Al menos tres estudios científicos desarrollados por científicos prominentes, y otro realizado por el Instituto HeartMath, han verificado experimentalmente que las emociones humanas pueden afectar directamente el ADN humano y el mundo que nos rodea. Para ello, es fundamental entender cómo funciona la física cuántica.

Antes de 1909, la física era mecanicista, se le llamaba “física newtoniana”, o “física clásica.” Para esta física convencional, todo lo que hay en el universo son cosas materiales que chocan unas con otras: electrones, átomos, neutrones. Pero la nueva física que ya se venía desarrollando teóricamente desde finales del siglo XIX y principios del siglo XX, propuso que hay algo más trascendente que sucede tanto a nivel de las cosas que son muy pequeñas —cómo partículas— como a nivel de cosas que son muy grandes —como galaxias. Esta “nueva” percepción de la física que trabaja a otro nivel, se llama física cuántica.

Sabemos, por estudios antropológicos, que las culturas de la antigüedad conocieron esta física y entendían y manifestaban la realidad en base a ella, pero tras un terrible evento prehistórico, el ADN de la humanidad fue intervenido y se impuso la física mecanicista que hasta hoy determina la realidad de una manera artificial y deliberada para mantener controlada y esclavizada a la humanidad.

Si como nuestros ancestros, aceptamos que todo está contenido en un campo magnético, entonces es incuestionable que todos estamos interconectados a través de ese campo. La cuestión es: ¿Cómo se comprueba científicamente la existencia de ese conocimiento ancestral del campo que lo conecta todo, y qué tan profunda es esa conexión?

Los tres experimentos desarrollados por el Instituto HeartMath y científicos prominentes, revelaron que la conexión es tan profunda que la estructura de fotones y ADN puede ser directamente influenciada por emociones humanas.

Primer Experimento

En el primer experimento, el reputado biólogo cuántico Dr. Vladimir Poponin, fue capaz de observar el efecto del ADN en el mundo físico. Para ello, usó un recipiente al vacío, en el que introdujo fotones —partículas de luz que forman el mundo a nuestro alrededor— en posiciones totalmente aleatorias.

Enseguida, insertó una muestra de ADN al interior del recipiente y volvió a medir la posición de los fotones. Entonces notó que los fotones siguieron la geometría del ADN con precisión. Es decir, que el ADN produjo un efecto físico en los fotones. Posteriormente, Poponin retiró la muestra de ADN y observó que los fotones permanecieron alineados en orden tal y como cuando estaba la muestra de ADN.

Los científicos describieron el comportamiento de los fotones como “sorprendente y contra-intuitivo”. Se vieron obligados a reconocer la existencia de “un nuevo campo de energía.” Los resultados de esta investigación prueban que las emociones humanas afectan al ADN, y el ADN afecta al mundo físico. Por lo tanto, las emociones humanas cambian el mundo físico a nuestro alrededor, porque todo en el universo está conectado entre sí.

Segundo experimento

Para el segundo experimento, científicos del ejército de los Estados Unidos, recogieron muestras de leucocitos de diversos donantes y los aislaron en un recinto equipado con un sistema de medición de cambios eléctricos. En otros recintos del mismo edificio, los donantes fueron sometidos a “estímulos emocionales” a través de videos que les fueron proyectados aisladamente y que les produjeron estados emocionales diversos.

Tanto el donante como su ADN fueron monitoreados en todo momento, y de este modo se descubrió que ante los altibajos emocionales del individuo (registrados en ondas eléctricas) su ADN manifestó reacciones idénticas de manera simultánea, sin retrasos ni latencia temporal en la transmisión. Los altibajos emocionales de los donantes coincidieron de manera exacta con los de su muestra de ADN.

Los científicos separaron al donante hasta ochenta kilómetros de distancia de su muestra de ADN respectiva y el efecto se siguió manifestando con los mismos resultados, sin latencia ni retrasos en la transmisión de las emociones.

En base a estos resultados, el investigador y autor Gregg Braden afirma que eso es evidencia de que las células son capaces de reconocerse mediante una forma de energía desconocida por la ciencia convencional, pero reconocida por muchas culturas ancestrales de la Tierra. Este tipo de energía no es determinada por la distancia ni por el tiempo, sino que existe en todo momento en todas partes.

 

Tercer Experimento

En el Tercer Experimento, relacionado con el anterior, el Instituto HeartMath aisló una muestra de ADN de placenta humana en un contenedor sellado y habilitado con un sistema de medición.

Entonces se repartieron 28 sub-muestras del ADN de la misma placenta —contenidos en tubos de ensayo— a investigadores previamente entrenados. Cada uno de los investigadores estaba entrenado para sentir y generar emociones y sentimientos específicos. Así se pudo observar que, de acuerdo a las emociones de los investigadores, el ADN registró cambios morfológicos.

En presencia de emociones positivas, como aprecio, gratitud y amor, la espiral de ADN se relajó y sus filamentos se alargaron. Y ante emociones negativas, como miedo, rabia o estrés, la espiral de ADN se tensó y estrecho, y desactivó gran cantidad de su código. La buena noticia, es que este código pudo reactivarse cuando los investigadores sintieron emociones positivas de aprecio, alegría, gratitud y amor.

De ese modo, los investigadores del Instituto HeartMath concluyeron que: “las emociones humanas producen efectos que desafían las leyes convencionales de la física.” Y esto es evidencia de que existe una forma de energía que conecta todo en el universo, una red que conecta toda la materia y la cual podemos influenciar y cambiar a través de nuestra vibración.

 

Los humanos pueden cambiar la realidad

Estos tres descubrimientos desafían las leyes de la física convencional, pero ayudan a comprender el mecanismo que hay detrás de la oración, los milagros y la sanación ancestral que incluso todavía practican muchos sabios y chamanes en la actualidad, pero que fue silenciada y perseguida por las élites sionistas que han controlado a la humanidad desde la sinisestra intervención prehistórica de la especie humana. Una vez que aprendemos a aprovechar estas verdades, podemos empezar a usar todo el potencial que hay a nuestra disposición.

 

 

Fuentes:

Physics of our deepest connections, Gaia.

Omniverso Fractal.