Según el galardonado teólogo y filósofo José Alberto Villasana, en realidad, Trump está metido en el mismo ajo que los demócratas y Hillary Clinton, su plan no es muy diferente. No importa quién gane, el poder mundial está manejado por los mismos, la pequeña élite global banquero-sionista.

A continuación, transcribimos el artículo de Alberto Villasana, titulado ¿Quién es realmente Donald Trump y a qué intereses sirve?, publicado originalmente en Los Últimos Tiempos.

Donald Trump, es nieto de Frederich Drumf, judío de origen alemán. El diario español El Pais documentó que el abuelo de Donald Trump cambió su apellido de Drumf a Trump debido a los prejuicios raciales en contra de los alemanes de origen judío después de la primera guerra mundial.

En el año 1885, el adolescente alemán de 16 años, Friedrich Trump, se bajó de un barco en Manhattan, Nueva York, con la idea de hacer fortuna. Venía de una ciudad al sur de Alemania, Kallstadt, donde su familia se dedicaba a la viticultura.

El abuelo inmigrante de Donald Trump es un elemento clave para entender al hombre que llegó a la presidencia de los Estados Unidos. Friedrich comenzó su negocio con restaurantes que tuvieron un éxito inmediato por tener alcohol, buena comida y acceso a prostitutas. Sus intereses comerciales los iba combinando con fumaderos de opio y burdeles. Nada se le interponía a su ambición en los negocios. Cuando se le impuso la ley simplemente cambió de giro.

En 1905 nació el primer hijo, Fred, papá del hoy presidente. Fred se graduó en construcción y comenzó a construir casas subvencionadas por el estado en los barrios neoyorquinos de Queens y Brooklyn. Posteriormente saltó al negocio inmobiliario.
La madre de Trump, Mary Anne, procedía de la isla de Lewis, en la costa de Escocia. En unas vacaciones a Nueva York en 1930, con 18 años, conoció a Fred Trump y decidió quedarse allí. De este matrimonio nace Donald, en Nueva York, junto a otros cuatro hermanos: los mayores, Maryanne, Fred, Jr. (fallecido), y después de Donald, Robert y Elizabeth. Su hermana mayor, Maryanne Trump Barry, es jueza de la corte de apelaciones del tercer circuito (“inactiva” a partir de la nominación presidencial de su hermano Donald, para evitar conflicto de intereses). El hermano mayor, Fred falleció en 1981, a los 43 años, por alcoholismo.

Es importante señalar que esta familia siempre negó su ascendencia judeo-alemana, ya que después de la Segunda Guerra Mundial y hasta la década de 1980, la familia Trump demandaba que su familia era de Suecia, porque, según decía, tenía una gran cantidad de inquilinos judíos y no estaban bien vistos los alemanes por aquellos días. En su libro de 1987, “El arte del reparto”, Donald Trump todavía reclamaba su falsa herencia sueca.

Fred creó varias empresas pantalla con las que se alquilaba a sí mismo, por precios desorbitados, las excavadoras y camiones que necesitaba, embolsándose la diferencia. Donald, el siguiente varón después del mayor fallecido, no tardó en seguir los pasos de Fred en el negocio familiar.

Con todo y su falsa procedencia sueca, Donald Trump siempre ha brindado incondicional y abierto apoyo a la causa sionista. Desde la proclamación de su campaña en junio de 2015, su director de campaña fue el judío Michael Glassner, antiguo director regional del lobby judío estadounidense AIPAC, y quien reunió en el pasado fondos para las campañas de George W. Bush (también judío).

En julio de 2015, el candidato a la presidencia Trump demostró ser siervo del sionismo cuando literalmente dijo: “El único que dará un apoyo real a Israel soy yo. El resto son meras palabras, nada de acción. Son políticos. Yo he sido leal a Israel desde el día en que nací. Mi padre, Fred Trump, fue leal a Israel antes que yo. El único que dará a Israel el tipo de apoyo que necesita soy yo”.

“En primer lugar, los israelíes son grandes empresarios. Tienen un instinto natural para los negocios y sus empresas de nueva creación son fantásticas. Yo trato con los israelíes todo el tiempo, y me ocupo de personas judías todo el tiempo, sean israelíes o no.”

En una entrevista en febrero del 2016, dijo: “No se confundan allí en Israel: yo soy el mayor amigo que ustedes tienen hoy. Mi hija está casada con un judío ferviente partidario de Israel, y yo participé en la marcha de apoyo a Israel. Mi amistad con ustedes es muy fuerte”.

Su hija Ivanka se convirtió al judaísmo religioso en 2009 al casarse con otro judío, Jared Kushner. Desde ese momento, Ivanka tomó adicionalmente el nombre judío Yael. El hijo de Donald Trump, Donald Jr. se casó con la judía Vanessa Haydon. El otro hijo de Trump, Erick, se casó con la judía Lara Yunaska.

Su abogado personal, anterior presidente ejecutivo de la Organización Trump, Michael Cohen, es judío. Su representante especial para negociaciones internacionales, antes responsable jurídico de la Organización Trump, Jason Greenblatt, es judío. Allen Weisselberg, CFO de la Organización Trump, es judío. Stepehn Miller, operador político y ghost writer de Donald Trump, es judío. Michael Abboud, coordinador de comunicación de Trump, es judío sefardí. Steve Mnuchin, encargado de finanzas de campaña es, obviamente, judío.

Los mismos judíos sostienen que Donald Trump es el presidente más pro-judío en haber sido electo en la historia de los Estados Unidos.

Trump ha declarado a Israel como “nuestro aliado estratégico, nuestro amigo incondicional y nuestro hermano cultural, la única democracia en el Medio Oriente, el estado de Israel”.

 

sionismo

 

Donald Trump es sionista, al igual que Hillary Clinton, dos siervos de la élite:

Mientras los estadounidenses eligen a quien votar, las élites ya eligieron anteriormente quien será el próximo presidente. Esa es la prerrogativa del gran capital. Es todo un show para hacer creer a los estadounidenses que existe la democracia. Los sionistas suelen financiar a los contrarios, siguiendo la tesis hegeliano-straussiana, habiendo elegido desde el inicio quién se quedará finalmente con el poder. Lo mismo hicieron en el siglo pasado financiando igualmente el marxismo que el capitalismo. Lo mismo hicieron creando y financiando Al-Qaeda y el actual Estado Islámico, como una bandera falsa para tener un aparente enemigo al cual combatir.

 

Viene ahora la siguiente y más decisiva parte del plan sionista, que es el apoyo último a Irán y al Estado Islámico (ISIS), el último asalto al poder mundial y a la creación de la “Gran Israel”. La bandera falsa actuada por el establishment anglosajón, y por todos los presidentes de los Estados Unidos, sin importar a qué partido pertenecen, como lo señala Francisco Gil-White, profesor del ITAM, es condenar con las palabras a Irán y al ISIS, mientras que por debajo les proveen a ambos de armas y de enorme financiamiento. Trump seguirá haciendo lo mismo.

El proyecto sionista apunta a provocar un nuevo “holocausto” judío, pero esta vez contra la nación de Israel, por parte de Irán, Rusia, Turquía y otras naciones circundantes que puedan sumarse a la campaña militar, una bandera falsa para crear un estado “víctima” a los ojos del mundo. De allí la razón de poner a Donald Trump en el poder: se requiere de un ególatra nacionalista, insolente proteccionista, un engreído moralista conservador que pueda atraer el odio de todas las naciones del planeta. ¿Por qué? Para preparar el camino a su contrario, un líder que proponga unir a todo el planeta bajo la divisa contraria: un nuevo orden de corte mundialista y liberal aceptado por todos.

El proyecto que le ha sido asignado a Trump pasa por la destrucción de los Estados Unidos, de lo poco que queda en pie del gran imperio. Lo mismo hicieron con Rusia y después con Alemania. Sabedores de que está a la puerta un gran colapso financiero, han puesto un personaje desequilibrado a quién echarle la culpa, un presidente psicópata proteccionista, de forma que nadie incrimine a los grandes banqueros internacionales por el colapso financiero que se viene. Y han planeado un muro.

Pero, contrariamente a lo que la inmensa mayoría piensa, el muro no es para que los mexicanos no entren, sino para que los estadounidenses no puedan salir, una vez que toque a sus puertas el hambre y la pobreza extrema, y su propio gobierno los esté reprimiendo y encarcelando por la sublevación social. Casi todas las medidas que ha emprendido Donald Trump llevan a consumar la destrucción de la economía estadounidense.

La Federal Emergency Management Agency tiene ya listos 800 campos de concentración en los Estados Unidos. Estos se pueden conocer buscando simplemente en Google “detention camps”. Hay listas de las ciudades en donde se encuentran y hasta fotos de los mismos. Y el National Security Agency ha adquirido más de 30,000 guillotinas para varios de estos campos (información también pública). Se espera una devaluación del dólar de hasta 95%.
Con respecto al plan sionista de instigar a Rusia para provocar un contraataque sobre Europa e Israel, hay dos elementos significativos: la dimisión de Michael Flynn, quien había sido nombrado como consejero de seguridad interior de Trump, por haber proporcionado información restringida al embajador de Rusia en EEUU, Sergei Kislyak y, segundo, la declaración del 14 de febrero por parte de Estados Unidos exigiendo que Rusia “devuelva” Crimea a Ucrania. Esto, aunado a las indicaciones que Netanyahu le dio a Trump el 15 de febrero, en la Casa Blanca, de lo que es preciso hacer a favor de una gran Israel.

Por otro lado, la prohibición de entrada para originarios de siete países musulmanes brinda el escenario perfecto para que el MOSSAD israelí y la CIA puedan perpetrar otro auto ataque “terrorista” como el que montaron el 11 de septiembre de 2001. Es una manera muy ingeniosa de sembrar de antemano el desvío de la investigación.

Este parece ser el proyecto de los patrones del nuevo presidente. Esto es lo que teóricamente se viene al mundo en el 2017, siguiendo los intereses de quienes lo han llevado al poder.

José Alberto Villasana.

 

Fuente: Últimos Tiempos.