En una investigación titulada “Causa de la Explosión Cámbrica: ¿Terrestre o Cósmica?”, publicada en Science Direct (un portal científico que funciona con tecnología de cadena de bloques), treinta y tres científicos de diversas instituciones de todo el mundo revisaron numerosas evidencias sobresalientes que coinciden, avalan y predicen la tesis de la biología cometaria (cósmica) de Hoyle-Wickramasinghe (H-W), por la cual “los principales límites evolutivos de diversificación-extinción coinciden con eventos de bombardeo de cometas-bólidos portadores de virus.” Un segundo enfoque de la investigación es la notable evolución de la complejidad inteligente (cefalópodos) que culmina en la aparición del pulpo. Un tercer enfoque se refiere a la evidencia fósil de microorganismos contenida en los meteoritos, así como a la detección en la atmósfera superior de aparentes partículas de vida que llegan desde el espacio. En opinión de los treinta y tres científicos que avalaron esta investigación en la cadena de bloques de Science Direct, la totalidad de los datos multifactoriales y análisis críticos reunidos por Fred Hoyle, Chandra Wickramasinghe y sus colegas desde la década de 1960 conducen a una conclusión muy plausible: “la vida puede haber sido sembrada aquí en la Tierra por cometas con vida tan pronto como las condiciones en la Tierra permitieron que floreciera (aproximadamente hace unos 4.1 mil millones de años); y organismos vivos como bacterias resistentes al espacio, virus, células eucarióticas más complejas, óvulos fertilizados y semillas han sido entregados continuamente a la Tierra, siendo así un importante impulsor de la evolución terrestre que ha resultado en una considerable diversidad genética y que ha llevado a la aparición de la humanidad.” Pero la historia de la Tierra no se explicaría sólo mediante la evolución de esos genes arcaicos, sino que además “los nuevos genes son probablemente nuevas importaciones extraterrestres a la Tierra, más plausiblemente como un grupo ya coherente de genes funcionales dentro (por ejemplo) de huevos de pulpo criopreservados y protegidos con matriz.” En síntesis, toda la evolución ha sido controlada y continúa siendo controlada por organismos, microbios y virus transmitidos a través del espacio cósmico. La evidencia actual sugiere que venimos del espacio, estamos hechos de genes virales, y eventualmente nuestro legado evolutivo regresaría al espacio en su totalidad. Esto completará la segunda y última fase de la revolución copernicana que comenzó hace más de medio milenio. ¡Y no sólo eso! Investigaciones como esta, que avalan la teoría de la panspermia cósmica contínua, son importantes como antecedentes para cimentar otras teorías más audaces como la de la “panspermia dirigida al genoma humano” (Francis Crick, Robert Gifford, John Coffin, Vladimir Scherbak, Maksim Makukov) que fundamenta otra todavía más audaz bautizada por el profesor Carlos Delfino como “La gran intervención de la raza humana”, sobre la que escribimos a menudo en Mente Alternativa. Por eso es sumamente importante que no permitamos que la ciencia sea sofocada por un reino de autoridad dogmática que se esfuerza por restringir su progreso a lo largo de líneas conservadoras estrechas. Pues la situación actual es notablemente reminiscente de la Edad Media en Europa y de los epiciclos ptolemaicos que retrasaron la aceptación de un sistema planetario centrado en el Sol durante más de un siglo.

 

Sobre el portal científico Science Direct y la red Elsevier

La investigación fue publicada por treinta y tres científicos de diversas organizaciones alrededor del mundo a través de Science Direct, una plataforma líder de literatura académica revisada en cadena de bloques. El portal científico Science Direct pertenece a la red Elsevier, un negocio global de análisis de información que ayuda a las instituciones y profesionales a avanzar en la atención médica, abrir la ciencia a nuevos paradigmas y mejorar el rendimiento en beneficio de la humanidad liberándola de las inercias de viejos paradigmas y de los poderes fácticos.

 

 

 

Antecedentes: La teoría cósmica de la vida de Hoyle-Wickramasinghe

Una predicción crucial de la teoría cósmica de la vida de Hoyle-Wickramasinghe es que el nuevo material genético (ADN/ARN) en forma de bacterias y virus llega a la Tierra desde el espacio tanto de forma continua como en ráfagas esporádicas. Tal proceso se prevé para extender los procesos de evolución biológica para involucrar la transferencia horizontal de genes sobre las dimensiones galácticas o cósmicas. Durante casi dos décadas se ha llevado a cabo la búsqueda de tales bacterias y virus entrantes utilizando equipo transportado por globos transportados a la estratosfera (Harris, 2002; Wainwright, 2003; Shivaji, 2009). Las muestras de aire estratosférico recuperadas de alturas que van de 28 a 41 km han arrojado evidencias de microorganismos, pero se consideró que era más probable que se bubieran elevado desde la superficie de la Tierra. Sin embargo, la situación ha cambiado drásticamente en los últimos meses. T.V. Grebennikova y otros (2018) han confirmado el descubrimiento de varias especies microbianas asociadas con polvo cósmico en las ventanas exteriores de la Estación Espacial Internacional (ISS), y se ha descartado la contaminación en la fuente y en el laboratorio. Los resultados de la amplificación por PCR seguidos por la secuenciación del ADN y el análisis filogenético han establecido la presencia de bacterias del género Mycobacteria y del género extremófilo Delftia, entre otras, asociadas con depósitos de polvo cósmico, que se encuentran ahora a una altura de unos 400 km sobre la superficie de la Tierra. Un origen terrestre parece muy poco probable. Los estudios de Wickramasinghe y Rycroft (2018) han demostrado que todos los mecanismos posibles para encaminar a estos organismos contra la gravedad a alturas de 400 km en la ionosfera se quedan cortos en muchos órdenes de magnitud.

 

 

Puntos clave de la investigación

Revisamos la evidencia sobresaliente que concuerda o predice la tesis de Hoyle-Wickramasinghe (H-W) de la biología cometaria (cósmica). Gran parte de esta evidencia física y biológica es multifactorial. Un enfoque particular son los estudios recientes que datan del surgimiento de los retrovirus complejos de líneas de vertebrados en o justo antes de la Explosión Cámbrica de ∼500 millones de años. Se sabe que tales virus están asociados plausiblemente con los principales procesos genómicos evolutivos.

Creemos que esta coincidencia no es fortuita, sino que es consistente con una predicción clave de la teoría H-W por la cual los principales límites evolutivos de diversificación-extinción coinciden con eventos de bombardeo de cometas-bólidos portadores de virus. Un segundo enfoque es la notable evolución de la complejidad inteligente (cefalópodos) que culmina en la aparición del pulpo. Un tercer enfoque se refiere a la evidencia fósil de microorganismos contenida en los meteoritos, así como a la detección en la atmósfera superior de aparentes partículas de vida que llevan desde el espacio.

En nuestra opinión, la totalidad de los datos multifactoriales y análisis críticos reunidos por Fred Hoyle, Chandra Wickramasinghe y sus colegas desde la década de 1960 conducen a una conclusión muy plausible:

“La vida puede haber sido sembrada aquí en la Tierra por cometas con vida tan pronto como las condiciones en la Tierra permitieron que floreciera (aproximadamente hace unos 4.1 mil millones de años); y organismos vivos como bacterias resistentes al espacio, virus, células eucarióticas más complejas, óvulos fertilizados y semillas han sido entregados continuamente a la Tierra, siendo así un importante impulsor de la evolución terrestre que ha resultado en una considerable diversidad genética y que ha llevado a la aparición de la humanidad.”

“El genoma del pulpo muestra un asombroso nivel de complejidad con 33,000 genes codificadores de proteínas más que los presentes en el Homo sapiens. Su cerebro grande y sistema nervioso sofisticado, ojos tipo cámara, cuerpos flexibles, camuflaje instantáneo mediante la capacidad de cambiar de color y forma son solo algunas de las características sorprendentes que aparecen de repente en la escena evolutiva. (…) Los genes transformadores que conducen, desde el consenso ancestral Nautilus hasta la Sepia común o el calamar común, no se encuentra fácilmente en ninguna forma de vida preexistente, y es plausible sugerir que parecen tomados de un ‘futuro’ lejano en términos de evolución terrestre, de forma más realista: desde el cosmos en general.”

“Desde nuestro punto de vista, una explicación plausible es que los nuevos genes son probablemente nuevas importaciones extraterrestres a la Tierra, más plausiblemente como un grupo ya coherente de genes funcionales dentro (por ejemplo) de huevos de pulpo criopreservados y protegidos con matriz.”
https://www.sciencedirect.com/topics/biochemistry-genetics-and-molecular-biology/cryopreservation

“Por lo tanto, no debería descartarse la posibilidad de que los huevos de calamar y / o pulpo criopreservados hayan llegado en bólidos congelados hace varios cientos de millones de años, ya que esta sería una explicación cósmica plausible para la súbita aparición del pulpo en la Tierra 270 millones de años atrás. De hecho, este principio se aplica a la aparición repentina en el registro fósil de las formas de vida más importantes.”

 

 

Conclusiones: La inercia de viejos paradigmas y estructuras de poder están retrasando el cambio de paradigma científico y la divulgación del paradigma espacial-cósmico

Toda la evidencia científica y social apunta hacia la existencia de una Biología Cósmica omnipresente, que es un impulsor de la vida en la Tierra y que está mediada principalmente por transferencias cometarias. Las señales de este cambio son ahora tan evidentes que estamos al borde de uno de los mayores avances y cambio de paradigma en la historia de la ciencia.

La tesis de Hoyle-Wickramasinghe sobre la influencia de una Biología Cósmica omnipresente entregada a la Tierra principalmente a través de cometas está totalmente en consonancia con la evidencia experimental y de observación que se ha acumulado en los últimos 40-50 años desde la primera propuesta, si bien la aceptación de estos datos multifactoriales y específicos será tardía debido a las inercias de paradigmas anteriores y a la censura de las instituciones de poder global que controlan los centros de conocimiento y los medios de información.

Lo bueno es que con semejante avalancha de datos de diversos campos, todos apuntando a una Biología Cósmica omnipresente que implica un origen de vida externo a la Tierra, la continua renuencia de la comunidad científica a reconocer este hecho cada vez será más extraña.

En un cálculo final, debería admitirse que, en última instancia, toda la evolución ha sido controlada y continúa siendo controlada por organismos, microbios y virus transmitidos por el espacio. Es importante que no permitamos que la Ciencia sea sofocada por un reino de autoridad dogmática que se esfuerza por restringir su progreso a lo largo de líneas conservadoras estrechas. La situación actual es notablemente reminiscente de la Edad Media en Europa y de los epiciclos ptolemaicos que retrasaron la aceptación de un sistema planetario centrado en el Sol durante más de un siglo. La evidencia actual sugiere que venimos del espacio, estamos hechos de genes virales, y eventualmente nuestro legado evolutivo regresaría al espacio en su totalidad. Esto completará la segunda y última fase de la revolución copernicana que comenzó hace más de medio milenio.

¡Y no sólo eso! Investigaciones como esta, que avalan la teoría de la panspermia cósmica contínua, son importantes como antecedentes para cimentar otras teorías más audaces como la de la panspermia dirigida al genoma humano, sobre la que ya hemos escrito en Mente Alternativa.

 

 

¿Intervención o panspermia dirigida?: el origen extraterrestre del genoma humano

Por eso es que investigaciones como esta son importantes como antecedentes para cimentar otras teorías más audaces como la de la panspermia dirigida propuesta por el Premio Nobel de Medicina (1962) Francis Crick, quien en su libro “Life Itself” (1984) argumenta —desde una perspectiva científica— que la vida en la molécula de ADN, que es la esencia de la vida, no pudo originarse por accidente en el planeta Tierra. La teoría de Crick fue avalada en 2012, por Robert Gifford, un virólogo de The Aaron Diamond AIDS Research Center y su compañero John Coffin, también virólogo que de Escuela de Medicina de Boston, quienes publicaron en la famosa Revista Nature los resultados de una investigación en la que descubrieron la existencia de un misterioso virus “prehistórico” que está fusionado con la especie humana, llamado Borna virus. En 2013, el matemático Vladimir Scherbak (Universidad de Al-Farabi) y el astrobiólogo Maksim Makukov (Instituto Astrofísico de Fesenkov, Kazajistán), retomaron el misterioso código numérico incrustado en el ADN humano y encontrado un año antes por los científicos de Boston, y descubrieron que no era otra cosa que un algoritmo informático, como el de una computadora, un patrón que no obedecía a nada natural y que necesariamente había sido creado de forma artificial. Los resultados de esta investigación fueron publicados en la revista Icarus. La pregunta es: ¿Qué hace un algoritmo en el ADN humano? Cambiar resultados aleatoriamente, o a placer de quien lo programó. Y eso es lo que investigadores como Carlos Delfino, han llamado “La gran intervención de la raza humana.” Pues lo que se hizo con la incrustación del código genético fue básicamente realzar la parte material sobre la parte espiritual, o el “cuerpo” sobre el “alma” en términos del dualismo cuerpo-alma que ha sido una cuestión eternamente pendiente en la antropología filosófica.

 

¿Intervención o panspermia dirigida?: El origen extraterrestre del genoma humano

 

 

 

 

Fuentes:

Science Direct — Cause of Cambrian Explosion – Terrestrial or Cosmic?

Mente Alternativa — ¿Intervención o panspermia dirigida?: el origen extraterrestre del genoma humano.