La prohibición de sustancias que expanden la conciencia y la legalización de sustancias que acaban con la salud es una de las contradicciones más obsoletas en la historia de la humanidad. Esta contradicción engloba un propósito muy claro: la negación de la conciencia en favor de la percepción materialista de la existencia humana. No es difícil dar con los autores de esta conspiración si uno hecha un vistazo a la historia de los narcóticos desde que iniciaron las guerras de colonización hasta nuestros días. Y una vez que se comprenden los paralelismos que tienen lugar en medio de todas esas contradicciones, no queda ninguna duda de que los autores de esta conspiración son los mismos sionistas de la élite global que siempre han controlado el mundo y que hoy operan detrás de los Estados Unidos de Norteamérica.

 

Nuestros ancestros conocían el poder espiritual de las sustancias psicodélicas

Hay una guerra de la conciencia que se ha vuelto especialmente evidente en la sociedad contemporánea, sobre todo en Occidente. La sociedad moderna —especialmente la ciencia médica convencional— no permite a los humanos explorar su conciencia pues prohibe el consumo inteligente de algunas sustancias psicodélicas, mientras que prescribe —de manera cínica— drogas farmacéuticas legales que producen efectos negativos a la salud.

En la antigüedad muchas sociedades ancestrales usaron plantas de poder para expander su conciencia. Y aunque este conocimiento ancestral fue censurado y perseguido por las instituciones de poder occidentales a lo largo de la historia, hoy la sociedad Occidental empieza a despertar y ya se acepta abiertamente que todo lo que las escuelas, los gobiernos y las instituciones médicas nos han dicho sobre plantas como la marihuana no es más que una campaña de propaganda y desinformación diseñada para mantener en la ilegalidad a una planta natural que amenaza al sistema por todas sus cualidades no sólo terapéuticas sino también espirituales.

 

 

En 2005, el autor e investigador Graham Hancock publicó una investigación sobre chamanismo y los orígenes de la religión, titulada: “Reuniones con los Antiguos Maestros de la Humanidad.” Este controversial libro defiende la hipótesis de que las experiencias en estados alterados de conciencia jugaron un papel fundamental en la evolución de la cultura humana, y que otras realidades —o mundos paralelos— nos rodean todo el tiempo pero normalmente no son accesibles a través de los cinco sentidos.

Esto impide a los humanos experimentar la libertad verdadera que significa explorar la conciencia y que sería un paso crucial para los cambios que deben verificarse en el planeta si es que queremos sobrevivir como especie.

En 2013, Graham Hancock impartió una conferencia sobre “la guerra de la conciencia” a través del canal de Youtube de la popular e influyente comunidad de TED Talks. La conferencia fue inmediatamente censurada y borrada de Youtube, y Hancock fue acusado de “promover ideas de la conciencia que no son científicas.” Sin embargo, la acusación está mal fundamentada, pues hay un sinnúmero de investigaciones fundamentadas en el nuevo paradigma cuántico de la energía que avalan muchas de las hipótesis de Graham Hancock. Pero a la élite global sionista y su industria farmacéutica de la muerte no le conviene que la gente tenga acceso a esta información.

 

La guerra de la conciencia (Conferencia prohibida de Graham Hancock)

 

La guerra hipócrita de la élite global contra la conciencia

Nadie ha logrado sacar de contexto y censurar todo lo que ayuda a despertar la conciencia como la élite global sionista que controla el mundo, sustituyendo con cinismo y furor demoníacos todo lo que nos acerca a la luz por todo aquello que nos hace daño y aniquila.

En un reportaje de RT titulado “Desde la sombra (E72). Barry Seal: La muerte de un agente” el galardonado periodista Daniel Estulin explica cómo el gobierno estadounidense “mueve más droga que todos los señores de la droga latinoamericanos juntos.” Según la investigación periodística de Daniel Estulin, la muerte del narcotraficante y agente de la CIA, Barry Seal, encierra gran parte de la desagradable historia de las operaciones encubiertas estadounidenses en la segunda mitad del siglo XX. Seal, principal operador en el tráfico de cocaína en los 80, fue asesinado a balazos en 1986. Si Seal hubiera sacado a la luz su secreto mejor guardado: que el Gobierno estadounidense mueve más droga que todos los jefes del narco latinoamericanos juntos, tal vez habría provocado la caída del Gobierno de Reagan-Bush.

“En 1986, Barry Seal estaba teniendo problemas legales con varias agencias del gobierno de los Estados Unidos, y ni siquiera sus vínculos con la CIA lo podían proteger. En una jugada desesperada, Seal amenazó con revelar los profundos vínculos del entonces vicepresidente George H. Bush con el comercio internacional de drogas. […] Dos semanas después Barry Seal fue asesinado en Louisiana el 19 de febrero del año 1986. Los tres colombianos condenados por el crimen trabajaban para el teniente coronel Oliver North, miembro del consejo de seguridad nacional del gobierno estadounidense. En el bolsillo de Seal encontraron un papel con el número de teléfono privado de George Bush padre. El mismo día que Seal fue asesinado en Baton Rouge, su amante Bárbara también fue asesinada en Miami, y otros dos hombres afiliados al Cartel del Medellín: Pablo Carrera (el Número 2 de Medellín) y Pablo Ochil fueron también asesinados en Colombia. Alguien estaba borrando las huellas de las relaciones de Seal con las altas esferas del poder estadounidense.”

 

 

Según dice el hijo de Pablo Escobar en su libro “Pablo Escobar: Mi Padre” del cual habló en una entrevista reciente:

“En ese momento lo que se descubre y recién ahora con la publicación de este libro es que en realidad mi padre estaba trabajando para la CIA, vendiendo cocaína para que ellos pudieran financiar su lucha anti-comunista en toda Centroamérica. Y eso creo que ubica a mi padre en un punto de la historia donde hay algunas fichas que empiezan a encajar. (…) Detrás de todo estaba la CIA, cuyo jefe era George Bush padre, quien después terminó siendo vicepresidente en la administración de Ronald Reagan y era el encargado de la lucha antidrogas, y sus empleados trabajaban con mi padre para vender drogas y llevarlas a los Estados Unidos con el beneplácito de muchos.”

 

 

Tenemos que acelerar el cambio del paradigma materialista al paradigma cuántico

El hecho de que los gobiernos del planeta posean la autoridad para decir qué sustancias son legales y cuales no lo son, es peligroso. Especialmente si tomamos en cuenta que aquellas que son legales constituyen una mayor amenaza que las que son ilegales. Parece claro que el mayor temor de quienes controlan nuestros gobiernos es que la humanidad despierte y se de cuenta de que somos mucho más que un cerebro dentro de un cuerpo material. Si fuéramos concientes de que ante todo somos almas —como afirma la “nueva” ciencia cuántica— nuestro planeta sería un lugar muy distinto. Pero desafortunadamente la ciencia convencional que todavía nos enseñan en las escuelas e incluso en las universidades es una herramienta de la élite global para mantenernos creyendo que en esta vida todo todo lo que hay y lo que importa es la materia no conciente.

Sólo cuando seamos capaces de reconocer el poder espiritual de las plantas de poder y permitirnos aprender a usarlas no como meros vehículos de evasión asequibles en contextos de consumo adictivo sino como puertas de la percepción para llegar a estados más altos de conciencia, sólo entonces podremos salir de la cárcel de la conciencia que nos limita haciéndonos percibir la realidad y todas las sustancias psicoactivas —incluso las orgánicas— como mera mercancía material.

 


Fuentes:

1. Graham Hancock – The War on Consciousness (Banned TED Talk).

2. Ayahuasca. Un documental sobre las plantas medicinales de la selva.

3. Ayahuasca y la muerte; Ayahuasca y la vida por Baniyam.

4. Pablo Escobar trabajaba para la CIA. Entrevista a Juan Pablo Escobar.

5. RT – Desde la sombra (E72). Barry Seal: La muerte de un agente.