De acuerdo a la especialista en ciencia cuántica, Dra. Dolores Obiols, el despertar de la conciencia es un proceso y hay cinco indicadores para comprobar si estamos pasando por este proceso: la certeza de la existencia de la percepción extrasensorial (fase 1), la certeza de la superación de la vida material (fase 2), la certeza de la artificialidad de la realidad que vivimos (fase 3), la certeza de que Dios (la Fuente o el Uno) radica en nuestro interior (fase 4), y la certeza de que nosotros mismos somos la causa del mundo y responsables de nuestra realidad (fase 5). Además —dice Obiols— las fases del despertar se pueden representar por medio de una curva, que inicia en el punto cero de la ignorancia generalizada en nuestro planeta, y que debido a la implosión global del sistema de creencias del individuo repercute en una caída hacia la parte baja de un valle metafórico (fases 1 y 2), desde donde se da una posterior ascención por la ladera de una montaña metafórica para completar el proceso del despertar de conciencia (fases 3, 4 y 5). Según la Dra. Obiols, el punto cero representa el estado en el que se encuentran la mayoría de las personas de nuestro planeta y de acuerdo a estudios estadísticos, especialmente los del Dr. Hawkins, se sabe que el 83% de la población mundial está anclada en este punto en una situación de doble letargo.

 

Fases del despertar de conciencia

El despertar de la conciencia es un proceso. Hay cinco indicadores básicos involucrados para comprobar si estamos dentro de este proceso.

1. Darnos cuenta y tener la certeza (convicción) de que hay mucho más de lo que vemos o podemos percibir con nuestros sentidos externos. Tener certeza de que hay bandas de realidad a las que no tenemos acceso, formas de energía que no podemos ver pero que sabemos que están ahí y son tan reales como la vida que podemos percibir a través de los cinco sentidos.

2. Saber (tener la certeza) de que como seres individuales no tenemos final. Nada se acaba con la vida que vivimos aquí. Podemos dejar el cuerpo material, pero nuestro ser como entidad individual seguirá existiendo.

3. Tener la certeza (y convicción) de que el mundo es un teatro. El mundo que vemos fuera —incluso parte de nosotros mismos— no es la última realidad ni la más trascendente. Este mundo es una gran representación, un sueño, una parodia o comedia.

4. Tener la certeza de que todo lo que nos rodea y somos en nuestro interior es Dios, la Fuente o el Uno.

5. Tener la certeza de que nosotros somos la causa del mundo. Llegar a la conclusión, a nivel de certeza, de que todo lo que vivimos tanto en nuestro interior como lo que entendemos como afuera, lo provocamos nosotros mismos. Por lo tanto somos los únicos responsables de nuestras vidas.

 

La curva del despertar de conciencia

Las fases del despertar son representadas por la Dra. Obiols en una curva metafórica, que inicia en el punto cero y debido a la implosión global del sistema de creencias repercute en una caída hacia la parte baja de un valle (fases 1 y 2), desde la cual se da una posterior ascención por la ladera de una montaña para completar el proceso del despertar de conciencia (fases 3, 4 y 5).

El punto cero representa el estado en el que se encuentran la mayoría de las personas de nuestro planeta. De acuerdo a estudios estadísticos, y especialmente los del Dr. Hawkins, el 83% de la población mundial está en una situación de doble letargo, lo cual quiere decir que no han iniciado el proceso de despertar de conciencia y se encuentran en un estado de ignorancia en el sentido de que ignoran los cinco indicadores. Estas personas:

a). Sólo creen en lo que perciben a través de los cinco sentidos.
b). Creen que la vida material es todo lo que hay y que una vez acaecidos dejan de existir.
c). Creen que este mundo es real y que los planteamientos impuestos por la matrix con trascendentes.
d). No les interesa la idea de Dios (la Fuente, el Uno), y/o creen que es una entidad autónoma superior que reside fuera de nosotros.
e). Creen que la experiencia de la vida y el mundo son creados por entidades externas a nosotros y que nosotros sólo tenemos una mínima parte de responsabilidad en todo ello.

Es una estado total de ignorancia porque la gente en ese estado no tiene idea de cómo realmente funciona el mundo, de cómo funciona el campo cuántico, de cómo funcionan las partículas, de cómo funcionan los campos electromagnéticos, y no es su culpa sino de las élites que persiguieron y ocultaron el paradigma de la energía cuántica desde tiempos ancestrales, y por el contrario nos han educado y programado para creer en el paradigma de la materia. Los físicos cuánticos, por ejemplo, tuvieron que manifestar las cinco fases del despertar de conciencia para salirse del paradigma materialista y poder comprender y dar crédito a los fenómenos que veían suceder en su propio laboratorio.

Únicamente el 17% de la población mundial se encuentra en el proceso de despertar de conciencia.

curva del despertar

Curva del despertar por la Dra. Dolores Obiols

 

Caída o entrada en la curva del despertar

Tiene que haber una caída. Sin caída no se puede entrar en la curva del despertar. Una caída es una situación que vive la persona, en la que por factores precipitantes del tipo que sean esta persona vive una implosión de su sistema de creencias, es decir que deja de creer en todo lo que creía.

 

1. Momento de coraje personal

Esta fase implica un momento de coraje personal, mientras el mundo interior y exterior se derrumban. Entonces surge la necesidad de una búsqueda autónoma de información. Y la persona (ser individual) se da cuenta de que ella misma tiene la última palabra y de que su búsqueda tiene que venir de su corazón y ser congruente con su ser.

2. Punto de inflexión o “noche oscura del alma”

El momento de la noche oscura implica vivir en el abismo y en una dualidad extrema. A pesar de adquirir conocimientos y autonomía, todavía hay mucho sufrimiento y la curva sigue en descenso a la parte más baja del valle. Se da la experimentación de un desamparo que sin embargo conduce a la plenitud pues se logra descubrir la divinidad interior.

3. Etapa del liderazgo personal y autonomía

Se concreta el ascenso definitivo por la curva o ladera del valle y se supera el punto cero de la ignorancia general colectiva, aunque se sigue estando cerca de ella. El momento del liderazgo personal no significa que nos hayamos convertido en líderes de alguien, sino que somos dueños de nuestras vidas y que hemos cogido las riendas de ella. La persona se convierte así en el máximo punto de referencia para sí misma. De este modo se da una salida total o parcial del dominio de la socio-matrix.

 

4. Descubrimiento del amor incondicional

Aquí se encuentran las personas que han descubierto del amor incondicional. Es un momento de liberación personal del sistema dual. No obstante, hay tres cosas que normalmente asociamos al amor incondicional y que no lo son:

a). El amor incondicional no es hacer todo lo que los demás esperan de ti.
b). El amor incondicional no significa tolerar todo a todos los demás.
c). El amor incondicional no implica convivir con todas las personas (esta es una falsa creencia muy extendida sobre todo en países de origen latino).

¿Entonces qué es el amor incondicional? El amor incondicional es un estado de paz y de alegría interior que se hace expansivo hacia los demás. Y esta expansión tiene una naturaleza indiscriminada. Esta expansión es natural, espontánea y no selectiva. Por lo tanto se refiere a un estado y no a una relación.

 

5. Conexión con el uno o “acción en la unidad”

Son muy pocos los que logran llegar a esta fase. El indicador principal de esta fase es que quienes llegan a ella pueden desenvolver su vida con una seguridad y certeza total en cuanto a que su acción está en armonía constante en todo lugar y en todo tiempo. Por lo tanto viven en la absoluta y total sincronicidad.

 

 

Fuente:

1. Dra. María Dolors Obiols Solà en La Caja de Pandora – La curva del despertar de conciencia.