Conocida entre los gnósticos como “el error del Demiurgo” la anomalía primaria es una función aleatoria que se creó al inicio mismo de este ciclo de creación hace mucho tiempo. De ese modo cuando se creó la existencia misma existieron dos principios fundamentales que dieron origen a la dualidad: El primer principio es la energía de la Fuente o el “DO” de naturaleza puramente positiva, ya que consiste únicamente en Luz y Amor y su manifestación es el Ser y la conciencia pura. El segundo principio es una función completamente aleatoria que interactúa con la Fuente para así crear nuevos universos. La anomalía primaria es la función aleatoria que se creó en este ciclo y es el opuesto simétrico de la Fuente, por lo tanto es de naturaleza puramente negativa, oscuridad en su forma mas primaria y destructiva, y su manifestación holocuántica es el universo material en el que el Ser quedó atrapado sin su consentimiento tal como ocurrió a la humanidad. Pero más allá de ser sufrible e injusta, esta paradoja es necesaria para mantener intacta la singularidad a través del equilibrio perfecto entre ambos principios.

Según la ciencia, el universo de la materia comenzó por una explosión inicial llamada Big Bang, o gran explosión. Según la teoría del Big Bang, el Universo se originó en una singularidad espacio-temporal de densidad infinita, matemáticamente paradójica. Esta paradoja inicial para la ciencia es tal porque no fue un Big Bang, sino una “Great Projection”, una gran proyección holocuántica del “Do” (la Fuente) en cuya densidad infinita espacio-temporal se encontraba la naturaleza multidimensional de la realidad general, proyectada a la realidad subjetiva.

¿Qué quiere decir esto? Que el universo material conocido es producto directo de una proyección holocuántica de la mente del “Do”, por consiguiente todo lo creado, incluso los demiurgos (dioses menores), obedecen a un plan definido y ejecutado antes de la existencia de la singularidad inicial, por lo cual toda acción tomada por los demiurgos o nosotros, sea correcta o no para nuestra percepción, tiene una lógica coherente para el “Do”.

De acuerdo a la filosofía gnóstica, el Demiurgo (con mayúscula) es el artífice o alma universal que es principio ordenador de los elementos preexistentes. Los demiurgos (con minúscula) son los dioses menores o inferiores. Entonces, cuando el Demiurgo comete el error de atrapar al Ser en la materia sin su consentimiento, estaba cumpliendo sin saberlo, un plan preestablecido o designio divino, necesario para la evolución del Demiurgo, de nosotros y del universo mismo. La reacción esperada del Demiurgo ante la acción del error, era perdonarse, porque de esta manera se reconocería como individualidad y generalidad a la vez rompiendo la ilusión de los opuestos, pero al no producirse, se cumple lo previsto dentro de la paradoja inicial, la dualidad de los opuestos por proyección holocuántica de una generalidad.

Como ejemplo, tomemos al agua (H2O) como una generalidad, si a esta la separamos por un proceso de electrólisis en Hidrógeno y Oxígeno, tendremos una dualidad de dos elementos de un mismo componente, los opuestos, y ésta es la única forma de que pueda ser usada para otros propósitos que no sean los conocidos para el agua, o sea por ejemplo, que pueda ser respirada en vez de bebida.

En el plan dentro de la singularidad estaba previsto esta decisión tomada por el Demiurgo, por ello los Seres que ingresan o mejor dicho que se conectan a la materia, deciden junto con su protector el hacerlo, y cumplen la paradoja del error que no lo fue, olvidando quienes son y que lo hicieron por decisión propia, sometiéndose al revertimiento de la esfera de consciencia que le da la seguridad al Demiurgo y la posibilidad al Ser, de que se cumpla el encierro sin su consentimiento, es una trampa consentida, como los trucos de los video juegos, para que el Ser experimente la dualidad y el olvido, y a la vez se cumpla el error del Demiurgo.

¿Por qué es necesario experimentar algo que supuestamente ya tenemos por formar parte de la singularidad inicial? La respuesta tal vez no nos guste. Por los oscuros, y los hijos de las sombras. Si ellos son el hidrógeno irrespirable, nosotros somos el oxígeno reparador. Para mantener intacta la singularidad es necesario mantener sus elementos en perfecto equilibrio, como el agua, si perdiera un solo átomo de hidrógeno ya no se podría restablecer como tal y perdería la generalidad. Pero eso es otra historia, otra paradoja, otra verdad detrás de lo aparente.

 

Fuentes:

1. DDLA – El error que no lo fue.