios, meditaciones y orientaciones, lleva a la persona a la auto-trasformación y a la auto-sanación, dejando de experimentar la vida desde su ego, que es un implante foráneo con el único fin de esclavizarnos y limitarnos, siendo la real causa de todo dolor, enfermedades y necesidades. Vida Coherente orienta a la persona a trascender ese ego y vivir desde su verdadero yo, su conciencia; a partir de allí, puede manifestar con libertad y sin límite alguno: “Tú no eres tu cuerpo ni tu ego, por ello la coherencia sostenida cambia las cosas.” (Carlos Delfino). Son muchos los testimonios que respaldan la eficacia de este método. Para más información visitar el sitio web de Vida Coherente, S.C.

 

 

Fuente:

Carlos Delfino — ‘El espacio del nosotros’